En
la última década, el numero de internautas se ha triplicado, de mil millones en
2005 a 3 mil 200 millones en 2015. La cobertura mundial es del 40 por ciento. Los
hogares más pobres tienen mayor probabilidad de tener acceso a un teléfono
celular que a un baño o agua potable. El 43.5 por ciento de los mexicanos son
usuarios de internet y 30.7 de los hogares están conectados a la red, según los
datos más recientes del INEGI. Sí, internet está creciendo, pero sus frutos aún
están por llegar.
Así lo afirma un reporte del Banco
Mundial publicado ayer, titulado World
Development Report 2016: Digital Dividends. Este señala tres mecanismos a
través de los cuales las tecnologías digitales promueven el desarrollo de una
nación: inclusión, eficiencia e innovación. ¿Qué es un dividendo digital?
Simplemente es un término que se refiere a los márgenes obtenidos de la
inversión en tecnología, en forma de crecimiento económico, empleos y
servicios. La tecnología tiene la capacidad de impulsar la productividad o
reducir la inequidad. Desafortunadamente, esto aun no sucede en la mayoría de
los países que evaluó el BM.
60 por ciento de la humanidad aún no
está conectada al internet, por lo que no puede participar en la economía
digital de manera significativa. El sistema financiero, por ejemplo, se ha
transferido casi en sus totalidad a la red, excluyendo así a quienes no la
utilizan. Según el Reporte de Desarrollo Mundial, el internet sigue siendo
inaccesible, incosteable e indisponible para la mayoría. Y aún en los países con
mayor conectividad, los beneficios del uso de las tecnologías de información y
comunicación conllevan una serie de riesgos latentes.
Según la institución financiera, muchas
economías enfrentan mercados laborales cada vez más polarizados y mayor
desigualdad, en parte porque la tecnología automatiza ciertos procesos, además
de privilegiar el trabajo más calificado. Cisco, una de las compañías de
telecomunicaciones dedicada al desarrollo del Internet de Todo (Internet of
Everything), calcula que esta tecnología podría generar $4.6 billones de
dólares en valor para el sector público a través de reducción de costos y
ganancias en productividad. Esto reduce la oferta de empleos de bajo salario.
El Banco Mundial advierte que los
beneficios la información y las comunicaciones no alcanzarán su potencial a
menos de que los países sigan mejorando el ambiente de negocios, invirtiendo en
educación y salud, promoviendo alianzas entre el sector público y privado y
apliquen las regulaciones necesarias. Las aplicaciones del internet son
inconmensurables, y contribuyen un mundo más inclusivo y abierto. Por ahora,
aún hay mucho camino por recorrer.