Ray Wang: renovarse (digitalmente) o morir

Considerado en Estados Unidos como uno de los grandes analistas de la transformación digital, Ray Wang trae un mensaje —que es casi un ultimátum— para todas las empresas, pequeñas, medianas, grandes: o se “aclimatan” digitalmente o…

Aunque en la actualidad es el director ejecutivo de Constellation Research, una empresa de consultoría en Silicon Valley, California, la fama de R. Ray Wang proviene del blog A Software Insider’s Point of View dedicado, entre otros temas, a analizar la relación entre las llamadas tecnologías disruptivas —aquellas que generan la desaparición de productos o servicios que, hasta entonces, eran utilizados— y nuevos modelos de negocios. El analista habla en exclusiva para Newsweek en Español a propósito de su participación en el foro CloudWorld 2015, a celebrarse el próximo 9 de julio en el Centro Banamex de la Ciudad de México.

—¿Cómo te convertiste en analista de la transformación digital de las empresas?

—Lo que pasó fue que tuvimos clientes muy innovadores y hace cinco años, cuando empezamos Constellation Research, ellos, nuestros clientes, nos empezaron a empujar en la dirección de la tecnología. Se dieron cuenta de que ocurría un cambio en el modelo de negocios, especialmente con la nube. Así que hemos ido aprendiendo con nuestros clientes.

Cuestionado sobre si considera que la transformación digital es una prioridad urgente para cualquier empresa, aun en países como México, donde el uso de internet y sus tecnologías asociadas sigue siendo asunto de minorías, Wang considera que sí, puesto que se trata de una gran conversación global. Las empresas tradicionales están siendo atacadas —por así decirlo— por empresas emergentes que se caracterizan por el uso de tecnologías y modelos disruptivos. “¿Y qué repercusiones tiene la transformación digital?”, se pregunta Wang. “Bueno, cambia los modelos de negocios, creando competidores no tradicionales. De pronto, estas nuevas empresas son capaces de competir por diferentes tipos de márgenes, experiencias, ganancias, en formas que no habíamos visto nunca antes.

—Cuando se habla de transformación digital, hay gente que piensa que esta conversación, como la llamas, termina en asuntos con la nube y el llamado big data.Pero, según entiendo, es mucho más que eso.

—Ese es un gran punto. La mejor manera de describir esta transformación es que vivimos en tiempos caracterizados por una economía sobre demanda. Te estoy dando la “versión Twitter” (risas). La versión larga que responde a esta pregunta dice que más que venta de productos y servicios, vivimos en los tiempos de las promesas de las marcas. Yo no sé si es la misma cosa en México, pero en Estados Unidos y en otros países ya no pagas por un teléfono celular, sino que el aparato es gratis cuando firmas un contrato de dos o tres años, ejemplo del modelo prémium del que hablo (…). La promesa de marca se convierte en todo acerca de la compañía. No sé si viste la película The Truman Show, una en la que Jim Carey está atrapado desde que es un bebé: estamos en un mundo digital y todos los días son como lo muestra la cinta. Todo está siendo expuesto. Hay más transparencia que nunca antes, la cual cambia el paradigma basado en la confianza (del consumidor) (…). Porque en el mundo digital si no te estoy ahorrando tiempo o si no estoy capturando tu atención, no estoy ganando, y el más pequeño incremento se vuelve determinante porque crea nuevos tipos de experiencias (…). Otra cosa importante del mundo digital es que estamos entrando en una economía “peer to peer” (entre pares) que permite ir directo a los consumidores (eliminando a los intermediarios).

