El enorme motor V-8 de 6.2 litros en la GMC Yukon Denali 2010 blanca hace exactamente lo que uno esperaría al pisar el acelerador: se mueve. Hace lo mismo cuando uno sube o baja a toda velocidad una colina, o cuando uno nivela la velocidad y viaja junto a kilómetros de playa a 80 kilómetros por hora. Todo esto sería común y corriente si no fuera por la danza complicada bajo el cofre.
Tula, una compañía reciente de Silicon Valley, modificó la camioneta para que el motor ahora pueda elegir cuándo y cuál de sus cilindros disparar, conservando energía sin una pérdida de potencia perceptible, una tecnología que la compañía llama “salto dinámico de disparo”. La Denali usa al máximo su motor de 403 caballos de fuerza para alcanzar los 97 kph, pero una vez que llega allí, el vehículo necesita mucho menos para seguir moviéndose, algo cercano a 30 caballos de fuerza. Imagina hacer una omelet, dice James Zizelman, director administrativo de Delphi, una compañía que ayudó a equipar la Denali. Probablemente no necesites más de tres huevos, ¿cierto? Pero, dice Zizelman, “en la mayoría de los autos, estás vertiendo partes de ocho huevos diferentes para hacer una omelet de tres huevos”. En otras palabras, se desperdicia mucho. “Esta tecnología permite que el auto use sólo lo que necesita”, dice, al cambiar constantemente qué cilindros se disparan. El resultado, concluye Tula, es un 15 a 20 por ciento en aprovechamiento de combustible sin algún cambio importante en el motor.
En agosto de 2012, el gobierno de Estados Unidos dispuso que el vehículo de consumo promedio fuera de 88 kilómetros por galón para 2025. Al momento, la mayoría de los nuevos autos y camionetas en Estados Unidos promedian sólo 39 kilómetros por galón. Aun cuando los autos eléctricos pueden ayudar a ese promedio, el motor de combustión no va a desaparecer pronto en la próxima década. Las compañías automotrices probablemente den 88 al hacer muchas modificaciones a sus flotillas, como añadir más turbocompresores (que aumentan la eficiencia al forzar aire extra en el motor) y diseñar motores que se detengan en los semáforos en rojo. Una solución de software, como la de Tula, sería atractiva porque es barata —se calcula que la mejora a esa Denali costó sólo 350 dólares— y significa que las compañías automotrices podrían continuar usando sus diseños actuales de motores en futuros modelos de autos. Delphi y Tula dicen que están discutiendo con varias de las principales compañías automotrices con la esperanza de que el salto dinámico de disparo esté en un auto de producción para 2020.
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Publicado en cooperación con Newsweek/ Published in cooperation with Newsweek