Las especulaciones sobre las aspiraciones políticas del vicepresidente Mike Pence sin duda experimentarán otra sacudida la próxima semana, cuando emprenda un viaje de alto nivel a América Latina.
El Departamento de Estado ha pedido “casi 700” visas para los equipos de seguridad y protocolo que viajarán como avanzada solo a uno de los países latinoamericanos con la finalidad de preparar la llegada de Pence, dijo una fuente diplomática (como la mayoría de los entrevistados porNewsweek en este asunto, la persona pidió el anonimato debido a que esos detalles suelen mantenerse en absoluto secreto).
Dicha fuente y otros funcionarios con gran experiencia en la preparación de viajes diplomáticos dijeron que jamás han visto semejantes cifras y que no pueden explicarse semejante petición de visado sin precedentes. La fuente diplomática calificó de “curiosa” una cantidad que empequeñece incluso los equipos de avanzada conjuntos enviados, en 2011, para el viaje del presidente Barack Obama a Brasil, Chile y El Salvador.
Juan González, exasistente del vicepresidente Joe Biden, y prominente funcionario latinoamericano del Departamento de Estado de Obama, dice que “el equipo de avanzada más grande de Biden para América Latina consistió de 120 personas para una escala, y en su gran mayoría eran miembros de seguridad”.
“Incluso en escalas multinacionales”, agrega, “hacíamos un gran esfuerzo para minimizar el costo para los contribuyentes estadounidenses, gestionando el tamaño tanto del equipo de avanzada como el de la comitiva”. En general, prosiguió, “nuestra comitiva de viaje alcanzaba la capacidad de un C130, con 30 a 40 personas máximo. De modo que la comitiva completa, incluida la avanzada, se limitaba a menos de 200”.
Las casi 700 visas que solicitó el Departamento de Estado para el equipo de avanzada de Pence no contemplan a sus asistentes personales, a los principales diplomáticos estadounidenses con responsabilidades en la región, ni a los empresarios que quiera llevar consigo, informó la fuente diplomática, quien tiene conocimiento directo de las peticiones de visado.
“Esas personas no forman parte de la delegación del vicepresidente”, dijo. “Esas personas son “solo parte de los equipos de protocolo, seguridad o logística”.
“¿Setecientos en la avanzada?”, exclamó unex funcionario de la Casa Blanca de Obama. “Es una locura”.
Un portavoz del Departamento de Estado refirió todas las preguntas sobre las disposiciones para el viaje al despacho del vicepresidente. Marc Lotter, portavoz de Pence, impugnó la cifra de “casi 700” para los equipos de avanzada, pero no ofreció una cifra propia “por razones de seguridad”. Dijo que la comitiva del vicepresidente en el Air Force Two, que suele incluir asistentes y miembros de la familia, sería complementada con “una pequeña cantidad para apoyo adicional, en un avión aparte”. Añadió que otras dependencias, como el Servicio Secreto y el Departamento de Estado, podrían enviar “recursos adicionales” dependiendo de los requisitos de sus misiones; mas esas decisiones eran “ajenas al despacho del vicepresidente”.
Según la fuente diplomática, era “posible” que el Departamento de Estado hubiera solicitado igual cantidad de visas a cada país contemplado para el viaje de Pence, lo que significa que la mayoría de las personas viajará en la avanzada y lo dispondrá todo en cada escala del itinerario de cinco días del vicepresidente. A partir del 13 de agosto, Pence visitará Cartagena y Bogotá, Colombia; Buenos Aires, Argentina; Santiago, Chile; y Ciudad de Panamá, Panamá.
Aun así, sería algo “altamente inusual”, afirmó aNewsweek un funcionario veterano en seguridad diplomática estadounidense.
“Aunque incluya… cónyuges, personal regular” o personas de la comitiva de Pence u otros ciudadanos estadounidenses que el vicepresidente invitó a viajar por separado para reunirse con él en sus destinos, “no logro entender por qué la cifra es tan elevada”, dijo el funcionario.
