Guerrero continúa sin clases por violencia

Más de 600 escuelas de nivel básico de al menos cinco municipios del estado de Guerrero, al sur de México, permanecen cerradas desde hace casi 50 días debido al alza de la violencia.

Desde el 19 de septiembre, en los municipios de Chilapa, Atlixtac, Zitlala, Ahuacuotzinigo y José Joaquín de Herrera que forman parte de la región de la Montaña baja 59, 649 niños de prescolar, primaria y secundaria no han asistido a clases, ante la incertidumbre generada por la inseguridad y amenazas a maestros.

La plantilla laboral de más de 3,700 profesores ha quedado inactiva tras la circulación de diversos mensajes amenazantes firmados por supuestos grupos delictivos que se disputan la región, publicó el diario la Jornada, en su plataforma digital en Guerrero.

La dirección jurídica de los Secretaría de Educación de Guerrero (SEG) en el oficio número 1.0 1/2017/2292, advirtió al personal administrativo que: “derivado de los recientes acontecimientos que se han suscitado en el municipio de Chilapa, relacionados con la suspensión del servicio de transporte público por asuntos de inseguridad (…) operaremos una fase de tolerancia”.

Esta medida, según el secretario estatal de Educación, José Luis González de la Vega, se aplicaría “hasta que se normalice la prestación del servicio de transporte y/o se establezcan los protocolos de seguridad correspondientes”, publicó el sitio local de noticias El Sur de Acapulco.

Desde el 22 de septiembre los hechos de violencia y las amenazas contra maestros se han propagado a través de redes sociales. Por esta vía, personas que no han sido identificadas por las autoridades, advierten a los profesores que si se presentan en las escuelas las maestras seran violadas y los profesores asesinados, publicó la Jornada.

El pasado domingo siete cadáveres descuartizados fueron encontrados mientras se carbonizaban dentro de bolsas de basuras abandonadas en un camino de terracería de Chilapa, Guerrero.

La policía estatal de esa región encontró las bolsas negras “que ya estaban siendo calcinadas”, informó en un comunicado el vocero de seguridad de esa región, Roberto Álvarez.

Chilapa ha sido uno de los epicentros de la violencia en esa convulsa región después de la desaparición en septiembre de 2014 de 43 estudiantes de Ayotzinapa, ubicada a solo 38 km.

En mayo del siguiente año, al menos 16 personas desaparecieron en Chilapa cuando unos 300 hombres armados irrumpieron para tomar el pueblo y mantuvieron aterrorizada a la población durante días.

Este poblado, de unos 120,000 habitantes, es paso obligado para salir de una zona montañosa de Guerrero donde se cultiva amapola.

En marzo de este año fueron encontrados en esa área otros seis cuerpos despedazados.