Las principales compañías cerveceras
ya no son propiedad nacional, sin embargo, las adquisiciones de Grupo Modelo de Ab InBev por
20 millones de dólares y Cuauhtémoc Moctezuma por Heineken han abierto puertas
importantes a mercados de todo el mundo. Marcas como Corona Extra, Negra
Modelo, Modelo Especial, Sol, Tecate y Dos Equis aún son producidas en
territorio nacional. Esto, además de traer beneficios a la industria del brewing, impulsa al sector agropecuario,
pues 62 por ciento de la cosecha nacional de cebada se convertirá en una cerveza.
En un ambiente altamente
competitivo, en el que los grandes consorcios se enfrentan a pequeños
productores artesanales que cada vez llaman más la atención de los
consumidores, las fusiones y adquisiciones se han convertido en un factor
determinante para las cerveceras. AB InBev, la más grande del mundo, ha hecho
su fortuna basándose en la adquisición de distintas marcas (la brasileña
Brahma, la belga Interbrew, la estadounidense Anheuser-Busch y en 2012, GM).
Ahora, llevará a cabo una de las fusiones más grandes de la historia con la
segunda al mando, SABMiller, valorizada en más de 120 millones de dólares.
El 16 de Septiembre SABMiller
confirmó que AB InBev expresó sus intenciones de adquirir a la
anglo-sudafricana. De ser así, el gigante obtendría la mitad de las ganancias
del mercado y vendería una de cada tres cervezas en el mundo. México, como
principal productor mundial, puede aprovecharse de esta nueva ventana de
oportunidad. AB InBev ha logrado crecer los márgenes de empresas como
Anheuser-Busch hasta 13 puntos porcentuales en los primeros tres años, y
pretende llegar a 18 puntos porcentuales en el mismo periodo con Grupo Modelo.
Aunado a esto, marcas como Heineken
y Constellation Brands han anunciado inversiones por más de 5 mil millones de
dólares para construcción y ampliación de plantas productoras de la bebida, así
como los contenedores de aluminio y vidrio. México ha exportó 1,550 millones de
dólares de este producto en la primera mitad de este año.
Para SABMiller, la unión suena como
el siguiente paso lógico. Los precios de sus acciones cayeron el año pasado,
debido a la devaluación de las monedas Colombianas y Sudafricanas. La compañía
está conformada principalmente por marcas que se producen en países
latinoamericanos (además de sus ya conocidas Miller, Carling y Peroni), cuyas
economías con bajos niveles de crecimiento afectaron las ventas. La operación
ampliará las fronteras de las marcas que comercializan ambas empresas, desde
África hasta Asia y Europa, tanto en mercados emergentes como en potencias
económicas.
La negociación tuvo sus tropiezos; la
belgo-brasileña cuadruplicó su oferta antes de que la compra se consumara, pues
las estrictas leyes de competencia que existen en Inglaterra, país donde cotiza
SABMiller, complicaron el proceso. A la vez que se afinan los detalles de la operación,
la botella de vidrio con logo blanco coronada con un limón se convierte en un
símbolo más de los sectores de la industria mexicana que han logrado mucho más
que salir a flote.