Un portavoz del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca no respondió de inmediato a una pregunta deNewsweek sobre el tamaño comparativo del equipo de avanzada del presidente Trump para el viaje que hizo a Alemania, en julio. Una fuente gubernamental dice que “unas mil personas” estuvieron implicadas en el viaje de Obama a Cuba, en 2016, pero esa cifra incluyó no solo los equipos de avanzada y la comitiva del presidente, sino también varios funcionarios del gabinete con sus cónyuges y miembros del personal, así como cientos de personas con sus comitivas.
Las cifras citadas para la expedición diplomática de Pence seguramente provocarán cuestionamientos sobre el propósito de su viaje. A fines de julio, el vicepresidente realizó un viaje ampliamente televisado a Estonia, Georgia y Montenegro, tres naciones en el perímetro de Rusia, donde manifestó un fuerte apoyo a la OTAN, apartándose notablemente de la renuencia de su jefe para encomiar a la alianza occidental.
Algunos observadores han dicho que Pence, ex gobernador de Indiana y miembro del Congreso, estaba explorando sus posibilidades de alcanzar la presidencia. Así que el viaje a América Latina probablemente intensificará esas especulaciones, ya que el mandato de Trump se encuentra enturbiado por múltiples investigaciones sobre nexos rusos, la falta de logros legislativos y una menguante popularidad en las encuestas recientes.
El portavoz de Pence rechazó la posibilidad de que el vicepresidente esté aprovechando la gira latinoamericana para resaltar su relevancia política a expensas de Trump.
“El vicepresidente visitará cuatro países de América Latina en representación del presidente Trump”, declaró.
Pence repudió con firmeza un artículo publicado el 5 de agosto enThe New York Times, en el cual se especuló que buscaba reemplazar a Trump si el presidente aparentaba ser demasiado débil para salir vencedor en un segundo periodo o decidía no postularse.
“La agenda de Mike Pence está tan llena de compromisos políticos que los republicanos bromean diciendo que actúa más como un vicepresidente de segundo periodo que espera terminar de resolverlo todo, que como un número 2 que juró su cargo hace poco más de seis meses”, decía el diario. El artículo señaló que tenía el “calendario político repleto” típico de un vicepresidente, aunque “había ido un paso más allá, creando una base de poder independiente, cimentando su estatus como el heredero aparente del señor Trump, y promoviéndose como el conducto principal entre la clase donadora republicana y la presidencia”.
El diario también señaló que Pence ha creado “su propia organización para recaudación de fondos, Great America Committee”, y que ha contratado un arma política como su jefe de personal, en vez de recurrir a un asistente de gobierno experimentado.
Según la publicación, “lo más significativo es que numerosos asesores del señor Pence han insinuado a diversos donadores del partido que pretende postularse si el señor Trump no lo hace”.
Pence calificó los alegatos de “categóricamente falsos” y como “una vergüenza y ofensivos para mí, mi familia y todo nuestro equipo”.
Erik Wemple, crítico de medios en elWashington Post, se preguntó por qué el artículo delTimes había molestado tanto a Pence. Jonathan Martin, uno de los coautores, dijo a Wemple que “el vicepresidente parecía muy preocupado por la manera como el presidente podría reaccionar al reportaje”.
Al pedirle un análisis del viaje latinoamericano del vicepresidente, Rick Wilson, estratega político republicano y acerbo crítico de Trump, se burló: “Puede ser que esté puliendo sus credenciales en política exterior o buscando asilo. Todavía no sé qué es más perturbador”.
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Corrección: Una versión anterior de este reportaje citó a Juan González diciendo que un viaje típico de Biden al exterior consistía de “unas 400 a 500” personas, incluidos los equipos de avanzada y la comitiva de viaje. González corrigió sus cifras a “menos de 200”. Este reportaje también fue actualizado para incluir comentarios del portavoz de Pence sobre el viaje latinoamericano del vicepresidente.
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