Según Leonardo Morlino, en la obra Change of democracy, los partidos políticos son un ingrediente necesario en toda democracia. Dice que estructurar el voto, movilizar ciudadanos, reclutar liderazgos, organizar el gobierno, crear políticas, y agregar intereses, son sus funciones. Y es que difícilmente se harían sin ellos. No obstante, viven actualmente un desprestigio ante la ciudadanía.
El Partido de la Revolución Democrática (PRD) no es la excepción. Llegará al 2018 y 2019 en su escenario más difícil de sus 26 años de historia. Repasemos sus retos.
El PRD sale de una corriente progresista del PRI después de la polémica elección de 1988 y prácticamente se consolida de 1989 al 2012 como la tercera fuerza en el país, detrás del PRI y el PAN. No obstante ha tenido diversas rupturas que han terminado creando otros partidos, debilitándose estructuralmente, pero no al grado que no pueda sobrevivir solo.
¿Qué se el PRD juega en 2018? En el contexto nacional, para la Presidencia de la República, en un escenario de diferencia de menos de cinco puntos porcentuales entre el candidato ganador y el segundo lugar, puede ser quien incline la balanza a favor del vencedor. Es decir, el PRD será un aliado clave para quien aspire a ser presidente. La alianza natural tendría que ser con Morena dado su origen y principios estatutarios. La pragmática pareciera ser con el PAN. Veremos qué sucede.
Dependerá de quién sea candidato.
En Baja California, en el 2018 no se juega nada. Históricamente ha tenido un papel marginal debido a dos factores: el primero, Baja California es el treceavo estado de importancia según el listado nominal; segundo, el voto del PRD solo representa el 0.68% de su votación nacional, ocupando el lugar 24 de 32 en importancia del voto.
Para 2019, el panorama luce desalentador, aunque dependerá de los resultados electorales de 2018.
Si el PRD formó parte de la alianza ganadora, podrían resurgir a los niveles promedio que han mantenido en la entidad. De estar en el lado perdedor en esta elección local, sí se juegan la existencia.
En Baja California históricamente se tiene una cultura bipartidista dominada por PRI y PAN. El PRD forma parte de 14 partidos que en la historia de Baja California han sido minorías, —vía representación proporcional— y nunca han sido un contrapeso importante para el binomio PAN-PRI. Además, al PRD le ha sido difícil desarrollar estructura para generar lealtades políticas dado sus recursos limitados.
En la elección del 2016, el PRD se mostró fuerte en el municipio de Ensenada, sobre todo en la parte norte. Fue precisamente en este municipio donde sacó los votos para superar el 3% de la votación válida, y así acceder a una diputación, no perder el registro local y con ello las prerrogativas de financiamiento público.
De hecho, el PRD nunca ha ganado un puesto de elección popular por sí solo. Ha gobernado en ayuntamientos y congreso local por la vía plurinominal. En los demás municipios, su votación oscila entre el 2.5% y el 3%. Las votaciones históricas del PRD en Baja California han sido más por la figura de Andrés Manuel López Obrador, hoy dirigente de Morena.
El PRD debe de generar una estrategia creíble para los siguientes procesos. Aliarse parece ser su mejor opción si quiere seguir en el juego político y no naufragar, aunque algunos miembros pareciera que prefieren hundirse antes de aliarse con la izquierda o la derecha.
* Jonathan Gómez es profesor por asignatura de Ciencia Política, colaborador en el CCDER y asistente operativo del IEEBC. Maestro en Desarrollo Regional con especialidad en políticas.