Antaño eran un símbolo de desarrollo para las metrópolis del mundo, y en el México antiguo los ferrocarriles representaron un presagio de la modernidad que con los años trajo consigo un progreso económico y social equiparable al impacto de las telecomunicaciones en el siglo pasado.
Poco a poco comenzó el declive de este medio de transporte a la par que los automóviles y aviones comerciales comenzaban a ganar terreno, hasta que a mediados de la década de 1980 los ferrocarriles avanzaban hacia una crisis inminente. Hoy, cerca de dos siglos después del primer ferrocarril mexicano, en 1837, los trenes de pasajeros que siguen circulando en México se cuentan con los dedos de una mano, pero muy pronto esto podría cambiar radicalmente.
En Europa la historia es muy diferente; gracias a los esfuerzos privados en toda la región, como los de la empresa Rail Europe (irónicamente estadounidense), los trenes de pasajeros continúan siendo un medio de transporte relevante, moderno y una necesidad para millones que transitan incluso de un país a otro por placer o negocios.
Con miras a una nueva etapa de transportación eficiente y de consumo amigable, Rail Europe ha invertido tiempo y esfuerzo en expandir su mercado a América Latina, así como en concienciar al consumidor moderno sobre las ventajas de un medio de transporte que para la mayoría en México suena vetusto.
Este esfuerzo comenzó hace unos ocho años, cuando ejecutivos de las líneas de ferrocarriles europeas más grandes vinieron a América para explicar a los gobiernos mexicano y estadounidense los beneficios que tiene la transportación pública de trenes en Europa y lo importante que es la industria en el viejo continente.
De acuerdo con Ángel Álvarez, director regional de ventas de Rail Europe, “esta fue una de las razones importantes por las cuales ahora existen varios nuevos proyectos como en México y en Estados Unidos”.
Pero no todo ha sido tan sencillo, al menos no a escala cultural, ya que la imagen que se tiene de los trenes en América es muy distinta a la que viven los europeos. Mientras que en Europa hay una confianza natural por la eficacia de la red ferroviaria, en América esta confianza es más rara de encontrar. Esto justo es lo que busca cambiar Rail Europe.
“En Europa los trenes son la forma en la cual el europeo que vive en un país y trabaja en otro se transporta a diario, especialmente si no tiene coche. Además ellos dependen de que el tren va a salir a la hora esperada y es muy raro que fallen, y por esto hay una cultura muy consolidada del uso de trenes”, comenta Ángel Álvarez.
Para lograr esto hay diversas estrategias que la compañía ha comenzado a emprender. La más importante consiste en crear una nueva educación con respecto al uso de trenes, mediante campañas en línea, capacitación de agentes de viajes y mayoristas para que promocionen el tren como la mejor forma de transportarse en Europa.
No sólo se trata de atraer turistas a los trenes, parte de la estrategia consiste en facilitar las compras en línea para quienes viajan a Europa, y así lograr que tanto turistas como medios de comunicación, sin agentes de viajes intermediarios, vivan la experiencia europea, se convenzan de los beneficios incomparables de viajar en tren y regresen con conocimiento de causa.
Al respecto, el director regional de ventas de Rail Europe menciona: “Necesitamos difundir más el uso y la educación de los trenes, porque en América todo mundo sabe cómo comprar un boleto de avión, a qué hora llegar al aeropuerto, hacer check-in, etcétera; pero no se tiene la misma claridad con respecto a los trenes, mucha gente no sabe cómo funcionan”.
Todavía hay mucho por hacer en esta región del mundo, por ejemplo, Ángel Álvarez menciona que “aún no se ha llegado al mercado corporativo. La mayoría del volumen de ventas en México viene de los agentes de viajes y los mayoristas, y es muy importante mantenerse ahí, pero para crecer estamos enfocándonos ahora en las áreas de convenciones, ejecutivos y en general en el mercado corporativo”.
El mejor aliado ecológico
Sin duda una de las mejores armas con las que cuentan los trenes para enfrentar el competitivo mercado de transportes es su amabilidad con el medioambiente. Es el medio más limpio (a excepción de las bicicletas), y la cantidad promedio de pasajeros que puede trasladar lo hace aún más conveniente.
“Hoy en día somos más conscientes de nuestra huella ambiental, y gran parte de esta se ve reflejada en las decisiones que tomamos en la vida diaria, como el tipo de transporte que usamos”, afirma Ángel Álvarez. Y agrega que especialmente los jóvenes ahora están optando por usar transportación más ecológica.
Sin embargo, “de su parte también existe una parte de exigencia; si van a pagar por un servicio ecofriendly, este tiene que cumplir con ciertos requerimientos y ser muy eficiente”.
Desde luego que la cordialidad con la Tierra se traduce en un precio algo más elevado que el de los vuelos comerciales, pero Rail Europe está comprometido con asegurar que la ligera diferencia en precios se traduzca en beneficios para el usuario; por ejemplo, en la oferta de amenidades que no compiten con las que compra un boleto de avión.
Es una realidad que en los aviones el espacio entre asientos es cada vez más estrecho, son incómodos y en muchas ocasiones ya no ofrecen alimentos. El tren brinda comodidades básicas como wifi, asientos amplios y, por supuesto, vistas inigualables. Además de la comodidad al viajar, Ángel Álvarez explica que para un europeo es una rutina completa incluso antes de abordar los vagones: “Es el llegar a la estación, comprar su comida y bebida en el market; en el camino comer y después trabajar en su laptop sin problema”.
El tren se convierte entonces en más que un medio de transportación, es toda una experiencia, “si nunca la has vivido y estás acostumbrado a otros medios de transporte, como lo están en América, es difícil imaginarla”.
En efecto, el viajar en avión implica una lista, más larga que pequeña, de pasos que cumplir: comprar el boleto con anticipación, planificar horarios para trasladarse hasta el aeropuerto (que suelen estar en las afuera de la ciudad), llegar una o hasta tres horas antes dependiendo de a dónde se viaje, hacer check-in y documentar maletas, pasar por la tediosa seguridad y, finalmente, sentarse a esperar hasta que anuncien el tiempo de abordaje.
Por ello, el director de Rail Europe explica que la tradición de viajar en tren es, además de ecológica y eficiente, mucho más amable con los horarios de las personas.
“Uno puede llegar cinco minutos antes de que parta el tren y alcanzar a subir sin ningún problema, además de que las estaciones y terminales suelen ubicarse mucho más al centro de las ciudades, por lo que no se pierde mucho tiempo para llegar ahí. Creemos que mucha gente sí está dispuesta a pagar más por ahorrarse los trámites de aeropuerto.”
Rail Europe apuesta por una nueva era en la que los trenes se conviertan en un medio de transporte frecuente en toda América, que con ello mejore la calidad de viaje de quienes usan el transporte público y que cada vez más gente opte por dejar el tráfico vehicular.
En México esta nueva etapa ya se vislumbra con la construcción de trenes en el centro del país como la ruta México-Toluca, que tiene previsto transportar a un promedio de 270 000 pasajeros diarios a partir de 2017. La experiencia europea y estos esfuerzos recientes poco a poco contribuyen a resucitar la cultura de trenes que se había perdido entre la población latinoamericana.