Papa Francisco, terremoto en el dogma mexicano

EL PAPA LIBERAL ES
UN INVENTO DE LOS MEDIOS

LAS PUERTAS DE PROVIDA SE ABREN, y
si uno da cinco pasos no hay modo de ver otra cosa: dentro de un
mostrador cubierto de vidrio, nueve piezas de plástico representan fetos
en distintas etapas de gestación. Y en medio de ellos, lo siguiente:
“Desde la concepción tus células son inequívocamente humanas. ¡Nunca
hemos sido un producto!”, grita una leyenda.

Las escaleras conducen hacia el gran ídolo de esta residencia de la
colonia Anzures con atmósfera de iglesia: sobre un muro, un enorme
cuadro contiene la foto de Karol Wojtyla que besa a un niño moreno, y
apenas abajo de esa imagen cuelga un rosario con la siguiente leyenda:
“Reliquia de San Juan Pablo II para Comité Nacional Provida AC, mayo
1998”.

Ya desde antes, en 1989, el Papa y el entonces líder del poderoso
organismo antiaborto de México, Jorge Serrano Limón, tenían una relación
fraterna que cristalizó con una audiencia privada que el religioso
polaco aceptó sostener a petición del ultracatólico laico mexicano
acusado hace cerca de una década de desviar fondos públicos. Esta vez,
quizá porque de antemano tenían el “no”, la solicitud para ver al papa
Francisco no se hizo: “No pedimos una reunión porque son muchísimos los
mexicanos que lo quieren ver: lo veremos en las misas como cualquier
parroquiano. Además, puedes darle la mano al Papa, ¿pero de qué sirve si
su mensaje no llega a tu corazón?”, justifica Rocío Gálvez de Lara,
presidenta del organismo desde 2002.

Cuando la justicia comenzó a perseguir con vehemencia a Serrano, ella
ocupó la dirección del organismo que posee 30 delegaciones en el país.
Cambió el mando, pero ni un milímetro de lo que Provida es. “La
filosofía es la misma —aclara—: defender a la persona desde la
concepción hasta su muerte natural”.

A la derecha de Rocío hay una pintura de la Sagrada Familia, justo
arriba de una figurilla de vidrio de una mujer embarazada. A su
izquierda, un graba do de la Virgen del Rocío, su patrona, junto a una
amplia biblioteca con títulos sobre la lucha antiaborto y las vías de
anticoncepción que la Iglesia acepta, los “métodos naturales” Billings y
sintotérmico. Con ambos, la mujer tiene relaciones sólo cuando su
cuerpo le da indicios de baja fertilidad.

Pero Rocío quiere comenzar la entrevista hablando de un librito que
está bajo su mano izquierda y al que acaricia como a un gato: la
Encíclica sobre la regulación de la natalidad Humanae Vitae que Pablo VI
publicó en 1968. Ahí, el Papa condena los “métodos artificiales” de
anticoncepción, como el preservativo. “Fue una Encíclica profética”,
sonríe Rocío y palpa la portada. ¿La profecía? Que la anticoncepción
será “negocio”, dice, y que los gobiernos “abusan” del derecho de la
mujer a ser madres cuando a ellas y a Dios les plazca.

En una carta de fines de 2015 enviada al Pontificio Consejo para la
promoción de la Nueva Evangelización, Francisco facultó a los sacerdotes
para absolver del “pecado de aborto a quienes lo han practicado y que
estén arrepentidos de corazón”. Adiós a la condena y la amenaza de ser
excomulgadas.


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