La próxima renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) abrirá una etapa inédita para la industria automotriz, marcada por temas que no habían estado sobre la mesa en versiones anteriores del acuerdo comercial, así lo estimó Alfredo Arzola López, director general del Clúster Automotriz de Guanajuato.
Explicó en entrevista que el nuevo tratado irá mucho más allá de aranceles y reglas de origen. Además, uno de los ejes centrales será la ciberseguridad y la confidencialidad de la información, ante la acelerada digitalización de los vehículos.
“Hoy en día el producto ya no deja de ser solo un producto; es un componente electrónico conectado a sistemas que generan información sobre usuarios, contenido y operación”, explicó Arzola López.
El director subrayó que la seguridad ya no se limita a lo patrimonial, sino que se traslada al terreno digital. También, comentó que otro punto clave será la trazabilidad de la inversión, es decir, identificar con claridad el origen real del capital que participa en las empresas.
“Se empieza a hablar de la composición de inversiones: quién está detrás, qué tipo de origen tiene el capital y de qué países proviene”, señaló.
Arzola López advirtió que este análisis traerá consigo nuevas variables comerciales, laborales y regulatorias. Añadió que la propiedad intelectual y la informalidad también se perfilan como temas sensibles en la negociación.
Agregó que el T-MEC presionará a México para atender un problema estructural: el alto nivel de informalidad en el país. Arzola López destacó que esta situación podría generar tensiones durante la renegociación, pero también representa una oportunidad para fortalecer el desarrollo tecnológico y la protección de la propiedad intelectual.
“México tiene más del 60% de su población en la informalidad, y ahí es donde está el foco de problemas como la piratería y la falta de estándares.No todo se enfoca en la industria formal; el tratado va a empujar a llevar la propiedad intelectual y la innovación al terreno de la formalidad”, puntualizó.
Finalmente, consideró que estos nuevos temas convertirán la renegociación del T-MEC en un proceso altamente técnico y complejo, pero necesario para que México y la región mantengan su competitividad frente a bloques como Asia.
“El reto será grande, pero es una oportunidad inédita para ordenar, regular y preparar a la industria para el siguiente salto tecnológico”, concluyó.