Un vehículo perdió el control y se estampó contra el coche de la pareja, arrollando a Rebeca. El impacto afectó la membrana craneal conocida como “duramadre”, que protege el sistema nervioso central y la médula espinal. Los meses siguientes los pasó postrada en una cama de hospital.
Rebeca fue sometida a siete operaciones y quedó con tres placas metálicas en la cabeza, mandíbula y columna vertebral. Desde entonces vive en incapacidad permanente. Recibe una pensión vitalicia del ISSSTE porque fue burócrata del Estado. Pero no solo acusó el daño físico, sino que con ello se esfumó su sueño de ser madre… al menos de la manera habitual.
Una información les regresó la ilusión. Leyeron algo sobre el proceso de vientres de alquiler y buscaron enterarse más. Así supieron que en México esta práctica es legal en Tabasco desde 1997, y en Sinaloa desde 2013 —siempre y cuando se compruebe la incapacidad médica.
Acudieron entonces a una de las sedes de los Centros Especializados en Infertilidad y Atención a la Mujer (CEFAM), ubicada en Satélite, donde les dieron un catálogo de madres gestantes para elegir a la mujer que cargaría a su hijo durante el embarazo.
La fertilización in vitro —con el óvulo de Rebeca y el esperma de Carlos— se realizó en la unidad del Estado de México. Sin embargo, cuando la fecha de parto estuvo próxima, la madre gestante se transportó al estado de Tabasco. Allí comenzaron las complicaciones.
La comunicación con la madre sustituta se restringió a llamadas por Skype una vez al mes y los padres biológicos no recibieron el trato cálido que esperaban.
“La gestante siempre fue muy cortante”, dice Rebeca, sentada en la sala de su pequeña vivienda en la delegación Gustavo A. Madero de la capital mexicana. “Le preguntábamos si ya sentía al bebé y nos respondía con monosílabos”.
Por cargar a un niño ajeno, las madres gestantes reciben entre 10,000 y 30,000 pesos mensuales. El arreglo económico se efectúa entre la clínica y la gestante o entre los padres biológicos y la gestante, dependiendo de los contratos estipulados con anterioridad.
“La gestante es únicamente la ‘cigüeña’ que trae al niño, pero nosotros somos los padres biológicos”, explica Rebeca.
La pareja había sido advertida sobre los resultados que la fecundación podría traer: la gestante podría no quedar embarazada, o bien, quedar embarazada por partida doble.
Al tercer mes de gestación, Rebeca y Carlos recibieron la noticia de que serían padres de mellizos, y al sexto mes les confirmaron que serían hombre y mujer.

La fertilización in vitro es uno de los métodos
utilizados en el proceso de los vientres en alquiler. FOTO: ADOBE STOCK
EL REVERSO DE LA ILUSIÓN
Después de pagar medio millón de pesos para cubrir los gastos del embarazo y el parto, la pareja viajó de la Ciudad de México a Villahermosa —el 15 de octubre de 2016— para conocer a sus hijos, quienes por el rompimiento prematuro de la fuente nacieron a los siete meses, lo que incrementó los gastos hospitalarios.
La ilusión de Rebeca por ser madre tornó en un infierno. El Centro Especializado en Infertilidad y Atención a la Mujer (CEFAM) internó a la gestante en el Hospital Air, que es privado, a pesar de no tener convenio para atender partos por subrogación de vientres.
“De neonatólogos debíamos pagar 18,000 pesos diarios por cada bebé, además de los 70,000 pesos diarios por hospitalización”, cuenta su esposo Carlos. Y agrega: “La clínica CEFAM nunca nos consultó en dónde nacerían los niños y los llevaron a uno de los hospitales más caros del estado”.
La pareja se negó a pagar la cuenta, que ascendía a más de medio millón de pesos, por lo que el Hospital Air no les permitió conocer a sus hijos y los trasladó al Hospital Rovirosa, sin previo aviso.
“Los estuvimos buscando en diferentes hospitales y clínicas porque no sabíamos dónde estaban”, recuerda Rebeca, aún con angustia. “Para ellos, los bebés no tenían personalidad, no nos permitían verlos y a mí no me reconocían como mamá”.
Finalmente, después de un mes de nacidos, Rebeca pudo tener a los bebés en sus brazos. Pero el Registro Civil de Tabasco se negó a expedir las actas de nacimiento de los mellizos, argumentando que ellos no eran los padres.
Durante ocho meses los mellizos vivieron sin identidad. Sin sus actas de nacimiento no podían ser registrados ni acceder a servicios médicos. La pareja pagó pediatras particulares para que atendieran a sus hijos. Luz Gabriela, la niña, desarrolló una dermatitis que requería atención médica cada semana y cremas costosas para controlar la erupción.
Para obtener las actas de nacimiento pagaron 30,000 pesos a dos abogados de Tabasco que iniciaron un juicio civil, pero no volvieron a tener noticias de su caso. Entonces contactaron a otros abogados, pero rechazaron llevar su caso. Después buscaron a funcionarios públicos y, tras varios intentos, el diputado Manlio Beltrán Ramos aceleró el trámite de la expedición del acta en el Registro Civil del Estado.
El caso de Rebeca y Carlos no es el único viacrucis de maternidad subrogada opacada por vericuetos legales.
IGNORANCIA Y ENGAÑO
León Altamirano, abogado en contratos que se especializó en la subrogación de vientres derivado de la alta demanda, registró por vía del amparo a 13 bebés nacidos por maternidad gestante sustituta en 2016.
“El problema legal que se presentó de manera recurrente fue el registro de los bebés, derivado de la ignorancia de las autoridades sobre los preceptos legales que permiten a una persona o pareja acceder a la maternidad sustituta. Se les tuvo que explicar para poder hacer los procedimientos”, dice el abogado en entrevista con Newsweek en Español.
Los escándalos originados por la mal llevada práctica fueron cada vez más frecuentes, involucrando a diferentes instancias públicas y privadas.
La presidenta de la Organización por la Defensa de los Niños Aldea, Alejandra Arias, recibió solicitudes de ayuda de los padres a quienes se les retuvieron a los recién nacidos y se les negaron las actas de nacimiento. “Nunca estuvimos de acuerdo en la manera como las agencias engañaron a los padres. Los padres terminaron pagando un costo muy alto, vivieron un linchamiento público muy fuerte”, dice Arias.
Ante las críticas, el gobierno se vio obligado a actuar enfáticamente intensificando las regulaciones de esta práctica.
En 2016 la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) clausuró cuatro clínicas que practicaba la maternidad sustituta. Entre estas se encuentra CEFAM, donde Rebeca y Carlos eran clientes. Por falta de licencia sanitaria la clínica permanece cerrada en Tabasco, aunque cuenta con otros centros en la Ciudad de México.

CARLOS Y REBECA pudieron tener a los bebés en sus brazos
después de un mes de nacidos. Pero el Registro Civil de Tabasco se negó a
expedir las actas de nacimiento, argumentando que no eran los padres. FOTO:
VALERIA LEÓN
TURISMO DE LA FERTILIDAD
Tabasco se convirtió en el primer estado de América Latina en legalizar la maternidad gestante sustituta en 1997. Sin embargo, fue en 2012 que la demanda de parejas que querían convertirse en padres por esta vía incrementó notablemente en el estado.
De los 200 casos que el abogado León Altamirano representó, el 85 por ciento fueron de personas provenientes del extranjero, principalmente europeos.
León Altamirano diseñó un contrato para vigilar los derechos de padres intencionales y madres gestantes, así como los del bebé, con cláusulas que no fueran contrarias a la ley. Las gestantes firmaban ante notario público y acordaban una cantidad para el pago mensual durante el embarazo.
“Muchas de las gestantes nunca en su vida habían visto 180,000 pesos. Antes de ser gestantes lo máximo que recibían al mes eran 3,000 pesos. La mayoría solo tenía estudios hasta preparatoria”, dice Altamirano respecto al perfil de las madres sustitutas.
La subrogación de vientres se convirtió en un negocio muy lucrativo en este estado. No solo abogados participaron en los casos, también doctores y clínicas; los hoteles ganaban, los taxistas y la industria restaurantera también, sobre todo por la presencia de extranjeros, quienes a veces tenían que quedarse hasta seis meses en Villahermosa para ver concluido el proceso.
Sin embargo, las irregularidades en los procesos y las complicaciones legales opacaron el sueño de quienes acudían a Tabasco con la ilusión de ser padres. El principal problema al que se enfrentaron fue el no reconocimiento de la identidad de los hijos.
En septiembre de 2016, Alejandra Arias, presidenta de la organización civil Aldea por la Defensa de los Niños, recibió la primera de ocho peticiones de ayuda provenientes de padres europeos a quienes les negaron el acta de nacimiento de sus hijos por haber nacido a través de maternidad sustituta.
“Recibieron amenazas de que los bebés se iban a mandar a la casa hogar. Encontraban puertas cerradas, y al ver que no prosperaba la defensa legal, optaron por buscar la ayuda de la ONG”, apuntó la presidenta de Aldea.
Al ser prohibida la maternidad subrogada en Europa, las embajadas de países como Francia desistieron de ayudar en estos casos, argumentando la congruencia que existe en su país respecto a este método de fertilidad.
Con el apoyo de la embajada española (que sí aceptó ayudar), Aldea logró la primera medida cautelar por derecho de identidad ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, lo que obligó al Registro Civil estatal a dar cumplimiento a lo establecido en los tratados internacionales y a tramitar el acta de nacimiento de los recién nacidos.
De acuerdo con datos del Registro Civil hasta enero de 2017, en Tabasco se han expedido 196 actas a menores nacidos por la vía de maternidad asistida. Aún hay once bebés que no tienen acta porque la iniciativa de reforma no contempló un mecanismo para el registro de los menores nacidos durante la vigencia de la nueva ley, pero cuyos contratos hayan sido firmados con anterioridad a ella.
De acuerdo con el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), organización civil que promueve los derechos reproductivos, esta es una responsabilidad de las autoridades y las consecuencias de esta regulación deficiente se ha trasladado arbitrariamente a los padres y madres contratantes.
