Nuestro cerebro comprime archivos de memoria como si fuera una computadora

¿Qué te pareció la película
que viste ayer? ¿Qué sientes de aquel verano después del bachillerato, cuando
te fuiste de campamento? ¿Cómo recuerdas, en general, tu experiencia de
bachillerato?

Es probable que puedas
responder cualquiera de esas preguntas tan pronto como las escuches, pero no
porque hayas reproducido todos los recuerdos almacenados para cada ocasión.
Resulta que comprimimos datos de memoria en nuestros cerebros, de forma muy
similar a como las computadoras comprimen grandes archivos para acceder a ellos
rápidamente.

En un artículo publicado el
miércoles, en la revista Neuron, un
grupo de investigadores anunció el descubrimiento de un mecanismo que comprime
la información que usamos para recuperar recuerdos y planificar acciones
futuras, y que, además, codifica esos datos en una frecuencia de onda cerebral
distinta de la que usa el cerebro para registrar experiencias en tiempo real.
Los investigadores hallaron que esta segunda frecuencia de onda cerebral es la
que usamos para reproducir recuerdos mucho más rápidamente de lo que ocurrieron
en realidad.

Esas longitudes de onda se
llaman “ritmos gamma”. El cerebro codifica la información de tiempo real, con
alta resolución, en ritmos gama rápidos, cuyas ondas se desencadenan
rápidamente una tras otra. Sin embargo, codifica la información para recuperar
recuerdos del pasado y planificar para el futuro en ritmos gamma más lentos,
cuyas ondas son más largas.

Cada una de esas ondas
“lentas” contiene mucha más información que cada una de las ondas “rápidas”, de
manera que comprime muchos más datos en un “archivo” cerebral más pequeño que
puede reproducirse rápidamente en un momento posterior, explica el artículo. Y
así como un archivo de computadora comprimido contiene menos datos o tiene
menor calidad, el archivo cerebral comprimido carece de los detalles
experimentados durante el acontecimiento que estamos recordando.

“Lo más emocionante de todo,
es que creemos que el mecanismo ayudaría a explicar cómo puedes imaginar una
secuencia de acontecimientos que estás a punto de llevar a cabo, pero de una
manera comprimida en el tiempo”, dijo Laura Colgin, profesora asistente de
neurociencias en la Universidad de Texas en Austin, y autora del estudio, en un
comunicado de prensa. “Es decir, puedes planificar los acontecimientos y pensar
en las secuencias de acciones que vas a realizar, y todo eso sucede en una
escala temporal más rápida cuando lo imaginas que cuando lo estás llevando a
cabo”.

El hallazgo ayudaría a
entender porqué los pacientes con esquizofrenia, quienes experimentan ritmos
gamma alterados, tienen dificultades para distinguir entre lo que ha ocurrido
realmente y lo que han imaginado, agrega Colgin.

“Tal vez están transmitiendo
sus pensamientos imaginarios en la frecuencia equivocada, la que suele
reservarse para las cosas que están ocurriendo en la realidad”, añadió. “Eso
puede tener consecuencias terribles”.

Publicado en cooperación con Newsweek // Published in cooperation with Newsweek