La igualdad femenina en números… un largo camino que recorrer

Si bien las mujeres son mayoría en la población de EE.UU, ya que…

  • Las mujeres componen 50.8 de la población de Estados Unidos.
  • Obtienen casi 60 por ciento de los títulos de universitarios y 60 por ciento de las maestrías.
  • Reciben 47 por ciento de los títulos de leyes y 48 por ciento de los títulos médicos.
  • Obtienen más de 38 por ciento de las maestrías de negocios y administración, incluyendo 36 por ciento de las maestrías en administración y 47 por ciento de las maestrías especializadas. 
  • Representan 47 por ciento de la fuerza laboral estadounidense y 49 por ciento de la fuerza de trabajo universitaria.

No obstante…

Aunque desempeñan 52 por ciento de los empleos de nivel profesional, las estadounidenses se encuentran sustancialmente a la zaga de los hombres en cuanto su representación en posiciones de liderazgo:

  • Si bien son 45 por ciento de la fuerza de trabajo global de S&P 500 y 37 por ciento de los funcionarios y administradores de primer nivel de dichas empresas, solo desempeñan 25 por ciento de los cargos de funcionarios, administradores executivos y de nivel senior, participan en apenas 19 por ciento de las juntas directivas y son solo 4.6 por ciento de sus CEO.
  • Componen 54 por ciento de la fuerza de trabajo de las compañías S&P 500 de la industria de servicios financieros, pero están solo en 19 por ciento de las juntas directivas y son 2 por ciento de los CEO.
  • En el ámbito legal, son 45 por ciento de los asociados, pero solo 20 por ciento de los socios y 17 por ciento de los socios igualitarios.
  • En medicina, conforman 35.5 por ciento del total de médicos y cirujanos, pero apenas 16 por ciento de los decanos permanentes de las escuelas de medicina.
  • En el ámbito académico, son solo 30 por ciento del profesorado de tiempo completo y 26 por ciento de los presidentes universitarios.
  • Son solo 6 por ciento de los socios en compañías de capitales de riesgo (en 1999 eran 10 por ciento).
  • En 2014, su representación en empleos de tecnología en nueve importantes compañías del Valle de Silicona oscilaba de un mínimo de 10 por ciento en Twitter a un máximo de 27 por ciento en Intuit. En la primavera de 2014, casi 47 por ciento de las 150 compañías de cotización pública que generaban las mayores utilidades en el Valle de Silicona, no tenían ejecutivas.

Además…

La imagen femenina en el cine sigue siendo creada, eminentemente, por hombres:

  • Las mujeres representaron solo 17 por ciento del total de directores, productores ejecutivos, productores, guionistas, cinematógrafos y editores que trabajaron en las 250 películas estadounidenses más taquilleras de 2014.
  • Las mujeres representaron apenas 27 por ciento del talento fuera de cámaras en los programas de televisión transmitidos durante horario de máximo auditorio en la temporada 2013-2014.
  • Sin embargo, cuando hay más mujeres detrás de la cámara o sentadas al escritorio del editor, la representación femenina en pantalla es mejor: las películas escritas o dirigidas por mujeres incluyen siempre un mayor porcentaje de personajes femeninos con diálogos.

Una revolución paralizada

Las últimas décadas del siglo XX propiciaron un desarrollo profesional importante para las mujeres de Estados Unidos. La brecha de género se estrechó, la segregación sexual declinó mucho en casi todas las profesiones y el porcentaje de mujeres que escalaba en las filas de la administración creció continuamente.

Aun cuando el ritmo acelerado del cambio en las décadas de 1970 y 1980 comenzó a ralentizarse en los años noventa y 2000, toda vez que el estrechamiento de la brecha de género se detenía y el porcentaje de mujeres en posiciones administrativas se estancaba, persistió un incremento notable en la representación femenina en todas las posiciones superiores:

  • En 1980, no había mujeres en las filas ejecutivas más altas de Fortune 100; para 2001, 11 por ciento de esos líderes corporativos eran mujeres.
  • La participación femenina en las juntas directivas de las compañías S&P 1500 aumentó 7.2 puntos porcentuales (94 por ciento) entre 1997 y 2009, y su participación en las posiciones ejecutivas máximas aumentó 2.8 puntos porcentuales (86 por ciento). La proporción de compañías con mujeres CEO se sextuplicó.

No obstante, en años recientes, el porcentaje de mujeres en posiciones administrativas clave y juntas directivas corporativas se ha detenido:

  • Para 2011, su presencia en posiciones administrativas clave en compañías S&P 1500 era inferior a 9 por ciento.
  • Aunque se ha observado un incremento lento, pero constante, el avance de las mujeres ha sido desigual; mientras que las mujeres encabezan las juntas directivas en 19 por ciento de las empresas S&P 500, solo ocupan esas posiciones en 15 por ciento de las compañías S&P medianas y en 12.6 por ciento de las compañías S&P pequeñas.
  • En total, solo 15.8 por ciento de los directores de compañías S&P 1500 son mujeres.
  • Las empresas con mujeres CEO suelen tener más directoras; sin embargo, en octubre 2014, solo había 67 CEO en el índice S&P 1500.

Las mujeres de color enfrentan una brecha mucho más grande

La representación de las mujeres de color en posiciones corporativas de liderazgo es mucho peor. En 2014, las mujeres de color componían 38 por ciento de la población femenina del país y 19 por ciento del total de la población estadounidense. En 2013, representaban 36 por ciento de la fuerza de trabajo femenina y 17 por ciento de la fuerza de trabajo total, y hoy día componen 16.5 por ciento del total de trabajadores de las compañías S&P 500.

