A través de un cristal embriagador

Ello se debe a que la gente tiende a calcular volúmenes con
base en la altura o forma de un recipiente, y a menudo fallan por un amplísimo
margen. Cuando el vaso contiene jugo de naranja, esas terribles estimaciones
aproximadas no importan en realidad. Pero se convierten en un problema serio en
el bar.

Para entender mejor qué lleva a la gente a excederse,
investigadores de la Universidad de Bristol recientemente reclutaron bebedores
y los dividieron en dos grupos. La mitad recibió vasos con líneas marcando
dónde estaba lleno a un cuarto, a la mitad y a tres cuartos; el otro grupo
tenía los mismos vasos pero sin los indicadores. Quienes bebían de los vasos
marcados lo hacían con más lentitud que el otro grupo, sugiriendo, a decir de
los investigadores, que cuando los bebedores tienen una imagen clara de cuánto
están consumiendo, moderan su ritmo.

Para probar el efecto de la forma del vaso al calcular el
volumen, los investigadores pidieron a los bebedores que completasen una tarea
en computadora diseñada para medir su capacidad para calcular el verdadero
punto medio volumétrico de un líquido en dos siluetas de vasos: uno con formas
curvas y el otro, rectas. Los participantes tenían muchas más probabilidades de
calcular erróneamente el punto medio de un vaso curvo que el de un vaso recto.
Finalmente, los investigadores llevaron de juerga a su estudio. Les pidieron a
tres bares que registrasen cuánta cerveza vendían al usar dos tipos diferentes
de vasos: uno recto y el otro curvo. Los vasos rectos dieron considerablemente
menos compras, sugiriendo que los clientes a quienes se sirvió en los vasos rectos
terminaron bebiendo menos porque calcularon el volumen de sus bebidas mejor que
los parroquianos con vasos curvos.

“El comportamiento humano en realidad no es motivado por una
reflexión de las consecuencias de las acciones, sino que es automático en su respuesta
a los ambientes”, dice David Troy, uno de los investigadores de Bristol. Los
vasos especiales para cerveza con curvas —el cáliz para la dubbel belga, el
vaso alto para la pilsner alemana, la copa ancha snifter para la India pale
ale— pueden mejorar el sabor, pero también convencen a los parroquianos de que
han bebido menos de lo que en realidad han tomado. La Dra. Pamela Peeke,
experta conductual, dice que cambios pequeños pueden empujar a los individuos
hacia decisiones más saludables. “Use vasos altos y estrechos cuando vierta
alcohol. La gente piensa que está bebiendo más cuando no es así”, dice Peeke.
“Se trata de un juego psicológico”.