Resuelven misterio de explosión cósmica de hace 600 años

El 11 de marzo de 1437, astrólogos de la corte coreana vieron aparecer lo que pensaron era una nueva estrella en el cielo nocturno. Hicieron un registro de su posición en la cola de la constelación Escorpio, como a un grado de la estrella Zeta Sco o Eta Sco. Observaron su brillantez durante 14 días, hasta que desapareció.

A partir de la descripción original, el equipo sabía que estaba en busca de una erupción nova: una explosión extraordinariamente poderosa debida al hidrógeno que una enana blanca recibe de una estrella cercana. Después de unos 100,000 años, la enana blanca ha acumulado tanto hidrógeno que sufre una explosión masiva y durante un breve periodo, la estrella se vuelve unas 300,000 veces más brillante que nuestro sol.

Sin embargo, no se sabía cuál era el sistema estelar donde ocurrió la erupción nova de 1437. Para el estudio publicado en la revistaNature, el grupo de investigadores dirigido por Michael Shara, del Museo Estadounidense de Historia Natural, Nueva York, se puso a revisar el equivalente a miles de años en registros históricos de los sistemas binarios que podrían ser los responsables.

Esta imagen muestra la nova recuperada del 11 de marzo de 1437 y su caparazón expulsado. K. ILKIEWICZ Y J. MIKOLAJEWSKA

En dichos registros, se dedicaron a buscar un objeto brillante rodeado por un caparazón de hidrógeno. Luego de analizar varias placas fotográficas hechas con diferentes telescopios en los últimos 100 años, así como los antiguos registros de China, Corea y Japón, pudieron reducir la cantidad de candidatas a solo una estrella.

“Esta es la primera nova jamás recuperada con certeza, a partir de los registros chinos, coreanos y japoneses de casi 2,500 años”, anunció Shara en un comunicado. Una de las placas –hecha por la estación del Observatorio de Harvard en Perú, en 1923- proporcionó la evidencia definitiva que permitió identificar el sistema binario. “Gracias a esa placa pudimos determinar cuánto se ha desplazado la estrella durante el siglo transcurrido desde que se hizo la imagen”, explicó Shara. “Con esa base, retrocedimos seis siglos, y ¡lotería! Allí estaba, justo en el centro de nuestro caparazón. Ese era el reloj, eso fue lo que nos convenció de que debía ser la correcta”.

Tras el descubrimiento, el equipo pudo investigar más del sistema binario. Descubrió que, desde la erupción nova de 1437, había experimentado varios eventos explosivos más pequeños conocidos como novas enanas: explosiones de una escala mucho menor, por lo que no son igual de brillantes.

Hallar novas enanas procedentes del mismo sistema binario parece indicar que estos fenómenos ocurren en ciclos. Es posible que las novas enanas se produzcan a lo largo de cientos o miles de años, mientras se acumula el hidrógeno necesario para producir una erupción nova masiva.

“Igual que un huevo, una oruga, una pupa y una mariposa, todas estas son las etapas de vida de un mismo organismo, y ahora tenemos pruebas firmes para defender la idea de que estas binarias son la misma cosa que hemos visto en diferentes fases de sus vidas”, prosiguió Shara. “El desafío real para entender la evolución de estos sistemas es que, a diferencia de observar un huevo que se transforma en una mariposa, cosa que puede ocurrir en apenas un mes, el ciclo vital de una nova demora cientos de miles de años y, simplemente, no viviremos lo suficiente para ver cómo se completa un ciclo. El logro ha sido conciliar el registro coreano del evento ocurrido hace 580, con la nova enana y la envoltura nova que hoy vemos en el cielo”.

Al comentar sobre los hallazgos en un artículoNature relacionado, Steven Shore, de la Universidad de Pisa, dijo que el estudio era una “hermosa obra de erudición histórica”. Añadió que los astrólogos ahora tendrán que buscar sistemas similares que estén pasando por un “retiro temporal”, y que el estudio les proporcionará la clave para encontrarlos.

“Este descubrimiento sugiere que las variables catastróficas generan novas durante parte del periodo entre novas clásicas sucesivas, lo que podría zanjar el debate en el campo respecto de la naturaleza de estas explosiones”, escribió.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek