Desde que el ser humano fue consciente de las emociones y sensaciones que su cuerpo podía generarle, comenzó a sacralizarlo y a generar ritos en torno a este, principalmente a través de la música. Esto perdura hasta nuestros días, desde las expresiones más estilizadas hasta las más tribales. El hombre es performance de si mismo a través de su cuerpo.
En este siglo, la exploración del cuerpo ha cobrado mayor relevancia e interés común, aunque esta se vino expresando desde décadas atrás, principalmente en los sesentas y setentas con la ola new age, donde las tendencias de pensamiento universales que muestran una mayor consciencia sobre nuestro bienestar físico, mental y nuestra relación corporal con el mundo, marcaron una nueva forma de percibir y ejercer la existencia enfocada en el bienestar y un fuerte espíritu de colaboración en comunidad.
El ejercicio, el esparcimiento, las dinámica de la sexualidad y el género, la buena alimentación, la belleza natural opuesta a la artificial, y el llevar una vida balanceada son temas recurrentes que buscan definir un mejor marco de dignidad y bienestar personal, que se refleja en los hábitos de consumo de la sociedad posmoderna, o como dijera Bauman “la sociedad líquida”.
El carnaval de Bahidorá este 2016 se ha hecho consciente de que la vergüenza de nuestro cuerpo es reflejo de una inconformidad con nuestra naturaleza; una reacción injusta, que obstaculiza el desenvolvimiento de nuestra creatividad. Una sociedad avergonzada es una sociedad incapaz de alzar la voz, y expresar plenamente sus ideas e inquietudes.
Ante esto, se ha propuesto -a través de la música y del lineup de primer nivel que disfrutaremos en las Estacas el tercer fin de semana de febrero- derribar la vergüenza de nuestro cuerpo, como punto de partida para derribar la vergüenza de nuestras ideas.
Así, el carnaval adopta la temática del cuerpo como un eje narrativo de intención e integración creativa. La fiesta del cuerpo comienza con la exploración, la aceptación y el respeto del mismo.
Bahidorá 2016, momento de explorar el cuerpo en el siglo 21.