Y no obstante…

  • Las mujeres de color son solo 3.9 por ciento de los ejecutivos, funcionarios de nivel senior y administradores de esas compañías.
  • Las mujeres de color solo participan en 3.1 por ciento de las juntas directivas de las compañías Fortune 500; cifra que exagera su presencia real, pues un cuarto de las mujeres de color que son miembros de dichas juntas, participan en múltiples juntas directivas.
  • En 2013, más de dos tercios de las compañías Fortune 500 no tenían mujeres de color en sus juntas directivas.

¿Cómo compara Estados Unidos con otros países?

No tan mal, en términos de mujeres líderes en el sector privado: Estados Unidos ocupa el cuarto sitio en oportunidad y participación económica femenina en el Índice Global de la Brecha de Género 2014 del Foro Económico Mundial, que incluye a 142 países.

Pero en el sector público –y particularmente, en el porcentaje de legisladoras-, Estados Unidos está muy por detrás de muchos países:

  • Estados Unidos se sitúa en la posición 54 en empoderamiento de la mujer en el Índice Global de la Brecha de Género; Islandia, Finlandia, Noruega y Nicaragua van a la vanguardia.
  • El promedio mundial para la participación de las mujeres en las cámaras bajas de los parlamentos nacionales es 22.5 por ciento; un poco superior al 19.4 por ciento de la Cámara de Representantes de Estados Unidos.
  • Para un país como Estados Unidos, con un sistema de votación donde el ganador se queda con todo en vez de un sistema de representación proporcional sin cuotas, los cálculos sugieren que hará falta esperar hasta fines del presente siglo para alcanzar una participación legislativa femenina de 40 por ciento.

Mujeres en la política: muchas promesas, poco cambio

En la década de 1980 y principios de los años noventa, el porcentaje de mujeres que aspiraron a un cargo público aumentó constantemente y culminó con el llamado Año de la Mujer, en 1992, cuando la cifra de mujeres en el Senado estadounidense se duplicó, repentinamente –de dos a cuatro- y la cifra de mujeres en el Congreso aumentó de 28 a 47.

Sin embargo, en ciclos electorales más recientes, el porcentaje de candidatas se ha mantenido casi constante. En la década culminada en 2012, la cantidad de mujeres electas al Congreso permaneció, básicamente, sin cambios y de hecho, el número de mujeres en las legislaturas estatales disminuyó.

El año 2012 fue considerado un parte aguas para las mujeres en la política estadounidense:

  • Luego de una serie de victorias históricas, ya no quedaban legislaturas exclusivas de hombres.
  • Nueva Hampshire, en particular, envió una delegación completamente femenina al Congreso y eligió una gobernadora.
  • Seis mujeres de color fueron electas a la Cámara de Representantes, elevando su total en el Congreso a un récord de 28.
  • Las candidatas recaudaron grandes sumas y tuvieron tanto éxito en sus campañas electorales como los hombres que aspiraban a cargos públicos.

Tras las elecciones de medio periodo de 2014, los totales de las congresistas finalmente alcanzaron tres números. Las 104 mujeres del 114º Congreso incluyen:

  • Cinco nuevas mujeres de color en la Cámara de Representantes, incluida la representante Mia Love de Utah, la primera republicana negra jamás electa a esa cámara.
  • La senadora Joni Ernst (republicana), la primera mujer electa a cualquiera de las cámaras del Congreso como representante de Iowa y la primera veterana que presta servicio en el Senado de Estados Unidos.
  • La senadora Shelley Moore Capito (republicana), la primera senadora de Virginia del Oeste.

Además, Rhode Island eligió también a su primera gobernadora, la demócrata Gina Raimondo.

Y no obstante…

  • Las victorias de 2014 en el Congreso fueron acompañadas de grandes pérdidas de poder femenino. Cuando fue convocado el 114º Congreso, la cifra de comités senatoriales presididos por mujeres cayó a dos, respecto de los nueve que funcionaron durante el 113º Congreso.
  • En las elecciones de medio periodo de 2014, las mujeres representaron un porcentaje del voto menor que en las elecciones equivalentes de 2012 y 2010.
  • Hoy día, las mujeres solo tienen 24.3 por ciento de los curules en las legislaturas estatales.
  • Solo representan a 12 por ciento de los gobernadores y apenas 17 por ciento de los alcaldes de las 100 ciudades más importantes del país.
  • Las mujeres de color representan solo 6.2 por ciento del total de los miembros del Congreso.
  • Las mujeres de color conforman solo 4.0 por ciento del total de gobernadores y 5.2 por ciento de los legisladores estatales.

En total

Desde 1988, las mujeres han superado en número a los hombres en los campus universitarios. Han obtenido al menos un tercio de los títulos de leyes desde 1980 y representan a un tercio de los estudiantes de medicina desde 1990. Sin embargo, no han escalado a posiciones de prominencia y poder en Estados Unidos con una celeridad remotamente aproximada a la que ameritan.

En una amplia diversidad de ramos, su presencia en posiciones de liderazgo clave –como socias igualitarias de firmas legales, decanas de escuelas de medicina y directoras ejecutivas corporativas- sigue estancada en apenas 10 a 20 por ciento. Su “participación de voz” –la proporción promedio de representación en editoriales abiertas y juntas corporativas; como críticas o comentaristas de televisión; contribuyentes de Wikipedia; guionistas, productoras y directoras de Hollywood; y como miembros del Congreso- es escasamente de 18 por ciento.

De hecho, se ha calculado que, con el actual ritmo de cambio, será hasta 2085 que las mujeres alcancen la paridad con los hombres en papeles de liderazgo clave en Estados Unidos.