Política en tiempos de indignación

El problema central es la “mala política” y los individuos que la ejercen, recordó el rector de la Universidad Miguel Cervantes de Chile, Gutemberg Martínez, alertando los riesgos del populismo y de la deserción para la democracia y el estado de derecho en estos tiempos de crisis y cambios.

Durante un seminario en el que a lo largo del día se sucedieron ponentes para analizar las razones del desprestigio actual de la política, el filósofo español Daniel Innerarity opinó que lo importante es conseguir que toda esa energía cívica “tenga transformaciones efectivas de nuestros sistemas políticos y nuestras democracias”.

“Hay mucha gente interesada en que la política no tenga ningún poder” y que sea “prescindible”, advirtió, antes de recordar que algunos gobernantes deben su fuerza política al mismo rechazo de la política, como Silvio Berlusconi en Italia o Charles De Gaulle en Francia.

La población no debe llamarse a engaño. “Si no haces política te la terminan haciendo”, avisó el senador español Salvador Sedó i Alabart, quien se proclamó partidario de que la política “la hagamos entre todos” e invitó a los indignados a que “se comprometan a resolver las cosas y participen en la toma de decisiones”.

La corrupción y la crisis económica están detrás del desprestigio de la política y de los políticos en la mayoría de los países. El caldo de cultivo para la desesperanza, el populismo y la rebelión, recordó el político catalán Josep Durán i Lleida, hasta hace poco socio del partido en el pasado gobierno de Cataluña.

En cambio, para el político catalán Josep Durán i Lleida, la revisión del contrato social entre ciudadanos, partidos e instituciones es un acto urgente, al igual que “regenerar la democracia” para que las personas y las familias puedan percibirla como el “más válido de todos los instrumentos para la organización de la convivencia, fomentar la justicia social y emprender conjuntamente la consecución del bien común”.

Al ciudadano le cuesta entender “por qué los partidos no colaboran para alcanzar el bien común”, dijo, alertando de que la democracia está en “zona de riesgo”.

Con información de AFP