México ha perdido alrededor de 2.5 millones
de hectáreas de bosques y ha recuperado solamente 633 mil esto genera un
balance negativo de 1 millón 840 mil hectáreas de bosques perdidas entre el
2000 y el 2012, lo que equivale al tamaño del estado de Hidalgo, informó el presidente de la Comisión de Desarrollo Agropecuario y Recursos Hidráulicos del Congreso del Estado Héctor Pedraza Olguín.
“En
los últimos 30 años el manejo forestal sustentable ha sido la mejor herramienta
contra la deforestación; dos terceras partes de los bosques de México están en
manos de ejidos y comunidades, los cuales aseguran que la extracción de
productos del bosque le da valor a los usos forestales frente a otras alternativas,
como la agricultura o la ganadería. Además, el manejo forestal genera los
recursos suficientes para emprender las tareas de combate a incendios y plagas,
con lo que se mantiene la buena salud de esos ecosistemas. Y por último, con el
buen manejo del bosque se generan las instituciones y los recursos para
combatir la tala ilegal y frenar la deforestación”, apuntó el legislador.
Pedraza
Olguín reconoció todos los esfuerzos que hace la CONAFOR así como dependencias
estatales y municipales en pro de reforestar, lamentablemente – dijo- del 100% de los árboles plantados, solamente
el 30% subsisten. “Es necesario reforestar con especies nativas de las
regiones, para así asegurarnos que tengan mayor probabilidad de subsistir”.
Héctor Pedraza Olguín
comentó que “la tierra no debe ser objeto de la explotación o de la
codicia desmedida del capitalismo salvaje que sólo quiere utilidades; debemos
promover en las escuelas y en la sociedad una cultura ambiental que permee
principalmente en la niñez, alentando la conservación natural y cultural de
nuestras zonas boscosas; motivada por una visión más permanente de la
vida”. Si seguimos dañando al planeta será tal nuestra irresponsabilidad
que destruiremos ciegamente nuestra civilización y el futuro de nuestros hijos,
además la humanidad enfrentará serios problemas, los más pobres enfrentarán
hambrunas y mortandad provocada por la falta de siembras en las tierras
fértiles ante la escasez de lluvias.
Recordemos que en la naturaleza no hay
ni recompensas ni castigos, hay consecuencias; tal vez plantar árboles no es la
única alternativa, pero es parte de la solución concluyó Pedraza.