Wang pone como ejemplo a Uber. Dejando de lado asuntos como la limpieza de los autos y las botellas de agua fría que los conductores ofrecen a los pasajeros, el autor del libro Disrupting Digital Business: Create an Authentic Experience in the Peer to Peer Economy (Negocios disruptivos digitales: creando una auténtica experiencia en la economía “par a par”), pone el énfasis en que, así como el usuario, antes de abordar el auto, revisa el perfil del conductor que lo atenderá, el chofer hace lo mismo. “Es el aspecto social de esto, y lo que lo hace posible es la nube. Reúne las distintas tecnologías implicadas, incluyendo big data (que permite cruces de datos en tiempo real) porque… ¿qué pasa cuando llueve? Los precios de Uber se triplican. Es una locura (…). Además está el hecho de que Uber le permite a la gente que tiene un auto y tiempo libre hacerse un dinero. Se trata de un modelo disruptivo.

—Hablemos de otros ejemplos. Por ejemplo, iPhone. Y, bueno, en el otro extremo están negocios que no supieron adaptarse a los nuevos tiempos como, por ejemplo, Blockbuster.

—El iPhone es un caso interesante porque destruyó varios modelos de negocios anteriores: con el iPhone ya no necesitas una cámara; tampoco un lugar donde almacenar tu música. Ni un reloj, ni comprar el periódico. Entonces es muy disruptivo desde esa perspectiva. Blockbuster es un caso distinto. Creo que enfrentó múltiples cambios demográficos: uno, que la gente ya no quiso rentar videotapes, y compañías como Netflix contribuyeron a cambiar la manera de entregar y consumir contenidos. Estos nuevos modelos de negocios se basan, en buena medida, en la habilidad para bajar costos internos (económicos y de almacenamiento), a través, por ejemplo, de la nube.

—De acuerdo con este escenario, pareciera que los empresarios tienen, a grandes rasgos, dos opciones: irrumpir con nuevos modelos o ser víctimas de la irrupción de otros…

—Así es. Nosotros vemos un mercado de entre 5 por ciento y 15 por ciento de empresas con modelos disruptivos. Y observamos que el resto de las compañías están siendo complacientes (…). Predecimos que para el 2020 el promedio de edad de una compañía será de sólo doce años. Entonces, si tú (como empresario) te tardas demasiado, probablemente estarás muy pronto fuera del negocio.

—¿Cómo crear nuevos modelos de negocios?

—Hay un par de cuestiones al respecto. La primera de ellas tiene que ver con el manejo que se haga de la información. Hay gente que no se da cuenta, por ejemplo, de la cantidad de agua que consume, de la energía eléctrica que gasta, de cuánta gente les llama por teléfono. Y hay compañías que están trabajando en esta línea para crear nuevos productos y servicios (…). La segunda cuestión surge cuando se puede determinar la más pequeña unidad a vender porque ello posibilita reimaginar las experiencias (del consumidor). Un ejemplo sería lo que están haciendo algunos estadios para darle una mejor atención a los aficionados y algunos parques de diversiones para hacer que disminuya el tiempo de espera en las filas (haciendo cruces de datos en tiempo real).

—¿Podrías hablar sobre el cambio cultural que supone la transformación digital?

—Aquí tenemos dos elementos importantes a considerar. El primero de ellos tiene que ver con la necesidad de “artesanos digitales”. La razón es que se requiere tanto de la mejor matemática como del mejor diseño. Y cuando tú reúnes ambas cosas es que puedes ofrecer un concepto (…). Se requiere gente que entienda cómo la gente comunica, cómo reacciona, cómo interactúa. Así que es fundamental tener un buen balance de estas habilidades. El segundo elemento a considerar es que hoy ya no podemos pensar en la gente sólo a partir de su edad, sino de su entendimiento de la tecnología y su disposición a usarla. Así, tenemos a nativos, migrantes y voyeristas digitales, así como aquellos que están desenganchados de la tecnología.

—¿Qué podemos esperar de su conferencia en la ciudad de México?

—La nube es definitivamente uno de los caminos para acelerar la trasformación digital y está ligada al futuro de los negocios, especialmente si pensamos qué está pasando en México con las pequeñas y medianas empresas. Espero hablar de esto con los empresarios mexicanos.