60 años al rescate: así nació el Plan DN-III-E, que auxilia a la población ante desastres

El Plan DN-III-E, el instrumento con el que el Ejército Mexicano, la Fuerza Aérea Mexicana y la Guardia Nacional auxilian a la población ante desastres, cumple 60 años de haber sido aplicado por primera vez.

Su propósito es proteger la vida, apoyar a las familias y contribuir a la recuperación de las comunidades, mediante una respuesta organizada que reúne preparación, personal especializado, transporte, atención médica y distribución de ayuda.

El plan surgió de la experiencia del Ejército en la atención de emergencias. En 1965, estas tareas se incorporaron como el anexo “E” de la tercera edición del Plan Director de Defensa Nacional, de donde proviene su nombre: DN-III-E. Fue presentado públicamente en junio de 1966 y se aplicó por primera vez en octubre de ese año, ante las inundaciones provocadas por el huracán Inés en Veracruz y Tamaulipas.

Cada emergencia, desde huracanes e inundaciones hasta sismos, ha aportado conocimientos para mejorar los procedimientos, el adiestramiento y la organización del apoyo. Hoy, el plan cuenta con unidades de ingenieros, servicios de sanidad, equipos de búsqueda y rescate, binomios canófilos, maquinaria pesada y medios aéreos, además del Batallón de Atención a Emergencias, integrado por personal preparado para tareas que requieren conocimientos y equipo específicos.

Antes, durante y después de la emergencia

El plan opera en tres fases:

  • Prevención: antes del impacto de un fenómeno, se identifican zonas de riesgo, se revisan rutas de evacuación y refugios temporales, y se preparan personal, vehículos, equipo y abastecimientos. En coordinación con Protección Civil, se orienta a la población y, si es necesario, se apoya su traslado preventivo a lugares seguros.
  • Auxilio: cuando ocurre la emergencia, la prioridad es poner a salvo a las personas, con búsqueda y rescate, evacuación, atención médica, apoyo en refugios y suministro de agua y alimentos.
  • Recuperación: después, el esfuerzo continúa con la limpieza de espacios, el retiro de lodo y escombros, la apertura de accesos y el apoyo para restablecer servicios esenciales, para que las familias puedan volver a sus hogares.

Tres fuerzas, una misma misión

El Ejército Mexicano aporta personal en tierra, logística, servicios médicos e ingenieros. La Fuerza Aérea Mexicana transporta rescatistas, equipo, víveres y medicamentos, y establece puentes aéreos cuando las carreteras están interrumpidas. La Guardia Nacional, por su parte, complementa el auxilio con labores de seguridad, vigilancia y orientación en las vías de comunicación.

Además, el Centro Estratégico Militar de Acopio permite contar con reservas de ayuda humanitaria listas para enviarse por tierra y aire a las zonas afectadas.

La experiencia del Plan DN-III-E también ha servido de base para misiones de ayuda humanitaria en el extranjero, siempre bajo la coordinación diplomática correspondiente.

A 60 años de su primera aplicación, detrás de cada rescate, traslado médico o entrega de ayuda hay mujeres y hombres del Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional con una misma misión: estar cerca de la población cuando más lo necesita.