Donald Trump, el presidente más viejo al momento de entrar a la Oficina Oval, dejará la Casa Blanca innegablemente más envejecido que cuando se le tomó el juramento al cargo a los 71 años de edad.
El presidente tal vez se mueva con algo más que una cojera después de caminar por los pasillos largos de la Casa Blanca por cuatro u ocho años. El balanceo de su cadera al jugar golf en sus propiedades lujosas posiblemente habrá disminuido. Tal vez sienta dolor en la muñeca de cuando en cuando al firmar una legislación importante y decretos presidenciales. Su tristemente célebre cabellera dorada posiblemente se tornará un poco gris, y nuevas arrugas le rodearán los ojos, labios y frente.
Al dejar el cargo, un Trump más viejo casi seguramente tendrá que deshacerse de algunos kilos de más. Por lo menos, todo ello según cierta cantidad de expertos en estrés y envejecimiento, quienes dicen que las responsabilidades y la soledad del cargo podrían cobrarle un precio al 45º presidente de EE UU, pero tal vez no necesariamente acelere su proceso de maduración, como algunos podrían pensar.
Trump, quien asumió el cargo supuestamente pesando 107 kilos y midiendo 1.91 metros, tiene un cálculo de vida de 87.7 años, según S. Jay Olshansky, profesor en la Universidad de Illinois en Chicago y quien ha estudiado los efectos de la presidencia en el envejecimiento. Eso es casi tres años más que la expectativa de vida promedio para un hombre de 71 años con educación universitaria que actualmente vive en Estados Unidos.
Olshansky dice a Newsweek que, a pesar de los estudios desacreditados y reportes de tabloide sugiriendo que los presidentes envejecen dos veces más rápido que una persona normal, lo opuesto bien podría ser lo cierto al revisar la información.
“Como [Trump] tiene 71 años, su riesgo de muerte es significativamente más alto que si hubiera estado en el cargo a los 61 o 51 años, no hay duda”, dice él. “Su riesgo de muerte hoy es el doble que si hubiera entrado a los 64 años”.
Pero a pesar de su nuevo papel como líder del mundo libre, “él no va a envejecer más rápido que la mayoría de los hombres de su edad”, dice Olshansky. “Todos nuestros presidentes hasta ahora han sido hombres, casi todos ellos adinerados, casi todos ellos con educación superior. Cuando vemos ese subgrupo, queda claro que tienden a vivir más que la mayoría.
“Con toda probabilidad, los presidentes típicamente prosperan bajo el estrés asociado con el envejecimiento. Ese estrés no tiene el mismo efecto en muchos de ellos como lo hace en el resto de nosotros”.
Sin mencionar que “tener acceso a ese nivel de cuidado de la salud es una carta de triunfo, un pronosticador muy poderoso” de longevidad, explica Olshansky.
“Es innegable que llevar una vida de situaciones altamente estresantes y retos emocionales, y el aislamiento de ser quien toma la decisión final, puede ser agobiante”, dice Richard Browdie, presidente del Instituto Benjamin Rose de Envejecimiento, una organización activista sin fines de lucro para adultos mayores y cuidadores, aNewsweek. “Pero si [a Trump] le importa su país, si le importa el trabajo que está haciendo, ello va a tener un impacto tremendo en reducir el estrés involucrado.
“Trump simplemente podría vivir del estrés de todo ello”.
Aun así, incluso él y Olshansky admiten que el presidente se verá muy diferente que como se veía el día de su investidura.
“Es en verdad difícil saberlo, pero va a verse más viejo”, dice Olshansky. “Él tendrá que perder algo de peso si va a durar ocho años. Él probablemente se moverá más lento, más mesuradamente. No obstante, ello no significa que no sea capaz de subir las escaleras del Air Force One”.
Los presidentes anteriores desde hace mucho han bromeado sobre el proceso de envejecimiento bajo el microscopio de la presidencia. “La primera cosa que quiero que hagan los jóvenes es que dejen de llamarme viejo”, dijo Obama en 2015. “Cuando asumí el cargo, no tenía canas, y ahora tengo muchas. No me tiño el cabello, y muchos de mis colegas líderes lo hacen. No diré quiénes, pero sus barberos lo saben, sus peluqueros”.
Después de años de observar a un comandante en jefe de manera casi diaria, es imposible no notar su proceso de envejecimiento; incluso si no es más rápido que el del estadounidense típico de edad madura.
Gracias a los avances en la tecnología de edición digital de fotos, los estadounidenses ahora pueden adivinar con conocimiento de causa cómo podría verse Trump después de servir como presidente de la nación y habiendo envejecido frente a sus ojos. Fotos comparativas de AgingBooth, la aplicación popular para iPhone, muestra la progresión esperada en la supuesta madurez de Trump de poco antes de convertirse en presidente hasta mucho después de que haya dejado la Oficina Oval.

Una comparación lado a lado de una foto tomada al Presidente Donald Trump casi al inicio de su presidencia, alterada digitalmente usando la aplicación AgingBooth del iPhone.CHRIS RIOTTA, NEWSWEEK.

Una comparación lado a lado de una foto tomada al Presidente Donald Trump casi al inicio de su presidencia, alterada digitalmente usando la aplicación AgingBooth del iPhone. CHRIS RIOTTA, NEWSWEEK.

Una comparación lado a lado de una foto tomada al Presidente Donald Trump casi al inicio de su presidencia, alterada digitalmente usando la aplicación AgingBooth del iPhone. CHRIS RIOTTA, NEWSWEEK.
Cuando se comparan estas fotos lado a lado de Trump con otras imágenes alteradas de presidentes recientes desde antes del comienzo de sus períodos en la Casa Blanca usando AgingBooth, parece claro que algunos de los rasgos más obvios serán evidentes en Trump después de su tiempo en el cargo: arrugas más profundas en su frente, cabello encanecido y más regordete, las mejillas y el cuello más colgantes.

Una comparación lado a lado de una foto tomada al Presidente Barack Obama casi al inicio de su presidencia, alterada digitalmente usando la aplicación AgingBooth del iPhone. CHRIS RIOTTA, NEWSWEEK.

Una comparación lado a lado de una foto tomada al Presidente George W. Bush casi al inicio de su presidencia, alterada digitalmente usando la aplicación AgingBooth del iPhone. CHRIS RIOTTA, NEWSWEEK.

Una comparación lado a lado de una foto tomada al Presidente Bill Clinton casi al inicio de su presidencia, alterada digitalmente usando la aplicación AgingBooth del iPhone. CHRIS RIOTTA, NEWSWEEK.
Aun así, es imposible saber exactamente cómo envejecerá Trump durante su presidencia. Además del estrés y los retos emocionales, hay una gama amplia de otros factores que contribuyen a la salud y la expectativa de vida, con nuevos hallazgos haciéndose prácticamente cada día en toda la comunidad científica.
Pero solo dos factores podrían determinar finalmente con cuánta rapidez madura el presidente mientras está sentado en el Escritorio de Resoluciones, dice Browdie: la ira y soledad de Trump.
“Como presidente, estás constantemente rodeado de personas, y estás absolutamente solo al mismo tiempo. La soledad no es necesariamente una cosa social”, dice él. “La ira también es un factor de salud. [Trump] sí me da la impresión de estar furioso mucho tiempo, lo cual es un factor poderoso en el envejecimiento.
“Trump podría estar en una situación que lo haga enfurecer más de lo que ha estado jamás. Eso no es bueno para el cuerpo”.
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Corrección: Este artículo ha sido actualizado para reflejar que Donald Trump es la persona más vieja en entrar a la Casa Blanca para servir un primer período.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek