Aguascalientes, más de 140 años creciendo hacia las orillas: UAA mide la desigualdad en la periferia

Contribuir a la solución de las problemáticas urbanas de una ciudad exige ir más allá de las aulas y analizar el territorio directamente. Bajo esta premisa, David Suárez Peña, estudiante de 9º semestre de la Licenciatura en Urbanismo de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, encabezó durante un semestre el estudio “Segregación por vivienda periférica en el municipio de Aguascalientes” donde concluyó que existe un marcado apartamiento socioespacial en las zonas periféricas del municipio capital.

Este proyecto de investigación surgió de la necesidad de comprender el crecimiento acelerado de la mancha urbana hacia los extremos de la ciudad, un fenómeno que, a decir del alumno, se remonta a la llegada del ferrocarril en 1884 y al posterior impulso de instituciones como el INFONAVIT en la década de 1970 para trasladar la vivienda de bajos recursos hacia las zonas alejadas.

Para evaluar esta realidad, David enfocó su análisis en tres sectores representativos del municipio: Valle del Río San Pedro en el oriente, catalogado como zona residencial; Claustros de Loma Dorada en el poniente, enfocado en vivienda social; y Cumbres III, un asentamiento que combina vivienda formal e informal sobre terrenos ejidales. Mediante la aplicación de encuestas y el uso de fichas de observación directa, el estudiante analizó aspectos como la tenencia de la tierra, la seguridad pública, los niveles de ingreso, la percepción de estigmatización y el acceso real a servicios de infraestructura.

Los datos obtenidos durante su estudio exponen marcadas disparidades en la calidad de vida de los habitantes según el sector que habitan. En materia de movilidad y tiempos de traslado hacia la zona centro de Aguascalientes, mientras que un habitante de Valle del Río San Pedro requiere en promedio 22 minutos, los residentes de Cumbres III invierten alrededor de 54 minutos, una cifra que asciende a casi una hora en el caso de Claustros de Loma Dorada debido al impacto del transporte público en trayectos periféricos.

La brecha se profundiza al evaluar la disponibilidad de servicios básicos como agua potable, energía eléctrica y drenaje. En Valle del Río San Pedro la cobertura alcanza un 99%, en Claustros de Loma Dorada el 70% y en Cumbres III apenas llega a un 65% global, registrándose hogares asentados que carecen por completo de electricidad o suministro de agua.

El estudio enfatiza que contar con un techo no equivale a habitar una vivienda digna. La cantidad de predios no regularizados impide el despliegue de infraestructura urbana indispensable como pavimentación, alumbrado público, recolección de basura, patrullaje y transporte. Esta marginación imposibilita cumplir con lineamientos de equipamiento básico, generando en la población una profunda percepción de estigmatización y abandono.

Ante este panorama, la propuesta que derivó de este trabajo académico señala la necesidad urgente de reorganizar la dotación de servicios básicos y agilizar la regularización del estatus jurídico de los terrenos en las periferias. Asimismo, se destaca la importancia de que los jóvenes universitarios se involucren activamente en la investigación de campo, demostrando que las propuestas nacidas en las aulas pueden diagnosticar problemáticas reales e impulsar un desarrollo urbano más ordenado.