¿Son los “manteles de puntos” en Harvard encuentros con la realidad?

He aquí una pregunta completamente sincera: ¿mis amigos liberales comprenden por qué algunas cosas como los “manteles individuales para la justicia social” nos hacen rabiar a algunos de nosotros? ¿Piensan que estas cosas son problemáticas? Sinceramente, para mí es muy difícil saberlo.

Si te perdiste la historia, Campus Reform ha hecho un buen resumen. En él se informa que:

La Oficina para la Equidad, la Diversidad y la Integración de la Universidad de Harvard distribuyó lo que denomina “manteles individuales para la justicia social” en el campus para ayudar a los estudiantes del primer año a participar en conversaciones difíciles cuando vuelvan a casa por las vacaciones de Navidad.

El mantel individual [. . .] proporciona consejos a los estudiantes para hablar a los miembros de su familia sobre temas polémicos como “Asesinatos de afroestadounidenses en las calles”, “El título de Amo de la Casa” e “Islamofobia/refugiados.” El mantel individual, dividido en cuatro posibles temas de conversación, proporciona a los estudiantes una serie de preguntas de muestra que pueden encontrar con lo vuelvan a casa con sus familias, junto con una respuesta aceptable para cada pregunta.

En el tema “Asesinatos de afroestadounidenses en las calles”, se aconseja a los estudiantes que preparen respuestas para la pregunta: “¿Por qué no se limitaron a escuchar al oficial? Si simplemente obedecieran la ley, esto no habría ocurrido.”

Se aconseja a los estudiantes que digan a sus familias: “¿Piensan que la respuesta hubiera sido la misma si fuera una persona blanca? En muchos incidentes que han producido la muerte de un cuerpo afroestadounidense en la calle, estas víctimas no estaban violando la ley y estaban desarmadas.”

Para prepararse para la discusión sobre el tema del “Título de Amo de la Casa”, los estudiantes deben preparar respuestas para la pregunta: “Por qué cambiaron el nombre? ¿Qué tiene que ver un Amo de la Casa con la esclavitud? No se relaciona en absoluto.”

Para responder, el mantel individual aconseja que los estudiantes digan: “Para algunas personas, la palabra amo, que se usa para describir la dirección de un grupo de personas (como una casa), es una reminiscencia de los dueños de esclavos y del legado de la esclavitud. El título, “Amo de la Casa”, ya no se relaciona activamente con sus antecedentes históricos ni se utiliza para dirigirse a los Amos de la Casa. Dado que el nombre resulta ofensivo para ciertos grupos de personas, no parece oneroso cambiarlo. El dominio de un tema es un uso comprensible de la palabra. Sin embargo, en nuestro contexto cultural e histórico, implicar el dominio sobre las personas parece inapropiado e infundado.”

El mantel individual insinúa que los estudiantes deben estar preparados para defender los motivos de los activistas negros en otras universidades.

“¿De qué se quejan los estudiantes negros? ¿No deberían estar felices por estar en la Universidad?”, se menciona en el mantel individual como una posible pregunta.

Para responder, el mantel individual recomienda que los estudiantes reconozcan su privilegio en lugar de criticar la experiencia de los estudiantes de color.

“Cuando escucho a los estudiantes expresar sus experiencias de racismo en el campus, no escucho quejas”, se indica en el mantel individual como una posible respuesta. “En lugar de ello, escucho a jóvenes mencionando una situación que no puedo experimentar. Si los estudiantes no afroestadounidenses tienen el privilegio de gozar de ese ambiente seguro, creo que se deben dar los mismos privilegios a todos los estudiantes.”

En primer lugar, no conozco a nadie que pregunte o responda preguntas de esta manera. Me sorprende que aquellos que han sido elegidos para instruir a los estudiantes de primer año de Harvard sobre conversaciones civiles aparentemente piensen que las familias de estos estudiantes están compuestas de zoquetes despistados y que a los estudiantes les será útil tratar con condescendencia a sus seres queridos.

Dicho lo anterior, no estoy seguro de qué tan listo parecerá un joven estudiante de Harvard mientras habla con frases gramaticalmente defectuosas sobre los incidentes que “provocan la muerte de un cuerpo afroestadounidense” o sobre “elevar una situación.”

Más importante, nada parece calculado para facilitar conversaciones difíciles. En lugar de ello, parece un juego de puntos de conversación preempaquetado y diseñado (torpemente) para adoctrinar y suprimir el desacuerdo honesto.

Lo más asombroso, por lo menos para mí, no es tanto la desvergonzada ortodoxia unilateral como la sensación de que, una vez más, a los funcionarios universitarios nunca se les ocurrió que cualquiera podría tener un problema con sus esfuerzos. Quiero decir, no es como si los sucesos ocurridos este otoño no hayan sugerido que existen opiniones diversas con respecto a estas cuestiones.

¿Los administradores de Harvard realmente están así de aislados? ¿Realmente no conocen a nadie que se sienta de manera diferente sobre estas cuestiones? ¿De verdad están convencidos de que cualquiera que piense en forma diferente de ellos es racista, xenófobo, islamófobo y que necesita desesperadamente una reeducación no demasiado sutil?

¿Creen que ya estamos más allá de la época de discutir estas cuestiones y que realmente sólo existe una manera correcta de “conversar” acerca de ellas? De verdad tengo curiosidad.

Este artículo apareció por primera vez en el sitio del American Enterprise Institute.