Saturnales para ñoños espaciales

Una espectacular misión de exploración espacial concluirá con una muerte dramática. La nave espacial Cassini se autodestruirá al hundirse en la atmósfera de Saturno, y al final se incinerará y se desintegrará. El clavado, planeado para mediados de septiembre, será el adiós final para una colaboración de casi tres décadas entre la NASA, la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Italiana. Fue bueno mientras duró, Saturno.

La nave espacial Cassini fue lanzada a bordo de un cohete Titan IVB/Centaur desde Cabo Cañaveral, en Florida, el 15 de octubre de 1997, y pasó siete años en ruta hasta su destino, Saturno. Entró en la órbita alrededor del planeta anillado en 2004, para lo que se pretendía que fuera una misión de cuatro años, pero fue extendida dos veces para un total de 13 años, o casi 20 si se cuenta la travesía allá.

Cassini completó el primer reconocimiento a profundidad de Saturno, sus lunas y anillos. Cuando la misión soltó la sonda Huygens en Titán, fue la primera en aterrizar en la luna de un planeta diferente a la Tierra. Allí descubrió lluvia, ríos, lagos y mares. Cassini también halló la primera evidencia de actividad hidrotérmica extraterrestre en la luna Encélado, donde también observó la erupción de géiseres. Sus observaciones detalladas de los anillos de Saturno podrían ayudar a los científicos a entender cómo se formaron los planetas en nuestro sistema solar.

En la víspera de la expiración de la misión, Newsweek habló con Carolyn Porco —líder del equipo científico de imágenes de la misión Cassini y quien trabajó como científica de imágenes en las misiones Voyager en la década de 1980— sobre las revelaciones asombrosas y el registro visual del vuelo histórico.

Lanzamiento en Cabo Cañaveral, Florida, en octubre de 1997. FOTO: NASA; NASA/JPL-CALTECH/SSI

—¿Qué sentía cuando se preparaba para la misión Cassini?

—Acababa de salir del proyecto Voyager, que fue la mejor misión que se haya llevado a cabo jamás. Había sido una gran sensación ser parte de semejante viaje histórico, como si todos fuéramos exploradores planetarios en la nave de Magallanes. Luego llegó a su final, y solo queríamos hacerlo de nuevo.

—¿Cómo continuó Cassini a Voyager?

—Yo esperaba que responderíamos muchas de las preguntas que quedaron en el aire después de los encuentros de Voyager con Saturno. Voyager en cada planeta [visitó Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno] nos dejó sin aliento, pero apresuradamente, solo una ojeada fugaz, tal vez una semana o dos de vistas de alta resolución de lo que había en el sistema planetario. Hubo muchísimas cosas a las que les dimos unas pocas buenas miradas, y nos preguntamos: “¿Qué significa eso?”.

“Había algunas estructuras en los anillos que no habían sido predichas antes de que Voyager llegara allí, y era espectacular verlas. Pasamos los siguientes 23 años tratando de hallarles sentido con una base teórica. Pero en realidad sabíamos [que necesitábamos] una vista más cercana y más tiempo allí. Luego estaba Titán; Voyager nunca llegó a mirar abajo hacia la superficie de Titán porque las capacidades de la cámara, el sistema de imágenes, eran exactamente incompatibles con las características de absorción espectral de la atmósfera. Anticipábamos el ser finalmente capaces de explorar la superficie de Titán con Cassini. Sabíamos cómo alterar nuestras estrategias de observación para que pudiéramos ver abajo hacia la superficie”.


Cassini viajó 2,200 millones de millas para llegar a Saturno en junio de 2004. FOTO: NASA; NASA/JPL-CALTECH/SSI

—¿Cuáles eran sus esperanzas con la misión Cassini?

—Yo esperaba las cosas espectaculares que sabía que íbamos a obtener, porque sabía cuáles eran las capacidades de nuestro sistema de cámaras en comparación con lo que habíamos montado en Voyager. Yo esperaba que termináramos con una historia mucho más rica de lo que se trataba el sistema de Saturno. Mi esperanza no oficial era que enloqueceríamos a la gente con el registro visual de nuestros viajes alrededor del sistema de Saturno, como el máximo libro de viajes interplanetario. Quería darle a la gente una sensación de hacer el viaje junto con nosotros. Nadie en realidad había hecho esto. En los días de Voyager, nadie pasó nada de tiempo descifrando cómo hacer las imágenes artísticas o hermosas.

“También tomamos secuencias de fenómenos en movimiento para que pudiéramos, en cierto sentido, convertir nuestras cámaras en una cámara de video. Tomamos imágenes de los anillos cambiando la perspectiva cuando estábamos en órbita alrededor de Saturno. Hicimos películas de las lunas girando alrededor del planeta, lunas ocultando otras lunas, sombras de las lunas moviéndose a través de los anillos, patrones de nubes cambiantes, relámpagos. Simplemente lo convertimos en un documental. Pienso que la gente en verdad tuvo la sensación de estar allí. Ha sido un festín, un festín intelectual y visual”.


Cassini ayudó a revelar la composición de Febo, la diminuta luna de Saturno que parece tener un cuerpo rico en hielo con una capa delgada de algún material oscuro. FOTO: CORTESÍA DE LA NASA/JPL-CALTECH Y NASA/JPL/SSI

—¿Qué vio la misión Cassini en los anillos de Saturno?

