¿Es o no tarde para actuar contra el cambio climático?

Mi activismo
ambiental data del primer Día de la Tierra, en 1970. Ese año empecé a reciclar,
me hice vegetariano y hasta compré mi primer auto eléctrico.

Todo esto se
consideraba bastante peculiar entonces, y recuerdo los muchos argumentos que me
daba la gente de porqué era una pérdida de tiempo. Así que, ahora, cuando
pensamos emprender acciones serias contra el cambio climático, es importante
tomar en consideración dos excusas que he escuchado con mucha frecuencia en
estos 45 años:

1. No hay
problema. Todo es un engaño de los grupos verdes para quitarnos nuestra
libertad y nuestros derechos de propiedad.

2. Hay un
problema enorme. Pero ha avanzado
tanto que ya nada puede hacerse al respecto.

Por supuesto,
las dos afirmaciones son incorrectas. Podemos marcar una diferencia y hemos marcado una diferencia.

Con la enorme
abundancia de evidencias del cambio climático y otros problemas ambientales, la
idea de que “no hay problema” me resulta desconcertante. Pero compadezco a
quienes se adhieren a la segunda teoría, la idea de que las cosas han avanzado
demasiado.

La situación
luce bastante mal hacia el final del partido y con solo unos minutos en el
reloj. Sin duda hay muchas noticias malas que llaman nuestra atención: pérdida
de numerosas especies de plantas y animales; acidificación del mar; cinco grandes
giros de plástico 
en nuestros océanos; pérdida de arrecifes
coralinos; y por supuesto, el propio clima.

Ed Begley. FOTO: AFP.

Mas no olvidemos
los grandes desafíos que enfrentamos en 1970: Los Ángeles y muchas otras
ciudades padecían de un esmog asesino que nos chamuscó los pulmones durante
décadas. Nuestros ríos tenían químicos tóxicos que contaminaron tanto al
Cuyahoga, cerca de Cleveland, que sus aguas se incendiaron (no sé ustedes, pero
para mí, que un río se incendie es una mala señal).

Sin embargo, no
nos dejamos derrotar y miren lo que pasó. Aun cuando Los Ángeles tiene cuatro
veces más autos y millones de personas más que en 1970, hoy tenemos apenas una
fracción de la contaminación de aire que entonces, y lo hicimos de una manera
que no dañó la economía.

Ni el río
Cuyahoga ni cualquier otro río de Estados Unidos está en riesgo de incendiarse,
ya que la Ley de Agua Limpia ha logrado grandes avances limpiando muchos de
nuestros cauces. Tenemos mucha menos lluvia ácida que hace décadas y el agujero
de ozono ha empezado a reducirse y repararse debido a nuestra decisión de hacer
un cambio.

Ahora, con la
amenaza inminente del cambio climático, tenemos que actuar rápida y
estratégicamente. Los negadores temen las dificultades económicas, pero ¿acaso
no hay empleos produciendo paneles solares, turbinas de viento, autos
eléctricos, bombillas LED, ventanas de panel doble, termostatos inteligentes,
buen aislamiento, bicicletas y por supuesto, en el transporte público?

Hoy día, hay más
estadounidenses trabajando en la industria solar que en la del carbón. Y puedo
asegurarte que esas tecnologías funcionan. Tengo una turbina de viento desde
1985, y la energía solar ha hecho funcionar mi casa y cargado mi auto desde
1990.

California, mi
estado natal, ha sido líder en tecnología verde desde hace años y nuestra
economía no ha sufrido. Por el contrario, ha prosperado.

Como dijo el
presidente Obama a la ONU, el otoño pasado, “Nuestros ciudadanos están
marchando. No podemos fingir que no los escuchamos. Tenemos que responder al
llamado”.

Respondamos al
llamado atacando el problema de tres maneras importantes: haciendo responsables
a los líderes electos; haciendo responsables a las corporaciones; haciéndonos
responsables de hacer todo lo que esté en nuestras manos para marcar una
diferencia.

***Ed Begley, Jr. es actor, director y ambientalista.


Publicado en cooperación con Newsweek/ Published in cooperation with Newsweek.