La publicidad llega a Instagram. Anteriormente, la popular aplicación para
compartir fotografías sólo permitía el uso de anuncios en ocho países, y la
duración de los anuncios de video se limitaba a 15 segundos de tiempo en pantalla.
Ahora, Instagram publicará anuncios en todo el mundo, al tiempo que trata de
aumentar sus ingresos por publicidad en proporciones similares a Facebook, su
empresa matriz.
Reuters informó que el
miércoles, Instagram abrió su plataforma a anunciantes de todo el mundo, con
anuncios que habrán de estrenarse en más de 30 nuevos países, entre ellos,
Italia, España e India. Para finales de septiembre, los anuncios de Instagram
serán vistos en más de 200 países.
Instagram fue adquirida por Facebook en 2012 por mil millones de dólares y posee 300 millones de usuarios
mensuales activos que publican un promedio de 70 millones de fotografías cada
día. La aplicación buscará maximizar sus ingresos por publicidad utilizando los
enormes almacenes de datos del consumidor de Facebook para producir anuncios específicamente
dirigidos, de acuerdo con Reuters.
De acuerdo con un análisis de mercado realizado por eMarketer, Instagram deberá
producir 570 millones de dólares en ganancias por anuncios móviles en 2015. Se
calcula que esta cifra habrá de cuadruplicarse en 2017, y se piensa que, para
entonces, generará 2.39 mil millones de dólares.
En relación con la experiencia del usuario, ahora los anuncios de video
podrán tener una duración de 30 segundos, duplicando así el límite existente de
15 segundos en los videos publicitarios y en aquellos subidos por los usuarios.
Instagram también afirmó que los anuncios estarían
disponibles para empresas grandes y pequeñas, y señaló que ya comienza a ver
una alta demanda en áreas como el comercio electrónico, los viajes y el entretenimiento.
Instagram ha tenido problemas con la publicidad en el pasado. Sus usuarios
quedaron confundidos a fines de 2012 por una actualización de los términos del
servicio de la aplicación, la cual fue ampliamente malinterpretada como una autorización
para que Instagram vendiera las fotos de sus usuarios a empresas de publicidad,
aunque Instagram aclaró más tarde que eso no era así.