¿La maldición de Aaron Ramsey del Arsenal se cumplió otra vez?

Todo empezó el 1 de mayo de
2011, cuando Ramsey anotó el único gol del partido en que el Arsenal derrotó al
Manchester United en el estadio Emirates de la Liga Premier inglesa. Al día
siguiente, los SEAL de la armada de Estados Unidos ubicaron y mataron a Osama
bin Laden en Pakistán.

Ni siquiera daba para una
sugerencia insignificante de coincidencia.

Steve Jobs, el cofundador de
Apple, escapó al toque mórbido de Ramsey, muriendo tres días después de que
Ramsey anotó en la victoria 2-1 sobre el Tottenham Hotspur en el derbi de
Londres el 2 de octubre de 2011.

No obstante, la siguiente
víctima no tardó en llegar, cuando Muammar Gadafi, el déspota libio, pereció en
la Batalla de Sirte el 20 de octubre de 2011; Ramsey habría anotado el día
anterior contra el Marsella en la Liga de Campeones de la UEFA.

En los siguientes tres años,
Whitney Houston, el actor Paul Walker y Robin Williams murieron el día después
a un gol de Ramsey con el Arsenal.

Como un personaje de una
película de horror clásica, Ramsey luego estuvo latente, antes de que el patrón
comenzara de nuevo el sábado pasado. Ramsey anotó en la victoria 3-1 contra el
Sunderland, y el gran David Bowie murió al día siguiente.

Y de nuevo, como el Jason
Voorhees de Viernes 13, las víctimas de Ramsey tienden a darse en grupos. Él
anotó la noche del miércoles en el empate 3-3 con el Liverpool, y Alan Rickman
murió el jueves.

No obstante, las sonrisas de
suficiencia deberían mantenerse al mínimo. Con tales tramas tan
estrafalariamente implausibles, la serie Destino Final ha ganado millones de
dólares.

Publicado en cooperación con
Newsweek // Published in cooperation with Newsweek