“Qué sería de los mexicanos sin los hoteles de paso”

Carlos Mina atraviesa por una encrucijada vital. Acaba de
divorciarse, y aunque es un arquitecto más o menos reconocido, se siente un
fracasado emocional. Es entonces cuando recibe la noticia del suicidio de su
padre, un gallego convertido en un auténtico magnate del negocio hotelero en la
Ciudad de México, del que estaba distanciado hace varios años.

Estupefacto, incapaz de reaccionar, hereda una fortuna en
diversas empresas, la mayoría hoteles de paso, que siempre ha detestado y de la
que nunca ha querido saber nada. Además recibe un diario donde conocerá la
verdadera historia de su padre, un migrante español que se rompió el lomo y
ahorró día tras día para lograr el éxito, y también de su abuelo, quien peleó
como guerrillero muchos años después de terminada la Guerra Civil española.

Ribeiro suites, publicada
recientemente bajo el sello de la casa editorial Suma de Letras, es una novela
que, además, según palabras de su autor, el escritor español Josu Iturbe,
relata la historia de los hoteles de paso en México como jamás se había
contado.

“La idea original de esta novela fue sugerencia de
unos amigos que tienen hoteles de paso. Son gallegos muy arraigados en México que
me comentaron: ‘Nunca nadie ha escrito sobre nosotros, nada más hacen chistes
de gallegos, no nos toman en serio, nosotros movemos una industria’. Y bueno,
me puse a investigar, a ver qué tanto había de eso, y sí, sí había mucho tema.

“Así empecé a construir una novela que habla de eso,
de la migración gallega a México desde la década de 1950 y la creación de este
emporio de hoteles de paso, prácticamente el 80 por ciento de todos los hoteles
de paso son de gallegos o de hijos de gallegos o mexicanos de tercera
generación. Entonces como que había un tema interesante de esta migración
española económica, no la migración del exilio, no la migración de la cultura,
sino una migración que venía a buscarse la vida”.

Josu Iturbe añade que para redactar esta novela echó mano
de todo tipo de investigaciones, “leí todos los libros que cayeron en mis
manos al respecto, sobre la migración, sobre cómo funciona el sistema de los
hoteles, cómo fueron creados, y a partir de ahí se generó la historia”.

La novela retrata una zaga familiar, tres generaciones, el
abuelo, el padre y el hijo, “y de alguna manera me he ambientado, me he
documentado sobre esas épocas, porque el abuelo narra la posguerra española
después de la guerra civil, la época del hambre; el padre narra desde que llega
a México, al final de la década de 1960, y el hijo narra el presente. Entonces,
entre esas tres versiones que se van entrelazando y cruzando son como ochenta
años de historia de España y México, de la España franquista y de México de 1968
o de la guerra sucia”.

El autor español insiste en que sobre la migración
española y el exilio de la guerra civil se han escrito muchos libros, pero Ribeiro suites se diferencia porque
describe a quienes emigran a México por necesidades económicas o para buscar
una vida mejor.

“Y por casualidades de la vida, o por su carácter
determinado, los gallegos se adaptan al negocio de los hoteles de paso y lo
convierten en algo realmente afortunado porque, no sé, qué sería de los
mexicanos sin los hoteles de paso. O sea, hay que imaginar que por un día se
cerraran todos los hoteles de paso, sería catastrófico, no sé qué podría
ocurrir, yo creo que se daría una segunda revolución.

“Entonces, yo escribo sobre esa parte de la
migración, y en general de la migración en el mundo. El humano desde que es
humano es migrante, desde hace miles de años que empieza una expansión y coloniza
todo el mundo, hasta la última isla más remota, siempre viaja, como aquí en
México, tantos migrantes que tiene Estados Unidos, o ahora el problema de la
migración en África, en Siria, la migración es un tema que se ha hecho cada vez
más importante. Yo hablo de un pequeño aspecto, de un pequeño sector de la
población, nadie había escrito sobre los gallegos, nadie ha tratado de hacer
una historia de esa gente, es una pequeña épica también de hombre común, de que
no falta tener aventuras locas para tener una vida con sentido, pues a veces el
trabajo, la familia, son la vida”.

—¿De qué manera la
comunidad española está relacionada con el negocio hotelero? —pregunta Newsweek en Español a Iturbe.

—La novela justamente trata de desentrañar por qué. Yo tengo
varias teorías, primero el carácter gallego, son muy ahorrativos, van a lo
seguro, no arriesgan; es como un negocio que empezaron de sorpresa, comenzó a
partir de la Segunda Guerra Mundial, con la liberación de la mujer, se genera
como una demanda importante que ha ido in
crescendo
hasta ahora, y todavía se ve que siguen abriendo hoteles. Ahora está
la moda de los hoteles boutique, hay un poco de historia de esa evolución de la
hotelería en el mundo y de ese pequeño sector del hotel de paso, que es único,
eso no existía antes, el concepto de rentar una habitación por horas no para
dormir, evidentemente.

—¿Pero entonces fue
una idea que se trajo de España?

—No porque en España no existían los hoteles de paso, no
existía nada de eso. En España para ir simplemente a una pensión se necesitaba llevar
un certificado de matrimonio, y que la señora con la que se iba fuera la que
correspondía con el certificado. La idea no viene de allá, surge aquí, en la
novela se cuenta un poco cómo se une en determinadas circunstancias, cómo se
genera este negocio poco a poco, hasta que se convierte en lo de hoy; hay cifras,
a cuánta gente da trabajo, cuántos miles de millones generan al año, son una
parte pequeñita del PIB, pero ayudan a otros negocios como restaurantes,
lavanderías, mueblerías, son una parte de la economía. Los dueños españoles no
se llevan el dinero, es gente que vive en México, invierte aquí, no es que
tengan cuentas en Suiza, se hacen su casita y aquí viven y generan empleos,
aquí viven sus hijos.

—¿Y generarán
también infidelidad?

—Esa no la generan, eso cada uno solito. Desde luego,
facilitan el que pueda cometerse la infidelidad.

—Por lo mismo,
siempre será un negocio preponderante…

—Pues yo creo que sí —finaliza el escritor—. Por lo que
veo, no les afecta mucho la crisis, ni los precios del petróleo, ni que
recorten el presupuesto. La gente de otros negocios ahorrará recursos, pero la de
aquí no. Ellos siguen haciendo gasto, siguen generando nuevos hoteles, y ahora
más en la línea boutique, finos, con instrumentos, potros, ya hay unas cosas
alucinantes.