Registra Inegi déficit en centros de alojamiento

Aun cuando Hidalgo se encuentra considerada entre las 12 entidades del país con mayor movilidad de población, debido a la migración de más de 250 mil hidalguenses hacia Estados Unidos, la entidad se encuentra entre las cuatro con un menor número de centros de alojamiento de asistencia social.

La entidad forma parte de la ruta más importante para los inmigrantes centro y sudamericanos que buscan ganar terreno rumbo a la frontera norte, pero no cuenta con ningún centro dedicado a su auxilio de forma oficial, según el Censo de Alojamientos de Asistencia Social 2015 que presentó el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi).

Este documento muestra que, de los 4 mil 518 existentes en el país, apenas hay 45 en la entidad enfocados para la atención a la población vulnerable; por ejemplo, existen nueve casas hogar para niños; ocho casas para adultos mayores; uno para mujeres, otro para personas que viven en la calle, 15 para personas con problemas con adicciones, otras siete para individuos en situación vulnerable, entre otros.

El censo también señala que, aun cuando Hidalgo tiene una tercera parte de población indígena, apenas existe un albergue para ellos, que tiene 10 camas, cuatro tazas de baño y un comedor.

Quintana Roo, Tabasco, Tlaxcala e Hidalgo están considerados en los últimos lugares por su baja aportación a los centros enfocados a centros asistenciales, según este estudio que recién concluyó el Inegi y presentó en días pasados.

Dentro de estos centros, consideran los hospitales especializados en atención a personas con trastornos mentales o con enfermedades de este tipo, de los cuales, Hidalgo apenas cuenta con uno en cada caso.

Actualmente, para atender a los inmigrantes centro y sudamericanos, la Iglesia católica es la que ha realizado esfuerzos por habilitar, junto con su feligresía, espacios para atender a quienes cruzan por Hidalgo.

La Casa del Buen Samaritano, ubicada en la comunidad Bojay, en Atitalaquia, atiende a cientos de migrantes cada semana, según la temporada del año. Los religiosos les brindan comida caliente, ropa y camas para que descansen y tomen un baño, para que de ese modo continúen su camino hacia la frontera norte.

En espacios católicos de Huichapan, otro grupo brinda comida o ropa a los inmigrantes que cansados bajan del tren, conocido como La Bestia, en donde viajan desde el sur del país.