El Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová, máxima autoridad de esta organización religiosa, anunció una modificación a su postura sobre las transfusiones sanguíneas, al establecer que la aceptación de los cuatro componentes principales de la sangre —glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma y plaquetas— será una decisión de conciencia personal de cada creyente.
El cambio, anunciado el pasado 18 de septiembre, permite que cada integrante de la congregación determine si acepta estos componentes durante un tratamiento médico, aunque la organización mantiene su rechazo a las transfusiones de sangre completa.
La modificación fue celebrada por el presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Aguascalientes, Francisco Márquez Díaz, quien consideró que representa un avance para la atención médica de pacientes que, por motivos religiosos, anteriormente rechazaban estos procedimientos.
“Los testigos de Jehová dejan abierta la decisión a cada individuo, si debe ser transfundido o no. Es una reconciliación al culto de cada persona y se vuelve más común una situación de salud general, porque aún sin ser testigos de Jehová, tenemos muchos pacientes que no aceptan ser transfundidos” declaró.
De acuerdo con el especialista, esta nueva disposición podría facilitar la toma de decisiones médicas, especialmente en situaciones donde el uso de componentes sanguíneos resulta necesario para el tratamiento de determinadas condiciones de salud.
Asimismo, señaló que la desconfianza hacia las transfusiones no se limita a quienes profesan esta religión, pues también existen pacientes que rechazan estos procedimientos debido a dudas o desinformación sobre su seguridad.
“Es una condición que vuelve el ambiente más manejable en cuestión de transfusiones, que históricamente marcará la diferencia. La realidad es que la sangre es muy segura, cada vez se establecen más sistemas de calidad para el control de infecciones” destacó.
Cabe señalar que la nueva postura de los Testigos de Jehová también contempla que cada creyente pueda decidir si dona sangre para que sus componentes sean utilizados por otras personas, sin que esto implique modificar la prohibición religiosa sobre las transfusiones de sangre completa.
Además, la organización establece que las decisiones individuales sobre estos tratamientos no deben ser motivo de juicios o presiones por parte de otros integrantes de la congregación.