Los robots humanoides entre nosotros

Elon Musk, fundador de Tesla, predijo en 2014 que el desarrollo de la inteligencia artificial podría llevar a robots asesinos programados para eliminar a la humanidad como si fuéramos demasiado spam. Sus miedos dieron un paso más cerca de volverse realidad el martes, cuando científicos de la Universidad Tecnológica Nanyang (NTU) en Singapur anunciaron que construyeron un robot con la inteligencia emocional que algún día podría usar para adueñarse del mundo.

El humanoide, llamado Nadine, puede reconocer a gente que ha conocido con anterioridad, recordar sus nombres y conversaciones previas, dicen los investigadores de la NTU.

Como una prueba de sus habilidades, Nadine, que es alimentada por tecnología similar a la que hace funcionar a la asistente Siri del iPhone de Apple, trabaja como recepcionista en la NTU. Cuando un invitado llega a la universidad, Nadine lo recibe con un firme apretón de manos antes de sostener una conversación fluida. Pero, como un humano, Nadine tiene una personalidad y su estado de ánimo puede agriarse dependiendo de lo que le diga.

La apariencia humanoide está modelada en la de Nadia Thalmann, la directora del Instituto de Innovación Mediática y una de las principales desarrolladoras. Thalmann y los otros investigadores de la NTU ven un futuro donde humanoides sociales estén en nuestras oficinas y hogares, capaces de llevar a cabo tareas complejas mientras despliegan la misma calidez y amplitud de emociones que los humanos.

“Las tecnologías robóticas han avanzado significativamente en las últimas décadas y ya se las usa en manufactura y logística”, dijo Thalmann en un comunicado de prensa, añadiendo que, en los últimos cuatro años, el equipo de la NTU ha trabajado “para transformar un humano virtual, desde dentro de una computadora, en un ente físico que es capaz de observar e interactuar con otros humanos”.

Los desarrolladores esperan que las habilidades de Nadine se desarrollen más allá de saludos serenos y chácharas placenteras pero olvidables. Ellos piensan que se puede usar tecnología similar para proveer tanto compañía como ayuda útil a los jóvenes y los ancianos.

“Conforme los países alrededor del mundo enfrentan retos de una población envejecida, los robots sociales pueden ser una solución para abordar la disminuida fuerza laboral, volverse compañeros personales de niños y viejos en casa, e incluso servir como una plataforma de servicios de atención sanitaria en el futuro”, dijo Thalmann. “Esto es algo así como una compañía real que siempre está contigo y consciente de lo que está sucediendo”.