“Lo único que solicitan es que el estado de Tabasco emita las actas de nacimiento respectivas con base en criterios apegados a los derechos humanos y el interés superior de la infancia. Los extranjeros no están violando la ley, es el estado de Tabasco que está violando la Constitución al mantener vigentes normas discriminatorias”, aclara la Organización en un comunicado oficial.
Además de lidiar con el vacío legal en el que quedaron sus hijos, los padres fueron acusados de traficar con bebés y de comercializar a los recién nacidos.
“Tenían temor de salir a la calle porque en Tabasco ya prevalecía el odio hacia estos papás, se desató una cacería de bebés”, señala Arias.
Los padres contratantes de este servicio no fueron los únicos que sufrieron hostigamiento. También las madres gestantes que en su mayoría son tabasqueñas de clase media baja.
ESTIGMA Y RESTRICCIÓN

Rebeca se convirtió en madre de los mellizos por maternidad
sustituta a los 50 años. Sin embargo, debido al desgaste emocional, no
recomienda esta práctica. FOTO: VALERIA LEÓN
La satanización en torno a la maternidad subrogada obligó a Angélica a dejar su casa en Atasta, Villahermosa, al ser duramente criticada en su primer embarazo como gestante.
“Me decían: ‘Dios te va a castigar, cómo es posible que traigas niños de otro hombre en tu vientre’”, cuenta Angélica. “Decidí marcharme de donde vivía porque estaba harta de explicarle a la gente que ser madre subrogada es traer un niño al mundo por darle la bendición a otra pareja, pero realmente la gente no lo entiende así. La gente nada más te juzga por juzgarte, no saben ni qué es ser madre subrogada”.
En el contexto actual, la maternidad se ha pospuesto. Las mujeres priorizan estudiar una carrera y tener experiencia profesional antes de ser madres, lo que ha potencializado los nuevos métodos de fertilización en clínicas de maternidad.
El médico ginecólogo Raúl Cabra fundó la primera clínica que ofreció el método de reproducción asistida en Tabasco: Centro de Cirugía Reproductiva “Reprogyn”.
“Los programas cada vez han ido aumentando más, antes la mujer buscaba ser madre a los 20 o 22 años. Ahora están teniendo hijos a los 30 o 37 años. Estos 17 años de diferencia han contribuido a desarrollar procesos de fertilidad”, explica.
Rebeca se convirtió en madre de los mellizos por maternidad sustituta a los 50 años. Sin embargo, con la aprobación y entrada en vigor de la nueva ley, la edad de los padres contratantes se restringe hasta los 40 años, por lo que deja fuera a cualquier persona que desee ser madre en una edad madura.
La reforma al Código Civil también dejó fuera la posibilidad de que personas solteras o en unión libre contraten vientres en Tabasco. De igual forma cerró las puertas a cualquier extranjero que quiera ser padre o madre por esta vía. Este proceso que entró en vigor en enero de 2016 complica la contratación de servicios de maternidad sustituta, considera el abogado León Altamirano, quien dejó de representar este tipo de casos desde la publicación de la nueva Ley.
En ella se establece que debe firmarse un contrato que incluya la certificación ante notario público, el cual se pone a disposición de una autoridad judicial para que por la vía no contenciosa un juez civil reconozca el contrato.
Cuando el bebé nace, el registro se debe hacer ante un juez civil, quien inicia un proceso de adopción plena para acreditar la identidad de contratantes y gestantes.
“Cuando me preguntan si se puede hacer la maternidad sustituta en Tabasco yo mejor les recomiendo que se vayan a otros países”, dice Altamirano, quien ahora labora como perito forense.
De acuerdo con el coordinador de Asuntos Jurídicos de Tabasco, Juan José Peralta, quien diseñó la nueva ley de maternidad sustituta, el principal objetivo fue evitar la comercialización de la vida.
“No se contempla el acceso a un matrimonio de personas del mismo sexo, porque en el estado de Tabasco aún no se ha creado esta institución jurídica y tampoco la adopción entre personas del mismo sexo”, dice como ejemplo.
LEY BAJO AMENAZA
No obstante, todas estas restricciones fueron insuficientes para el actual gobernador del estado, quien en febrero de 2017 amenazó con solicitar la abrogación de esta práctica en el Código Civil por haberse convertido en, dijo, una mafia.
“La estoy considerando yo y los diputados locales porque lo que era una buena intención de ayudar a parejas que tenían dificultades para la maternidad, se está volviendo un negocio y verdadero trabajo de mafias”, manifestó.
El lucrativo negocio de la contratación de vientres forjó una red de turismo de fertilidad que fue explotada por el sector salud, jurídico y por el propio gobierno. Pero ante la incapacidad de hacer cumplir las regulaciones que aseguren el óptimo desempeño de esta práctica, ahora el gobierno opta por la prohibición.
De no haber tenido la posibilidad de contratar un vientre, Rebeca y Carlos no serían padres. Sin embargo, debido al desgaste emocional vivido desde que los mellizos nacieron, Rebeca no recomienda esta práctica para nadie.
“Es un infierno”, resume.