Los resultados de un nuevo estudio, publicado por la Asociación Americana de Psicología (APA) en la revista Psychology of Addictive Behaviors, contradicen los datos anteriores sobre el uso de la marihuana, y sorprendieron al investigador principal Jordan Bechtold de la Universidad de Pittsburgh Medical Center.
“No hubo diferencias en ninguno de los resultados de salud mental o física que medimos con independiente de la cantidad o frecuencia en el uso de marihuana durante la adolescencia”, dijo Bechtold en un comunicado de prensa.
Bechtold esperaba encontrar un vínculo entre el uso de marihuana en adolescencia y una variedad de síntomas posteriores. Sin embargo, el estudio encontró que enfermedades físicas (como el cáncer, el asma y enfermedades respiratorias) y enfermedades mentales (como la depresión y la ansiedad de por vida), eran igualmente probables para los no fumadores y los usuarios frecuentes de marihuana. El estudio, que fue diseñado para ver si el origen étnico podría ser un factor en los problemas de salud, descubrió que no hubo aumento en el riesgo para los hombres jóvenes afroamericanos, que componen el 54 por ciento de la población estudiada, en comparación con la población general.
El estudio recogió datos sobre 408 hombres, llevando un seguimiento desde sus adolescencia hasta mediados sus 30 años, según el comunicado. Este es uno de varios estudios que ha llevado un seguimiento de usuarios de marihuana durante décadas. Los participantes se agruparon en cuatro categorías basándose en su frecuencia de uso. Cuarenta y seis por ciento de los sujetos eran usuarios “de bajo o ningún consumo”, mientras que el 54 por ciento restante consistió en usuarios crónicos que comenzaron a fumar en diferentes momentos de su adolescencia. El estudio también controlado por otros factores relacionados con problemas de salud, como el tabaquismo y la falta de seguro de salud. Sin embargo, como señala la conclusión del estudio, los datos eran auto-reporte. Los hombres que no visitan al médico frecuentemente podrían haber fallado al tratar de identificar sus propios síntomas.
“Un estudio no debe ser tomado en forma aislada”, dijo Bechtold en el comunicado. La conclusión del estudio sugiere una serie de diferentes vías para futuras investigaciones, tales como el estudio de diferentes potencias y cantidades de marihuana. También observó que los niveles promedio de THC en la marihuana confiscadas por el gobierno de Estados Unidos han aumentado desde la década de 1990 y a principios de 2000, cuando se recogieron los datos para el estudio.
El escepticismo de Bechtold para acerca de la conclusión obtenida viene de su conocimiento de la investigación sobre la marihuana a largo plazo, pero el estudio subraya que la legislación de la marihuana no es un tema blanco y negro. “Los resultados de salud asociados con el consumo de marihuana son sólo una pieza del rompecabezas legalización”, dice el estudio. Los riesgos para la salud tienen que equilibrarse con otros efectos y el potencial beneficio de fumar marihuana.