El crédito empieza a cobrar la desaceleración; destaca Manuel Herrejón.

El aumento reciente en los indicadores de morosidad bancaria en México comenzó a encender alertas entre especialistas financieros, particularmente por el contexto de inflación persistente, desaceleración en remesas y presión creciente sobre el ingreso disponible de millones de hogares.

 Datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores muestran que el Índice de Morosidad (Imor) de la cartera total pasó de 2.03% a 2.22% en los últimos doce meses, reflejando un incremento gradual en el incumplimiento de pagos dentro del sistema financiero.

 Aunque el movimiento puede parecer moderado, analistas consideran que representa una señal relevante sobre el deterioro de las condiciones financieras de los consumidores. El deterioro financiero no comienza cuando alguien deja de pagar; comienza mucho antes, cuando el ingreso pierde fuerza y el crédito deja de ser una herramienta para convertirse en un puente cada vez más frágil”, señaló el economista Manuel Herrejón Suárez.

 Uno de los segmentos donde el deterioro se observa con mayor claridad es el crédito al consumo, particularmente tarjetas de crédito, financiamiento personal y créditos asociados al gasto cotidiano de las familias.

 En este sentido, Manuel Herrejón advierte que el Índice de Morosidad Ajustado (Imora), indicador que incorpora castigos y quitas, también comenzó a mostrar presiones adicionales, lo que sugiere que parte de los créditos otorgados difícilmente lograrán recuperarse en su totalidad. El problema no es únicamente quién deja de pagar, sino cuánto del crédito ya no se va a recuperar”, acotó.

 Y es que, el contexto económico ha añadido presión adicional sobre los hogares. La inflación en México se mantiene por encima del objetivo permanente del Banco de México, afectando directamente el poder adquisitivo y elevando el costo de bienes y servicios esenciales como alimentos, transporte y vivienda.

 A ello se suma una moderación en el crecimiento real de las remesas, flujo que durante años funcionó como uno de los principales amortiguadores financieros para millones de familias mexicanas.

 Datos de Banxico muestran que México continúa recibiendo niveles históricamente altos de remesas; sin embargo, especialistas advierten que el efecto inflacionario reduce parte de su capacidad real de consumo.

 Menor poder adquisitivo y menor flujo externo generan presión directa sobre el ingreso disponible. Primero se paga lo indispensable y el crédito comienza a competir por ese espacio”, explicó Manuel Herrejón.

 En este escenario, especialistas consideran que el aumento de morosidad no debe interpretarse necesariamente como una crisis bancaria, aunque sí como una señal de presión creciente en la economía doméstica.

 Actualmente, la banca mexicana mantiene niveles de capitalización y reservas significativamente más sólidos que en episodios como la crisis de 1994 o incluso la crisis financiera internacional de 2008, de acuerdo con reportes regulatorios y análisis de la propia CNBV.

 No obstante, el deterioro en la calidad de la cartera sigue siendo un factor observado de cerca por instituciones financieras y autoridades regulatorias. La banca no está en crisis, pero tampoco está inmune. Lo que cambia es la capacidad de absorción del sistema, no la existencia del problema”, sostuvo Herrejón Suárez.

 El fenómeno también coincide con un entorno de tasas de interés todavía elevadas, lo que incrementa el costo del financiamiento revolvente y encarece el uso de tarjetas de crédito y préstamos personales.

 Para expertos en finanzas personales, este contexto obliga a replantear hábitos de endeudamiento y administración patrimonial.

 Reducir exposición a deuda de alto costo, fortalecer liquidez y evitar financiar gasto corriente mediante crédito revolvente son algunas de las recomendaciones que especialistas consideran prioritarias ante un escenario de presión inflacionaria y menor margen financiero.

 El crédito no es dinero adicional; es dinero adelantado con costo. Y cuando ese costo se vuelve más pesado, cada decisión financiera importa más”, afirmó Manuel Herrejón Suárez.

 Analistas coinciden en que la evolución de la morosidad será uno de los principales indicadores a observar durante los próximos meses, particularmente por su capacidad para reflejar la situación financiera real de los hogares mexicanos.

 La morosidad no es solamente un indicador técnico del sistema bancario. También funciona como un termómetro de la capacidad real de las familias para sostener sus compromisos financieros”, concluyó Manuel Herrejón. Nw