La proliferación de grupos de estudio y práctica de la llamada mexicanidad ha promovido la venta de réplicas de piezas arqueológicas de la cultura tolteca en costos elevados, a pesar que se trata de objetos apócrifos.
De acuerdo con integrantes de grupos como Toltecayotl, asentado en Ecatepec, Estado de México, pero con prácticas en la región prehispánica de Tula, existe un mercado negro de supuestas piezas arqueológicas auténticas.
No obstante, Rafael García Prado, integrante de la dirección de este grupo de estudio, dijo que este tipo de venta es un fraude.
“Hemos detectado la existencia de artesanos que alcanzan a replicar una máscara de jade con precios que superan los 20 mil pesos, aún cuando sólo se trata de artesanías de ornamento”, detalló.
Los arqueólogos desmienten su autenticidad y plantean la existencia de un mercado negro que se maneja de manera discreta, para que parte de ese misterio haga parecer que se trata de piezas auténticas.
Cuentan de una máscara en cuarzo adquirida por uno de los integrantes del grupo cerca de la cortina de la presa Endhó.
“Pagó 90 mil pesos y claro que tenía tierra y todos los aditamentos necesarios para darle veracidad a la historia. Fue una mujer de bolsa de mandado que con mucho misterio dijo tenerla en herencia de sus bisabuelos pero que no tenía para los uniformes de sus nietos. La máscara era una réplica sin mayor valor histórico o representativo”, abundó.
García Prado advirtió que sólo uno de sus compañeros cuenta con piezas originales y las tiene registradas en las oficinas del INAH.
Este tipo de piezas han cobrado un mayor auge con este tipo de prácticas ceremoniales que se han propagado a últimas fechas, “algunas veces por moda y en otras tantas por cultivar el sentido de la mexicanidad que no hemos perdido muchos que nos adentramos no sólo en la historia, sino en la recuperación de nuestros valores, dioses y hasta costumbres que teníamos desde antes de la llegada de los españoles”.
Finalmente, consideró que este tipo de mercado negro existirá mientras haya esa ambición de adquirir piezas arqueológicas auténticas a precios bajos, aprovechándose de la necesidad de la gente de las zonas arqueológicas como es el caso de Tula.