De ser una de las actividades económicas más importantes para el estado, principalmente en Altiplano, con una producción de 2 millones de litros hasta 1985, al paso de los años la industria del aguamiel y el pulque no supera los 30 mil litros.
Hidalgo fue una de las entidades más importantes en la elaboración de aguamiel durante la segunda mitad del siglo XX. Junto con Puebla, Tlaxcala, Querétaro y Veracruz, producía 9 millones de litros en los 80.
Extraído de los cultivos de maguey en el estado y transformada en pulque, el líquido era enviado para su consumo a la región centro del país, principalmente en pulquerías de la Ciudad de México, desde lujosas hasta las más sencillas.
La destrucción de numerosas cantinas tras el terremoto de 1985 en el Distrito Federal –sumado a factores como el cambio en el uso de suelo y la competencia con la industria cervecera– ocasionó el desplome en la producción del maguey pulquero, describe el director general de Silvicultura de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario (Sedagro), Mario Alberto Cortés Núñez.
De acuerdo con el Manual de Innovación y Tecnología para el Manejo del Cultivo del Maguey Pulquero, elaborado por la Sedagro, las haciendas de la región del Altiplano hidalguense mantuvieron gran poderío económico durante décadas debido a la producción y comercialización de la bebida tradicional.
El dicho del manual lo confirma Carlos Aldasoro Zetina, propietario de la hacienda San Antonio Tochatlaco, en Apan. Segunda generación de la familia, el dueño recuerda que este complejo llegó a producir 20 mil litros de pulque al día. Ahora la elaboración es nula.
El casco, convertido en museo, conserva los tinacales que dan cuenta de la importancia que tuvo la producción de dicha bebida, considerada un símbolo de la cultura mexicana.
Cortés explica que la Sedagro trabaja actualmente en el ordenamiento del cultivo del maguey mediante el desarrollo de un plan rector, con el objetivo de rescatar la planta y, a través de ella, dar impulso a la economía de las regiones en donde se cultiva.
Hasta 1985, Hidalgo tenía un registro de 200 millones de magueyes. En 30 años su producción se ha desplomado: según el último censo realizado, sólo existen de 2 a 3 millones de plantas.
Por ello, afirma el funcionario, lo primordial es no se perder el cultivo en la entidad.
A través de acciones de repoblamiento de la planta, afirma el director de Silvicultura, en un periodo de 30 años el estado podría volver a contar con 200 millones de magueyes. De 2011 a 2015, sostiene a Criterio, 5 millones de plantas de maguey han sido alojadas en tierras de la entidad. Se estima que sembrarán 347 mil más.
“Es un cultivo multiplicador, pues cada maguey nos tiene que dar mínimo 15 hijuelos para poder subir los cultivos y regresar a los 200 millones”.
La repoblación vegetal va más allá de producir pulque, pues se trata de consolida