A cuentagotas, la ayuda que ofreció EPN a Oaxaca

El sismo que devastó el sur de México este jueves llevó al presidente Mexicano, Enrique Peña Nieto, a realizar una visita a Juchitán, Oaxaca, lugar en el que se comprometió a ayudar a los damnificados de la zona aunque esta una labor que continúa pendiente ante reclamos de los pobladores que reprochan el poco apoyo gubernamental.

“Las patrullas y los militares van y vienen, llevan y traen agua para quién sabe dónde, uno los ve y piensa que están trabajando para apoyar a los vecinos, pero luego uno se da cuenta que es puro show, llevan el agua a sus mandos, a sus jefes”, dijo un vecino al periódico mexicano Reforma, quien detalla que las familias afectadas en Juchitán no han sido informadas sobre cómo y dónde deben solicitar el apoyo.

“Las autoridades no están respondiendo, ya que manden agua o algo, la gente tiene sed, vino Peña, pero como si no llegara… necesitamos los apoyos ya, mucha publicidad de que llegan y nada”, comentó su fuente.

Según la agencia Associated Press, aviones de carga del gobierno trasladaron los suministros y los soldados comenzaron a distribuir cajas con comida, aunque muchos residentes de esta ciudad de la región de Istmo, en el estado de Oaxaca, se quejaron por la lentitud de las operaciones y por no haber recibido ayuda todavía.

“María de Lourdes Quintana López dijo que no podía esperar a la ayuda del gobierno mientras supervisaba la demolición del almacén de dulces propiedad de su familia”, relata la agencia estadounidense.

Juchitán, Oaxaca, de 100,000 habitantes y convertida en el epicentro de la tragedia debido a la cantidad de muertos, pasó otra noche de terror por las constantes réplicas del sismo, que suman ya más de 900.

Uno de los pocos hoteles que parecía haber resistido al terremoto del jueves quedó fracturado y ladeado por un réplica de 5.6 grados. La escasa decena de huéspedes salió disparada a la calle y al final tuvieron que abandonar el recinto ante el peligro de derrumbe, constató la AFP.

En la pequeña plaza de la iglesia de Martes Santo, una de las numerosas capillas de la ciudad, varias familias con niños y ancianos amanecieron a la intemperie temerosas de que sus casas terminarán de desmoronarse sobre ellos. Tampoco quieren ir a albergues porque temen que ladrones vengan a saquear lo poco que les queda.

Según el medio local Noticias Voz e Imagen de Oaxaca, los damnificados continúan en espera de apoyo de los gobiernos federal o estatal, pues la gente se queda sin comida y agua.

“Nadie se ha aparecido por aquí por lo menos a decirnos una palabra de aliento”, “¡Pinche gobierno, já!, nada más se acuerda de nosotros cuando hay elecciones”, reclamaron los habitantes de Juchitán, de acuerdo con el medio referido.

No sólo es Juchitán

Municipios como Unión Hidalgo, Asunción, Ixtaltepec, Ciudad Ixtepec, San Francisco del Mar y San Mateo del Mar también fueron afectados por el sismo en los que se requiere del apoyo gubernamental.

Luis Felipe Puente, Coordinador Nacional de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación dijo al periódico El Universal que, se identifican primero las zonas urbanas más afectadas y a partir de ahí inicia la población a informar sobre comunidades alejadas que también resultaron dañadas.

“Lo que sigue es llegar a las comunidades incomunicadas, en donde no hay telefonía, sin corriente eléctrica o donde el camino quedó colapsado por terracería”, añadió.

Según Reforma, los habitantes Unión Hidalgo, ubicado a unos 20 kilómetros de Juchitán, urgieron víveres, agua y servicio médico para personas que resultaron lesionadas por el sismo.}

“Tenemos el 80 por ciento de las viviendas destrozadas, tenemos escasez de alimentos, de agua, no tenemos 100 por ciento de energía ni agua potable”, dijo por su parte Oscar Toral, presidente municipal de Asunción Ixtaltepec.

El sismo ocurrió a las 23:49 horas cerca de la localidad de Tonalá, Chiapas, en el Pacífico, a unos 100 kilómetros de la costa.

Ciudad de México, devastada el 19 de septiembre de 1985 por un sismo de 8.1 grados que dejó más de 10,000 muertos, se estremeció por el terremoto, pero salió ilesa.

Autoridades señalan que la distancia hacia epicentro explica porque el terremoto fue inocuo para la capital: el de 1985 estaba a menos de 400 km, el del jueves a 700 km