HERMOSILLO, Sonora.— Tres días después de la elección a gobernador en Sonora los habitantes de Ures, una de las ciudades más antiguas del estado, tomaron la alcaldía e impidieron la entrada de los trabajadores. La gente estaba desesperada, los pagos del Fideicomiso Río Sonora se habían retrasado una y otra vez desde que empezó el año. Los agricultores perdieron sus cosechas, los ganaderos no tenían con qué darle de beber a sus animales y las madres enfurecidas mostraban las llagas que la contaminación del río les produjo a sus niños. La minera Buenavista del Cobre dijo que les daría 15 000 pesos a cada uno. El dinero jamás llegó.
A 133 kilómetros de ahí, en Tahuichopa de Arizpe, Fidel Molina Ruiz, campesino, mostraba una bolsa llena de tierra anaranjada. Son los desechos tóxicos que el río llevó desde la mina de Cananea y arrojó sobre su tierra. Él se dio cuenta porque el agua apestaba y el ganado no quiso beber del río. Los niños que se bañaron en esas aguas enfermaron de la piel. Durante meses les llevaron pipas y a algunos les dieron el dinero del fideicomiso. Los ganaderos se lo gastaron en comprar comida para los animales, otros para intentar curar a sus hijos, los más para irla pasando.
—Nos dijeron que sembráramos carrizo para que limpiara la tierra.
—¿Y cuánto tiempo tarda en limpiarse?
—Pues que entre cuatro o cinco años.
Sonora es un territorio árido, a pesar de ello cuenta con grandes afluentes de agua y una serie de represas que, entre otras, llevan el agua a la capital de Hermosillo. Uno de esos afluentes es el río Sonora, que nace en el ojo de agua de Arvallo. A un costado está la presa de jales de la mina de Cananea, una forma elegante de llamarle a un vertedero tóxico donde diariamente se descargan los residuos de la extracción del cobre. Ya en 1984 el río presentaba problemas de contaminación con metales pesados como el zinc, manganeso, plomo, cadmio, hierro y, por su puesto, cobre. El derrame de 2014 llegó de nueva cuenta hasta la presa del Molinito, que recién las autoridades desfogaron en la presa Abelardo L. Rodríguez. Dos de las principales reservas de agua de la entidad.
Lo anterior provocó que las comunidades de la rivera se unieran a los huelguistas de la sección 65 del sindicato de mineros de Cananea que, en un pliego petitorio, ya habían advertido en 2008 la posibilidad de contaminación de esta corriente de agua. Pero no sólo es Grupo México, Peñoles ha hecho lo suyo, según testimonio de Lupe Rivera Corella. El río Milpillas fue contaminado por sulfato de cobre, dice que él lo sabe bien porque ha sido minero durante más de veinte años y reconoce el químico por el color azul con el que mancha todo a su paso.
En el otro extremo del estado, sobre territorio yaqui, la población se mantiene en pie de lucha, hay presos políticos y recomendaciones de organismos de derechos humanos. Como si no fueran suficientes los agravios históricos a los pueblos originarios de este país, el gobierno panista les quitó el agua para llevársela a la capital del estado, el megaproyecto del gobernador saliente, Guillermo Padrés, los priva a la mala del agua que por derecho les corresponde desde el 30 de septiembre de 1940 —fecha en que Lázaro Cárdenas como presidente de México decretó que el 50 por ciento del agua de la presa de La Angostura le correspondía a los yaquis.
La artimaña por la cual la administración panista se adueñó del recurso para alimentar el Acueducto Libertad, consistió en comprar a los dueños de algunos terrenos por los cuales pasa el río sus derechos de aprovechamiento.
Sin embargo, el gobierno estatal toma esa agua una vez que llega a La Angostura. Todo ello a pesar de que desde mayo de 2013 la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación le otorgó un amparo a la tribu yaqui. Para que, entre otras labores, se realizara una consulta a esta última sobre los derechos de aprovechamiento del agua. “Aunque están en la ley, ninguna consulta a un pueblo indígena en el país ha tenido condiciones vinculantes”, explica Armando Haro, profesor investigador del gobierno de Sonora. Así que no sólo no tomaron en cuenta a los yaquis, sino que mandaron apresar a los dirigentes del movimiento.
Esa conducta en el gobierno de Padrés Elías no fue un caso aislado: durante cuatro años encarceló a Gisela Peraza, quien fuera su trabajadora doméstica. La acusó en 2011 de robarle 3 millones de pesos en efectivo y 400 000 pesos en joyas. La Comisión Nacional de Derechos Humanos señaló que Peraza había sido víctima de tortura. Además, algo no cuadra: tres años antes, todavía como senador, Padrés Elías aseguró en su declaración patrimonial que sólo poseía 2 700 000 pesos en propiedades. Ya como gobernador ganaba 78 780 pesos mensuales, uno de los sueldos más bajos para un gobernador en México. Si lo sumamos, en un año son 946 440 pesos, en tres llegan a 2 839 000, esto indicaría que durante ese tiempo el gobernador guardó su sueldo íntegro bajo el colchón.
Resultado inesperado
El 2 de junio pasado, un día antes de salir de la prisión, a Gisela Peraza le encontraron drogas en su celda, le ofrecieron dinero y le pidieron silencio para dejarla libre. Y el pasado 8 de junio, tras perder el PAN las elecciones a gobernador de Sonora, Gisela quedó libre.
