El ministro del Interior alemán, Thomas de Maiziere, aclaró este domingo que los refugiados no podían “elegir” el país de asilo y alentó a los demás países de la Unión Europea a activar más esfuerzos ante la crisis migratoria. Esto, en respuesta a los miles migrantes están rechazando el ser registrados en países como Grecia o Hungría, ya que temen que se les niegue asilo posterior en Alemania y otras naciones de la Unión Europea con mejores condiciones para albergarlos.
El gobierno de Alemania, el país que más refugiados sirios ha aceptado, anunció que en las siguientes semanas estaría activando controles de emergencia temporales en su frontera sur con Austria, ya que estaba alcanzando al límite de sus capacidades para brindarle hogar temporal y alimento a miles de refugiados. Ante la llegada incesante de migrantes provenientes de Siria, Eritrea y Afganistán, entre otros países, Alemania suspendió temporalmente los servicios que corren por línea principal de trenes, al menos durante 12 horas de este fin de semana.
El sábado 12 de septiembre, más de 13 000 migrantes arribaron tan solo a la ciudad alemana de Munich. Y en total, el país espera dar asilo a casi 800 000 personas este año, pero las cantidades de refugiados no son el problema central, aclaró Thomas de Maizere, sino la rapidez con la que llegan miles de familias cada día. El ritmo de migración es el que es muy difícil de controlar y por ello los alemanes buscan tener más control fronterizo para lograr darles el asilo adecuado y suministros básicos a los refugiados de guerra.
Ésta disposición va en contra del famoso principio de la zona de Schengen, el que alguna vez enalteció el territorio europeo, ya que permite el traslado libre entre la mayoría de los países de la UE. Sin embargo, el acuerdo de 1985 sí permite las suspensiones temporales en casos de emergencia.
La Comisión Europea (CE) anunció, la semana pasada, planes para establecer cuotas obligatorias de repartir asilo adicional a 120 000 refugiados entre los 25 países miembros de la CE. Hungría, República Checa y Eslovaquia se opusieron a dichas medidas. Hungría por su parte espera completar una barda de cuatro metros de altura en su frontera con Serbia para el 15 de septiembre.
(Con información de BBC)