Washington, D. C.— El canciller cubano, Bruno Rodríguez (derecha), se pone de pie frente a la bandera de Cuba después de izarla en su nueva embajada en la capital estadounidense, el pasado 20 de julio. La bandera azul, rojo y blanco con una estrella fue puesta en Washington en una acción simbólica que marca el inicio de una nueva era en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba y que sepulta más de medio siglo de hostilidades. Poco después del izamiento de la bandera, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, recibió a Rodríguez en la primera reunión de este nivel entre los dos países desde 1958. Ahí los cancilleres admitieron las dificultades que deberán superar para alcanzar una normalización completa de las relaciones bilaterales. El embajador cubano reiteró que para la normalización de las relaciones será “esencial” el levantamiento del embargo estadounidense a Cuba, que lleva medio siglo, y la devolución del territorio “ocupado ilegalmente” de Guantánamo, donde Estado Unidos opera una base naval desde 1903.