—En el caso de la luna Pan, pudimos ver que había festones en los bordes de la Brecha Encke. No esperábamos que alguna perturbación creada por una luna como Pan recorriera todo el camino —360 grados— alrededor del anillo. Pensábamos que se localizaba solo en la luna, y resulta que estábamos equivocados.

“Donde las partículas anulares son empujadas juntas a causa de perturbaciones de las lunas, las partículas tienen que ir a alguna parte. Todas van hacia arriba, perpendiculares al plano del anillo. En el borde exterior del anillo B —el lugar que tiene la resonancia más fuerte con una luna, la luna Mimas—, las partículas anulares son empujadas juntas, y suben más de 2 millas perpendiculares al anillo. Eso es como algo de ciencia ficción. Desearía que pudieran poner eso en una película: vuelas a lo largo en un transbordador, y te topas con un muro de 2 millas de alto.

“Tuvimos esta oportunidad fantástica de presenciar el equinoccio de primavera norteño. El sol se hallaba por encima del ecuador de Saturno y, por lo tanto, justo encima de los anillos. Esta es una geometría donde toda protuberancia por encima o por debajo de los anillos va a dar sombras largas. Tomamos muchísimas imágenes de los anillos durante ese momento, y simplemente hallamos cosas maravillosas.

“También hallamos que hay ‘lunas menores’ incrustadas en los anillos. Eso fue un descubrimiento importante. Hemos sido capaces de verlas moverse y orbitar, pero también migran a través de los anillos. Y creemos que están haciendo exactamente lo que creemos que los planetas hicieron cuando estaban formándose del disco de detritos que fue la nebulosa solar. Así es como los planetas cambiaron su posición cuando empezaron a formarse. Todo esto nos ha dado una gran perspectiva de lo que sucede en un disco de detritos.


Ligeia Mare es el segundo cuerpo de líquido más grande conocido en Titán. FOTO: CORTESÍA DE LA NASA/JPL-CALTECH Y NASA/JPL/SSI

—¿Cuáles han sido algunos de los momentos destacados?

—Tuvimos que volar cerca de Júpiter para una asistencia gravitacional, para que pudiéramos cruzar el abismo entre Júpiter y Saturno en solo tres años. Cuando el personal me llamó a nuestro laboratorio para decirme que acabábamos de recibir nuestra primera imagen de Júpiter, casi me desmayé. Estábamos muy lejos, pero era increíblemente detallada. Y finalmente entendí exactamente qué tipo de cámara teníamos y cuán grandiosa iba a ser para cuando llegáramos a Saturno. En verdad me golpeó en medio de los ojos, como: “¡Guau!” Recuerdo ese momento vívidamente.

“Luego estuvo el aterrizaje de Huygens. Cuando las primeras imágenes fueron mostradas al público, fue una mirada a la superficie de Titán que no podíamos tener desde la órbita. Ya habíamos estado en órbita alrededor de seis meses y medio, y nuestras imágenes de Titán eran muy difíciles de leer, muy borrosas. No podíamos obtener una comprensión en verdad firme de si estábamos viendo algo que fue tallado por un líquido o se veía como un líquido. Y luego se dio el aterrizaje de Huygens, y era un patrón inequívoco de drenaje tallado en la superficie. Fue asombroso.

“Luego, por supuesto, la sonda alcanzó la superficie. Habíamos aterrizado algo hecho por nosotros en el sistema solar exterior. Has sido cambiada porque sabes que la humanidad acababa de hacer algo que nunca se había hecho en la historia de la humanidad. Todo el sistema solar en ese momento se convirtió en un lugar mucho más pequeño. Y luego descubrir un lago en el polo sur de Titán y los geiseres brotando del polo sur de Encélado, ha habido muchísimos momentos”.

—¿Hay más análisis que pueden hacerse con las imágenes de Cassini?

—Por supuesto. Hemos producido cientos de miles de imágenes y no estamos ni remotamente cerca de revisarlas todas. Vimos las imágenes de Voyager por 23 años antes de que tuviéramos las imágenes de Cassini. Entonces, pienso que la gente va a seguir viendo las imágenes de Cassini dentro de 100 años. Es una gran cantidad de trabajo sobre el sistema planetario más fenomenológicamente rico que tenemos a nuestro alcance, y la gente lo estará examinando en años por venir.


Anillos de Saturno, desde el interior y el exterior. FOTO: CORTESÍA DE LA NASA/JPL-CALTECH Y NASA/JPL/SSI

—¿Hubo momentos en que sintiera alguna frustración?

—Los desafíos a esta misión fueron todos políticos. No obtuvimos el financiamiento adecuado hasta que estuvimos alrededor de un año y medio de distancia de Saturno, así que corríamos como locos en esos últimos meses.

—¿Qué sigue para usted?

—Deseo un poco de descanso y relajación y luego regresar a… ni siquiera recuerdo lo que es una vida normal. Y tener la oportunidad tan pronto como sea posible de regresar a Encélado y ver si esta luna alberga un segundo génesis de vida.

“También espero que aprendamos a usar lo que hallamos sobre nuestro sistema solar de misiones como Cassini y lo que hemos hallado sobre cuán increíblemente único es nuestro planeta para protegerlo y a su biósfera. Espero que hagamos eso con todo nuestro poder, porque no hay otro planeta como él en años luz a la redonda. Es único, y es nuestro planeta natal, y necesitamos cuidar de él, o estaremos condenados”.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek