Parece apropiado que una planta llamada María Juana pudiera reventar el patriarcado. Después de todo, sólo las flores femeninas de la mariguana producen cannabinoides como el potente químico THC que hace volar a los consumidores. Los agricultores de mota se esfuerzan por mantener femeninos todos sus cultivos mediante hacer florecer clones femeninos de una planta, llamada la Madre.Y las mujeres están entrando al negocio de la mota con tanta rapidez que podrían convertirla en la primera industria de miles de millones de dólares que no esté dominada por los hombres.
En Washington, Greta Carter dice que es la mamá con más plantas madres y los más lucrativos cultivos femeninos florecientes de cualquier granja legal de mota en su estado. Exvicepresidenta de Citibank y madre de cinco, Carter es sólo un poco campirana: tiene una sonrisa de dientes separados y un enmarañado pelo cortado sobre los hombros y platinado del mismo tono que Dolly Parton. De las 2400 personas que solicitaron las primeras licencias para cultivar mariguana recreativa en el Estado Siempre Verde en 2012, Carter fue la aprobada número 71. Su primer rancho de yerba, la granja Life Gardens, de más de cuatro mil metros cuadrados y cercana a Ellensburg, es ahora una de las más grandes y más antiguas granjas legales de mariguana recreativa en el mundo.
Hace tres años, Carter tenía una misión vital y potencialmente peligrosa: hallar en quince días cuantas cepas fuese posible de la todavía proscrita mariguana. El referendo de 2012 que autorizó la venta recreativa de mariguana no especificaba dónde podían obtenerlas los cultivadores recientemente certificados, y sólo había un periodo de quince días durante el cual Carter dice que el gobierno aceptó “cerrar los ojos”. Para comenzar su granja de yerba, Carter y sus socios tuvieron que adquirir plantas de comerciantes ilegales, y vaya si lo hicieron. Amasaron alrededor de 1600 plantas de setenta o más cepas diferentes.
La parte más difícil fue pasar el contrabando a su granja. “Fue escalofriante”, dice Carter. “Teníamos tantísimas plantas que, técnicamente, no nos cubría la ley de Washington.” Ella cargó sus 1600 plantas en la parte trasera de un semirremolque y no miró atrás hasta que llegó a Life Gardens. “Fue un gran alivio cuando llegué a casa. Todo dentro de esas cercas está protegido por el Estado. De otra manera, los federales podrían haberme arrestado.”
Si alguien lo sabe es Carter: ella ayudó a redactar la Iniciativa 502 de Washington, la medida que legalizó la mota para cualquiera de veintiún años en adelante, y planeó la primera organización comercial de mariguana del estado, la Coalición para Estándares y Ética de la Cannabis (CSSE, por sus siglas en inglés). Dice que cuando se propuso la venta de mota recreativa en 2012, la Junta de Control de Licores estatal se acercó a la CSSE para informarse. “La junta no sabía la diferencia entre el extracto de butano y los cannabinoides”, explica. “En cierta forma, todos crecimos juntos. Fui capaz de influir en algunas de las reglas y regulaciones, y todavía influyo en esas reglas y regulaciones.”
Carter no hizo nacer la I-502 sola: la autora de la medida fue Alison Holcomb, una directora de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) y quien se describe como una “mamá de fútbol”. Tal vez uno no espera que un diagrama de Venn que contenga “mamás de fútbol” y “yerba” se superponga mucho, pero hace una década, Jenji Kohan creó una comedia dramática para TV que exploraba esa intersección extraña. Weeds, de la que Showtime transmitió ocho temporadas, presentaba a Mary-Louise Parker como una “mariguanera” que vendía droga en un suburbio blanco de clase media alta. “Gritamos lo inapropiado”, dijo Kohan a EW.com con respecto al programa. “Y hay consecuencias para esa incorrección.”
Pero ya no más. Durante los últimos años, cientos de mujeres han gritado junto con Weeds, pero como modelos de propiedad en la recientemente regulada industria de la mariguana. De hecho, muchas empresarias dieron en el blanco con la Acapulco Gold. Aun cuando la industria todavía es predominantemente masculina y las estadísticas de empleo son en cierta forma vaporosas, el poder y la influencia de las mujeres están, según parece indicarlo todo, al alza. En el verano de 2014, Women Grow —un grupo de redes de mujeres profesionales de la mariguana— se inició con sólo setenta personas; hoy las reuniones mensuales de sección en treinta ciudades atraen a más de mil mujeres a escala nacional. La Asociación Empresarial de la Mariguana, un grupo de comercio entre empresas con dos años de existencia y domiciliado en Seattle, comenzó una Alianza de Mujeres en 2014 que ahora presume quinientos miembros. En sólo dos años, Women of Weed, un club social privado en Washington, ha visto crecer su membresía de ocho a trescientos.
Shaleen Title, activista de la reforma en drogas y abogada, dice que la mitad de los empleados en su agencia de reclutamiento para mariguana, THC Staffing, son mujeres. “En especial, estoy viendo más mujeres con experiencia corporativa ‘tradicional’ que buscan unirse a la industria de la mariguana”, dice. “Con el tiempo, habrá más mujeres con experiencia en mariguana.”
Al igual que en Washington, las mujeres en Colorado fueron actrices importantes en la redacción y puesta en marcha de la enmienda para la legalización. Title se unió a la campaña Enmienda 64 en el verano de 2012. “Como alta trabajadora, trabajé con varias mujeres en la campaña”, dice. Las más notables eran la abogada Tamar Todd, ahora directora de leyes y políticas referentes a la mariguana de la Alianza de Políticas sobre Drogas; Betty Aldworth, la portavoz principal y ahora directora ejecutiva de estudiantes por una Política Sensible sobre Drogas, la cual apoya a otras jóvenes activistas, y Rachelle Yeung, ahora una abogada con Vicente Sederberg, un despacho de abogados enfocado en mariguana. Title asegura que las mujeres fueron escogidas deliberadamente con el fin de llegar a las mujeres. “Betty tenía una habilidad en particular para relacionarse con lo tradicional. Yo había ayudado previamente en la campaña Propuesta 19 de California en 2010, donde tuvimos problemas para asegurar los votos de las mujeres antes de que la iniciativa finalmente fracasara. Sabíamos que los votos de las mujeres eran cruciales.”
En Colorado y Washington, el grupo demográfico clave en los movimientos de legalización fue el de mujeres de treinta a cincuenta años, según un estudio del Observatorio Global de Políticas sobre Drogas domiciliado en Gales. “Pienso que las mujeres pueden ayudar a demostrar que es una elección razonable para mucha gente”, añade Title. “Y no te va a convertir en Cheech o Chong.”
Más recientemente, Title ayudó a redactar una iniciativa en Massachusetts para legalizar la mariguana para uso recreativo. Otro referendo pendiente, para California en 2016, es patrocinado por el Proyecto de Política sobre Mariguana.
La legalización de la mariguana se ha extendido a través de los estados en los últimos tres años más rápido de lo que la mayoría de la gente puede decir “Sensi Star”. “Es uno de los temas sociales de más rápido movimiento que haya visto”, dice Dina Titus, representante de Nevada y defensora de la mota en el Congreso. A la fecha, cuarenta estados y el distrito de Columbia han legalizado la droga de alguna forma, principalmente para propósitos médicos. En cuatro de esos estados (Alaska, Oregón, Colorado y Washington) y D. C. la mariguana recreativa está permitida y cualquiera mayor de veintiún años puede comprarla. Pero la guerra contra las drogas se sigue entablando, y en lo tocante a terminarla, “tenemos mucho camino por recorrer antes de llegar a eso”, dice Titus.
A pesar de su condición federal de ilegal, el negocio de la mariguana es una de las industrias más nuevas y de más rápido crecimiento en la nación. La yerba regulada (médica y recreativa) generó 2700 millones de dólares en ingresos nacionales sólo en 2014, más de los 1500 millones de dólares en 2013 (sólo médica; las primeras tiendas recreativas se abrieron en Washington y Colorado hasta enero de 2014). Para 2019, se proyecta que la mota vendida en todos los estados y distritos con legalización alcance cerca de los 11 000 millones de dólares anualmente, según cálculos de ArcView Market Research, una compañía de redes de inversionistas e investigación de mercado domiciliada en California y enfocada en la mota.
