El informe: se abren y se cierran capítulos

Comienza el último año de gobierno de Francisco Olvera Ruiz en Hidalgo. Con el informe rendido ayer en el Congreso local, el mandatario cierra capítulos de su historia personal y de la historia de la entidad, y abre otros con vigencia de 365 días.

Se cierra, por ejemplo, el capítulo de la malograda nueva refinería en Hidalgo. La ilusión de contar con una nueva planta de refinación en la región de Tula-Tepeji estuvo a punto de convertirse en una pesadilla. Afortunadamente el gobernador supo negociar con firmeza y paciencia para recuperar 580 millones de pesos que los hidalguenses pusimos sobre la mesa para un proyecto condenado ahora a no cumplirse. El dinero regresó y la deuda se queda en Pemex. Buen final para algo que presagiaba tormenta.

Se abren, en contraparte, capítulos interesantes para la entidad. La Ciudad del Conocimiento y la Cultura representa uno que hasta el momento ha sido fructífero. La consolidación del campus del IPN y la intención de otras grandes universidades de asentarse en la zona metropolitana de Pachuca augura éxito en el proyecto.

También abierto está desde hace algunos meses el Proyecto Platah, que avanza a convertirse en un polo de desarrollo más de Hidalgo gracias a la construcción de una zona industrial y de logística aunada a un futuro desarrollo urbano acorde a las demandas de empresarios y vecinos.

Se abre además, indirectamente, el capítulo de la sucesión gubernamental en el estado. No es, como quisieran ver algunos, una carrera loca sin reglas y sin árbitro. Quienes participan en ella desde las filas del PRI saben que deben hacerlo con miras a un proyecto a largo plazo iniciado desde hace tiempo en bien de Hidalgo.

Se cierran unos capítulos, se abren otros. En todos ellos se nota la mano de Paco Olvera.