Todo parece indicar que los panistas se hacían con el triunfo en los bolsillos. La contienda fue muy cerrada y el candidato oficialista Javier Gándara aventajó en buena parte de la campaña. Además quedaba la sensación de que en el PRI había un sector descontento por la imposición de la candidata Claudia Pavlovich, a quien el diputado saliente, Manlio Fabio Beltrones, acompañó e impulsó a lo largo de su campaña que, a decir de los entendidos, era al mismo tiempo el inicio de su camino rumbo a la Presidencia de la República para 2018.
El 7 de junio se instalaron en esta entidad federativa 3442 casillas para elegir gobernador, diputados locales y federales así como presidentes municipales. Durante la sesión de inicio del Consejo General del Instituto Electoral del Estado, los representantes de los partidos de oposición hicieron hincapié en la necesidad de elecciones limpias mientras el PAN pidió no ensuciar las instituciones. Dos días después los discursos cambiarían y sería el PAN quien trataría de ensuciar el proceso.
También desde temprana hora se alistaron los operativos de apoyo al voto, una forma en que los operadores llamaron al acarreo. “En esta ocasión se juntaron todas las centrales de taxis para darle el servicio a todos los partidos”, nos contó José, un viejo taxista quien asegura que esto se ha hecho de siempre, sólo que antes cada partido contrataba directamente a los taxistas; antes de eso, todos estaban en la CTM y operaban para el PRI. En estas elecciones José esperó junto con otros cinco choferes a que les llamaran para brindar algún servicio de apoyo, sobre todo a adultos mayores.
Fuera de esos incidentes y de algunas grescas menores, la jornada electoral fue tranquila. Tras el cierre de las casillas en Sonora los candidatos punteros a la elección a gobernador, Claudia Pavlovich del PRI y Javier Gándara del PAN, se declararon ganadores. Este menos eufórico que aquella.
La incertidumbre fue en aumento cuando luego de dos horas de cerradas las casillas, el Programa de Resultados Electorales Preliminares seguía en ceros. Después se dijo que hubo un intento de hackeo. Finalmente, la priista tuvo la razón y su partido recuperó la gubernatura. Además, de los setenta y dos municipios, el PRI gobernará treinta y dos; y de veintiún diputaciones locales por mayoría, tendrá trece.
Así la sonorense continúa el legado de su madre, la Dra. Alicia Arellano Tapia, quien fue en 1972 la primera presidenta municipal de Sonora y, en 1974, la primera senadora de la república. Egresada de la carrera de Derecho por la Universidad de Sonora, Claudia Pavlovich fue regidora en Hermosillo, diputada local, presidenta del PRI en Sonora (la primera mujer en ocupar dicho cargo) y luego senadora.
La culpa es de Padrés
—¿Cuál es tu nombre y profesión?
—Arturo Chávez, soy taxista.
—¿Cuál crees que sea el principal problema de Sonora?
—La falta de información, en este gobierno se hicieron muchas obras y no supimos quién las hizo porque acá no hubo trabajo para nadie.
La campaña fue intensa, se habló de guerra sucia, pero más bien, como dirían en Sonora, se “embicharon”; esto es que se desnudaron el uno al otro.
Se dio a conocer que Padrés construyó una presa en su rancho de Arizpe (la dinamitó antes de las elecciones); se recordó que Pavlovich abogó por los dueños de la guardería ABC, en la que murieron cuarenta y nueve menores y más de cien resultaron heridos; a Javier Gándara lo acusaron de apropiarse de una presa; se filtraron conversaciones y documentos de uno y de otro que, qué duda cabe, deberían conducir a investigaciones judiciales.
Lo cierto es que los principales problemas que enfrenta el estado continúan. De acuerdo con el candidato a doctor por la Universidad de Barcelona y activista Hermes Ceniceros, son la falta del acceso a la justicia, a la verdad y las severas violaciones a los derechos humanos.
“No existe compromiso de los gobernantes para atender las causas nodales de los problemas del estado”, asegura por su parte Armando Haro, quien se muestra incrédulo respecto a la clase política. Explica que en Sonora existen cultivos que ocupan mucha agua, se usan agrotóxicos que contaminan la tierra y se filtran a los ríos subterráneos, además de que la actividad minera ocupa demasiada agua. “Cuando se otorga un permiso para minería este incluye permiso de explotación de agua”, acota el especialista, quien considera que la actividad minera es un factor de riesgo para Sonora y para América Latina.
El principal reto de la nueva gobernadora, según diversos analistas, es darle una solución real al tema del agua, que por un lado involucra a las mineras —como apunta el investigador Juan Antonio Pavlovich— y, por el otro, refiere un conflicto de interés —que según Leopoldo Santos, del Colegio de Sonora, tiene lugar entre la oligarquía de Ciudad Obregón y la de Hermosillo—. En medio está la tribu yaqui, a la cual, asegura, nunca le han dado el agua ni cree tampoco que se la darán ahora.
Pavlovich tiene otro gran pendiente: el tema de la guardería ABC, que a seis años sigue impune y que en 2009 inclinó el fiel de la balanza a favor del PAN. En esta ocasión ese fiel fue, a decir de los medios de comunicación local y de la gente de a pie, el mal manejo de la administración de parte de Padrés.