Conforme se extiende la legalización de la mota, las mujeres asumen más papeles en la industria. Hay médicas, enfermeras, abogadas, químicas, cocineras, vendedoras, inversionistas, contadoras y profesoras especializadas en cannabis. El comercio de la mariguana ofrece a las mujeres un atajo para ponerse a la cabeza en muchas vías, y a cambio las mujeres están ayudando a organizarla como un negocio viable. Eloise Theisen en Lafayette, California, inició la Asociación Estadounidense de Enfermeras de Cannabis. Emily Paxhia analiza los mercados financieros de cannabis como socia fundadora de la compañía de inversión Poseidon Asset Management. Meghan Larson creó Adistry, la primera plataforma publicitaria digital para la mariguana. Olivia Mannix y Jennifer DeFalco fundó Cannabrand, una compañía de mercadeo de mota en Colorado. En Berkeley, California, tres abogadas —Shabnam Malek, Amanda Conley y Lara Leslie DeCaro— iniciaron el Colegio Nacional de Abogados de Cannabis, y Conley y Malek también iniciaron Synchronicity Sisters, la cual celebra “fiestas de Tupperware” en el Área de la Bahía para mostrar productos de mota hechos por mujeres para mujeres.
Entre las pioneras más exitosas de la mota están las mujeres que vieron un vacío en el mercado y lo llenaron. En Washington, la más reciente idea de Carter sobre la mariguana es una cooperativa, similar a las asociaciones autónomas que unen a las granjas de manzanas y productos agrícolas del estado. Dentro de la comunidad de la mariguana, se cree que el gobierno federal legalizará pronto la mariguana, y Carter planea abrir centros de cultivo y procesamiento en Nevada, Alaska y Florida.
Maureen McNamara está empezando un programa de certificación a escala estatal en Denver para la gente en el negocio de la mariguana. Muchos cocineros de mariguana comestible toman sus clases de Salud Alimentaria y su programa Vender con Inteligencia es popular entre los minoristas de mota. Ella trabaja directamente con la División de Control de Mariguana de Colorado, y su plan de estudios espera la aprobación del Departamento de Salud estatal para convertirse en el primer programa de vendedores responsables certificados, similar a aquellos en el negocio de bares y alcohol.
La ciencia de la cannabis parece hallarse donde las mujeres están haciendo más progresos con más rapidez. Genifer Murray, una científica que dirige una instalación de pruebas de cannabis en Colorado llamada CannLabs, dice que ella emplea mayormente mujeres con grados avanzados en ciencia. “En una ciencia típica, como la medioambiental o la médica, tomaría de veinte a treinta años en llegar a ser algo”, dice. “Estamos en la infancia. Mis científicas van a ser expertas en cannabis; algunas ya lo son.”
Murray insiste en que las mujeres son más aptas para la industria del cannabis y seguirán entrando en ella a raudales. “Esta es una industria compasiva, en mayor parte, sobre todo si tratas el aspecto médico. Los pacientes médicos necesitan tiempo y consideración, y las mujeres usualmente son el mejor sexo para ello. La industria está de plano dirigida a las mujeres”.
Amanda Connor es una abogada que, junto con su marido, lanzó una práctica domiciliada en Nevada que se enfoca en leyes comerciales para la yerba. Aun cuando es en especial diestra para navegar las aguas turbias de la industria de la mariguana regulada, Connor llama a la industria de la yerba un “campo minado legal”, porque cualquiera que entre en el comercio es un criminal a los ojos de los federales.
Exprofesora de kindergarten, Connor es una madre de dos niños que vive en los terrenos de un club campestre en los suburbios de Las Vegas. En la escuela primaria de sus hijos, algunos padres no permiten que sus niños se junten con los de ella. “Las madres y padres no aprueban mi trabajo. Tienes que estar dispuesta a tener un tabú asociado contigo. No es como si sintiera que estoy cometiendo un crimen en absoluto.”
La mota actualmente está clasificada por la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) como una droga de Listado I, el cual, según el sitio en la red de la agencia, es “el más peligroso de todos las listados de drogas”, con un “alto potencial de abuso” y “ningún uso médico actualmente aceptado”. La mariguana comparte la clasificación con la heroína, las sales de baño y lo que CNN ha llamado la “droga zombi carnívora”, el Krokodil. La metanfetamina en cristales y la cocaína son drogas de Listado II, lo cual significa que los federales consideran a la meta más segura que la mariguana.
“Debido a su condición federal, la mayoría de los grandes despachos de abogados no quieren tocar la yerba”, explica Connor. “Éticamente, no se supone que los abogados aconsejen sobre actividades ilegales. Los grandes despachos tienen miedo de perder clientes.” Su despacho especializado podría ser el único del país que asesora a los proveedores de mariguana a través de todo el proceso bizantino, desde la licencia hasta abrir una tienda.
Otra renegada es Rachel Gillette, abogada de leyes fiscales para mariguana domiciliada en Boulder, Colorado. Ella demandó recientemente al IRS —y ganó— en nombre de un cliente a quien se le negó una reducción de una sanción de 10 por ciento por pagar sus impuestos en efectivo. Pero el efectivo era la única opción: a causa de la ley federal, las empresas de mariguana sólo negocian en efectivo, porque los bancos las evitan. “Es una situación difícil para muchos negocios de mariguana, con respecto a la banca”, dice Gillette. “La mayoría de los bancos no acepta cuentas de los negocios de mariguana, incluso en estados donde es legal. No pueden permitirse el costo del cumplimiento. Es demasiado riesgoso”. Hasta ahora, Gillette ha sido la única abogada de mariguana que ha vencido al IRS en este asunto.
Las mujeres enfrentan más problemas que los fisgones de la DEA o el IRS; también tienen que preocuparse por los Servicios de Protección Infantil (CPS, por sus siglas en inglés). Afortunadamente, hay mujeres trabajando en roles específicos de cannabis para remediar también eso. “Hay una cantidad increíble de misoginia tanto en el movimiento político como en la industria”, dice Sara Arnold, cofundadora de la Alianza Familiar de Ley y Cannabis, la cual ayuda a madres a quienes los CPS les han arrebatado sus hijos por una asociación con la mariguana medicinal.
Arnold se involucró en el problema cuando fue investigada por los CPS por su uso de mariguana medicinal. “Por entonces, nadie más hablaba de los CPS, las batallas por las custodias o cualquier cosa en relación con el cannabis y los derechos paternos”, explica. “Así que empecé a escribir y hablar de ello, y luego ayudar a la gente por mi cuenta… considero esto la labor de mi vida.”
El momento más escalofriante de la carrera de Dale Sky Jones fue cuando pensó que le arrebatarían a sus hijos. Sky Jones, desde hace mucho una activista de la mariguana y fundadora de la escuela en California de educación sobre mariguana medicinal Oaksterdam University, estaba embarazada de su segundo hijo y cuidaba de su primer hijo cuando se le pidió que participara en una conferencia de prensa sobre la mota. Ella llevó a su bebé a la conferencia (no había mariguana allí, sólo una sala llena de reporteros) para discutir la legalización en México.
Luego, una de las reporteras, la columnista Debra Saunders, la llamó y le dijo a Sky Jones que el tema de su artículo era el hecho de que ella había llevado a su hijo a una conferencia de prensa sobre mota. “Empecé a llorar porque sabía lo que ella podía hacer”, dice Sky Jones. “Me podían arrebatar a mis hijos por llevar a uno de ellos a una conferencia sobre cannabis. Ella puso una diana en mi espalda y en las frentes de mis hijos. [Pero] nada sucedió. Gracias a Dios.”
Los abanderados en la industria de la yerba se han percatado de todas las mujeres nuevas. “Es común hallar mujeres administrando negocios por toda la industria y en posiciones clave en dispensarios, tiendas al menudeo, operaciones de cultivo, compañías de productos reposados y compañías complementarias”, dice Chris Walsh, editor fundador de Marijuana Business Daily, una fuente de noticias sobre mariguana y presentador de una conferencia nacional de la industria. “Cuando planeamos nuestra conferencia y expo del negocio de la mariguana, tenemos una riqueza de mujeres líderes de dónde elegir.” Troy Dalton, director ejecutivo de ArcView, dice que ha visto una inundación de mujeres en la industria en el último año, y añade que también “se ha vuelto muy anticuado con mucha rapidez el tener mujeres con escasez de ropas promoviendo productos en los shows de comercio entre empresas”.
