Baja la afluencia de visitantes a la Villita

A diferencia de otros años, los festejos religiosos con motivos de los 484 años de aparición de la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac estuvieron con poca afluencia en la Basílica Menor de Guadalupe, en Pachuca.

La llegada de peregrinos al recinto religioso, ubicado sobre la avenida Benito Juárez, fue contante y fluida, aunque para Margarita, comerciante de buñuelos bañados con jugo de piloncillo y frutas, no fue lo que esperaba.

“Quién sabe por qué este año no hubo mucha gente. El año pasado me acuerdo que a esta hora (medianoche del 12 de diciembre) había ríos de personas intentando pasar a la Villita. Hasta pusieron una bocina para la gente que se quedaba afuera por falta de espacio en la iglesia, y escuchara lo que dice el padrecito”, comenta mientras despacha una orden de buñuelos que vende a 25 pesos.

A pesar de la poca afluencia de personas en la periferia, en las tradicionales mañanitas, el ambiente en la noche guadalupana fue festiva, pues se podría observar desde pequeñas hasta grandes procesiones que iban y venían para dar gracias a la morenita del Tepeyac.

Las mañanitas fueron cantadas por los feligreses presentes al ritmo del órgano y el coro en punto de la medianoche del 12 de diciembre. Al igual que en los últimos cuatro años, por seguridad y espacio, no se permitió dejar los altares itinerantes de los peregrinos, al interior de La Villita.

Durante el día y la tarde del sábado la venta para los comerciantes, que se instalaron sobre las calles aledañas, comenzó a mejorar sus ventas ya que la afluencia de personas fue mayor.

Una de las peregrinaciones más vistosas fue la de un grupo de 20 charros provenientes del municipio Zapotlán de Juárez, quienes se hicieron notar por sus atuendos.