Preguntas que repiquetean en el cerebro

Jugar fútbol americano es una proposición de alto riesgo.
Los golpes frecuentes a la cabeza pueden llevar a una encefalopatía traumática
crónica (ETC), una enfermedad cerebral degenerativa que provoca todo un
espectro de síntomas, incluidas pérdida de memoria, depresión, ansiedad,
agresividad y demencia. Recientemente, un grupo de investigadores del
Departamento de Asuntos de los Veteranos y la Universidad de Boston examinó los
cerebros de futbolistas fallecidos y halló que 87 de 91 ex jugadores de la NFL
tenían ETC. Los científicos llevaron a cabo un total de 165 exámenes post
mortem de hombres que jugaron en los niveles colegial, semiprofesional y
profesional. En total, 131 mostraron indicios de la enfermedad.

Debido al tamaño pequeño del estudio, la información tiene
sus límites. No obstante, sí indica que la ETC probablemente es más prevalente
de lo que se pensaba con anterioridad.

En años recientes, la NFL ha empezado a responder a la
presión para proteger mejor a los jugadores, incitada a ello por ex atletas que
han hablado del daño a largo plazo en sus cerebros provocado por las
contusiones, y por una demanda por 1000 millones sellada con más de 5000 ex
jugadores que acusaron a la liga de ocultar y minimizar los riesgos a la salud
de las contusiones.

Hace pocos años, la liga movió la línea de la patada de
salida en 5 yardas, en un intento de limitar los regresos de patada, que son
especialmente peligrosos porque las largas distancias entre los atletas les da
el espacio para acelerar de verdad antes de colisionar brutalmente a toda
velocidad. Los jugadores ahora son castigados con 15 yardas si agachan la
cabeza para iniciar un contacto con el casco por delante a campo abierto.

También podrían estar por venir cambios más grandes. Por
ejemplo, Roger Goodell, comisionado de la NFL, ha sugerido que las patadas de
salida podrían eliminarse por completo. Y esos caparazones brillantes de
policarbonato que actualmente cubren los cráneos de los jugadores podrían estar
por desaparecer. La NFL lanzó recientemente una competencia por materiales
innovadores que mejor absorban o dispersen la energía. Los cascos de fútbol
americano del futuro podrían ser suaves y acolchados, lo que desaparecería el
otrora amado crujido de los grandes golpes, pero tendría el potencial de
mantener vivo tanto al juego como a sus jugadores.

FUENTE: Departamento de Asuntos de los Veteranos y
Universidad de Boston

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in
cooperation with Newsweek