Pero la presencia de las mujeres en la industria de la mota hace más que simplemente cerrar la brecha entre los sexos; su participación es necesaria para legitimar la mariguana como un negocio. “La mamá en sus cuarenta años es quien tiene el poder de impulsar la mariguana al comercio establecido de una vez por todas”, dice Title, la abogada de la reforma en drogas.
Durante la Gran Depresión, una dama de sociedad de Nueva York llamada Pauline Sabin tuvo un papel clave para anular la prohibición. Ella había sido parte del movimiento nacional de sobriedad, compuesto principalmente por mujeres, quienes creían que beber alcohol era destructivo y que prohibirlo resolvería los males sociales de Estados Unidos. Pero después de que se ratificó la 18 Enmienda, en 1919, a Sabin le consternó la hipocresía de los políticos, la inefectividad de la ley y el poder creciente de los contrabandistas y gánsteres. En 1929, ella fundó la Organización de Mujeres para la Reforma Nacional de la Prohibición (WONPR, por sus siglas en inglés). Atestiguó ante el Congreso, cabildeó en ambos partidos y ganó apoyo para la derogación de la enmienda. Para 1932, la WONPR tenía 1.5 millones de miembros. Sabin fue tan formidable que la revista Time puso su foto en la portada. La bebida de repente tenía un nuevo rostro, la cual le pertenecía a una dama excesivamente propia.
Hoy, la Organización Nacional para la Reforma de las Leyes sobre la Mariguana (NORML, por sus siglas en inglés) cada año otorga su Premio Pauline Sabin a una activista “en reconocimiento por la importancia de las mujeres en puestos de liderazgo en organizaciones dedicadas a terminar con la prohibición de la mariguana”. La ganadora del premio de la NORML este año fue Ellen Komp, subdirectora de NORML California. Komp dice que recibió el premio por su longevidad: ha hablado sobre la reforma de la mariguana por veintidós años o, como dice ella, “desde los días en que a menudo era una de las pocas mujeres en la sala”.
Pero la mujer que parece haber unido a la mayoría de las mujeres en la industria de la mariguana es Jane West, fundadora de Women Grow. West, como ella misma lo admite, es “una parte Martha Stewart y una parte Walter White”. En 2012 fue despedida de su trabajo corporativo en Denver después de vaporear enfrente de las cámaras en una entrevista con un noticiario local. Fue la noche en que se aprobó la Enmienda 64, haciendo la mota legal en Colorado. Un clip del segmento se transmitió en la TV nacional. Después ella lanzó su propia compañía organizadora de eventos con mariguana, Edible Events. “Cuando entré por primera vez a la industria, me uní a todos los grupos de mujeres”, dice. “Lo intenté y esperé por cuatro meses en Denver, pero no había una sola reunión. La yerba acababa de hacerse legal, y todas las mujeres en la Red CannaBusiness de Mujeres me dijeron que ahora estaban demasiado ocupadas con sus negocios para celebrar reuniones. Entonces fue cuando decidí comenzar Women Grow.”
Poco después se le unió Jazmin Hupp, a quien conoció en una conferencia de la Asociación Nacional de la Industria del Cannabis. Hupp había iniciado previamente un grupo para fundadoras en tecnología llamado Women 2.0, el grupo que West usó como modelo para Women Grow. En febrero, el boletín informativo de West tenía una invitación abierta para ayudar a cabildear en el Congreso por la legislación del cannabis. Ella no esperaba que alguien se presentara, pero 78 mujeres —todas con pañoletas rojas para mostrar solidaridad— fueron a D. C. para el evento.
Este mes, las representantes Titus y Eleanor Holmes Norton, del Distrito de Columbia, hablaron en eventos de Women Grow. Norton cree que grupos como Women Grow y las mujeres en el negocio legal de la mota aumentan las posibilidades de una legalización federal. Explica haberse percatado de que la población femenina de comerciantes de mariguana está “creciendo con más rapidez que” el movimiento por la legalización de la mariguana en sí. A ella le impresiona igualmente la cantidad de mujeres que han entrado a la industria del cannabis en D. C. “tan pronto” (D. C. legalizó la mariguana recreativa hace pocos meses). “¿Cómo carambas es que hay tantas empresarias en este campo comercial muy nuevo?”, pregunta. “Las mujeres ni siquiera son vistas como especialmente emprendedoras.” Ella estaba aún más emocionada por cómo estas “pioneras” estaban cambiando la percepción pública del negocio de la mota.
Para Norton, legalizar la mariguana es más que sólo crear un negocio pujante con igualdad de sexo en su distrito. También se trata de terminar la guerra contra las drogas y reformar un sistema de justicia penal racialmente predispuesto. “Una preocupación en el distrito de Columbia era la disparidad entre quienes son arrestados. Pensamos que hemos atacado eso con la legalización que hemos sido capaces de hacer.”
En Estados Unidos todavía se gastan anualmente más de 51 millones de dólares en la guerra contra las drogas. Según la ACLU, siete millones de ciudadanos fueron arrestados por yerba en el país entre 2001 y 2010. Los estudios muestran que aun cuando los índices de uso de mariguana entre negros y blancos son más o menos iguales, los negros tienen cuatro veces más probabilidades de ser fichados. Pero Norton dice que los reportes de sus colegas muestran que, desde la legalización de la mariguana en D. C., el mercado ilegal en gran medida se ha secado. “Incluso los adolescentes fuman menos de lo que lo hacían antes de la legalización”, dice. “Entonces, ¿qué hay aquí a lo cual oponerse?”
La legalización de la mariguana se ha convertido en un asunto bipartidista. Para los demócratas, está “vinculada a la reforma de justicia penal”, dice Titus. “Para los republicanos, está más vinculada a asuntos de derechos de los estados.”
Recientemente, el Congreso aprobó tres enmiendas legislativas para evitar que la DEA y el Departamento de Justicia minen las leyes estatales de mariguana. Alrededor de 23 millones de dólares fueron recortados del presupuesto de la DEA, la cual está pasando su atención al abuso infantil, los equipos para violaciones, el déficit nacional y casos internos de corrupción policial.
Titus dice que Women Grow la está inspirando a unir a otras mujeres en el Congreso para presionar por la legalización y la reforma a las leyes de drogas. Ella ha hecho equipo con la representante Barbara Lee, de California, la única otra mujer que ha defendido la yerba en el Congreso. ¿Ellas iniciarán su propio Women Grow en el Congreso? “Pienso que es una posibilidad, y eso es en lo que deberíamos trabajar”, dice Titus. “He viajado con Barbara en California, y pienso que está dispuesta a ello. Así, creo que necesitamos tener a Eleanor a bordo también.”
Previamente este verano, visité Gecko Farms, en ese otro Washington. Gecko Farms es un miembro fundador de la cooperativa de Greta Carter. Lo primero que noté fueron las catarinas trepando por todas las hojas de mota, sus caparazones rojos y vivos notablemente yuxtapuestos contra el verdor. “Las catarinas se comen los ácaros de las plantas de mariguana”, explica Carter.
Zumbando y trepando, los lindos insectos cambiaron al instante mi percepción de la casa de cultivo, de ser una guarida de drogas ilícitas a ser un encantador jardín bajo techo o al aire libre. Y al igual que las catarinas en la casa de cultivo, las mujeres en el valiente nuevo mundo legal de la mariguana están haciendo una labor importante mientras ayudan a cambiar la percepción de esta droga de Listado I.
Cerca, en las salas de secado de Gecko, se ven horticultores vestidos conlo que parecen ser trajes para materiales peligrosos. La contaminación es una gran preocupación, explica Carter, y la inspección estatal es estricta. “Es gracioso cuánto se asusta la gente con una planta”, concluye.
Publicado en cooperación con Newsweek/ Published in cooperation with Newsweek.