El juicio contra los presuntos responsables del asesinato de dos surfistas australianos y un estadounidense, ocurrido hace dos años y que generó conmoción en sus países, comenzó este lunes en el balneario mexicano donde fueron asesinados.
Los hermanos australianos Jake y Callum Robinson, de 30 y 33 años, y su amigo estadounidense Jack Carter Rhoad, de 30, fueron asesinados a tiros en Ensenada, un destino de surf en el Pacífico mexicano que atrae a miles de visitantes por su intenso oleaje.
Las investigaciones señalan que el posible móvil del crimen fue el robo de la camioneta en la que viajaban las víctimas.
La audiencia comenzó a las 16H00 GMT y un reportero de AFP se encuentra dentro de la corte.
“Se trata de representar a nuestros hijos, de estar aquí por ellos”, dijo Martin Robinson, padre de Jake y Callum, al ingresar al tribunal acompañado de su esposa Debra. “Sé que quieren que estemos aquí”.
“Queremos averiguar qué pasó, queremos averiguar por qué”, agregó. “Puede que nunca sepamos por qué”.
Ensenada se encuentra en Baja California, estado fronterizo con Estados Unidos y uno de los más violentos de México, principalmente por las disputas entre grupos del narcotráfico por el control de las rutas para trasladar drogas hacia territorio estadounidense.
El asesinato provocó indignación y tristeza, especialmente en Australia, donde medios de comunicación y usuarios de redes sociales participaron activamente en la búsqueda de los jóvenes.
Callum Robinson se mudó a Estados Unidos cuando aún era estudiante universitario para jugar lacrosse, deporte que practicó profesionalmente durante seis años.
Jake, quien era médico, también tenía como pasiones el surf, el básquetbol y la natación, de acuerdo con el sitio web de la fundación filantrópica creada por sus padres en su memoria.
Rhoad había jugado fútbol profesional en Guatemala y estaba comprometido para casarse cuando fue asesinado. También era propietario de una empresa de ropa en San Diego.
“Buen teléfono y buenas llantas”
De acuerdo con las investigaciones, los agresores interceptaron a los surfistas con la intención de robarles y posteriormente los asesinaron a balazos.
Los tres fueron reportados como desaparecidos el 27 de abril de 2024. Sus cuerpos fueron encontrados el 3 de mayo, escondidos en un acantilado, con impactos de bala en la cabeza.
Tres hombres mexicanos enfrentan acusaciones por el homicidio. La novia de uno de ellos, Ary Gisell Silva, de 23 años, fue sentenciada a 20 años de prisión después de admitir que instigó el robo.
Según la fiscalía, Silva dijo a sus tres cómplices: “Traen buen teléfono y buenas llantas” en referencia a la camioneta de los surfistas.
El novio de Silva también enfrenta cargos por desaparición de personas, debido a que los cuerpos fueron ocultados.
Los otros dos sospechosos fueron detenidos inicialmente por posesión de metanfetaminas. Posteriormente, las autoridades encontraron elementos que los vinculaban con el robo y el asesinato.
Otros turistas extranjeros también han sido víctimas de ataques criminales en el Pacífico mexicano. En 2015, dos surfistas australianos fueron asesinados mientras viajaban por Sinaloa y posteriormente sus cuerpos fueron quemados.