Prohibición militar de Trump a transgénero rezaga a EE.UU.

Al anunciar el miércoles que a las personas transgénero ya no se les permitiría servir en las fuerzas armadas, el Presidente Donald Trump retira a EE UU de una lista relativamente corta de naciones que no discriminan legalmente contra las personas que podrían entrar en las fuerzas armadas con base en la identidad de género.

Trump hizo la declaración en una serie de publicaciones a través de su cuenta personal de Twitter, diciendo que había discutido el asunto con “generales y expertos militares” y decidió que los individuos transgénero no podían servir “de ninguna manera” debido a los que él dijo eran “los tremendos costos médicos y la alteración” que conllevaría el permitirlo.

La medida, la cual revoca una derogación en 2016 de una prohibición anterior a que los individuos transgénero entren a las fuerzas armadas, lo cual significa que ahora hay solo 18 naciones que se cree que tienen un servicio militar LGBT totalmente legalizado. Los otros 175 miembros de la ONU no lo tienen.

Unas horas después del anuncio de Trump, Canadá, por ejemplo, promovió el reclutamiento de soldados de todas las identidades y orientaciones sexuales. “Independientemente de tu orientación/identidad sexual, enrólate” en las fuerzas armadas canadienses, publicó en Twitter el ministerio de Defensa.

Aun cuando la historia de retirar la orientación sexual de los requisitos militares ha sido bien documentada, el progreso en las identidades transgénero ha sido menos claro. En 1974, Holanda se convirtió en el primer país que permitió soldados gays, lesbianas, bisexuales y transgénero, según Los Angeles Times. También ese año, Nueva Zelanda fue ubicada en primer lugar en inclusión para los LGBT en un informe publicado por el centro de Estudios Estratégicos, domiciliado en La Haya, el cual ubicó a EE UU en el 40º lugar, colocándolo debajo de la mayoría de Europa así como de cierta cantidad de países latinoamericanos, incluidos Colombia, Chile y Cuba. (La hija del Presidente Raúl Castro administra el progresista Centro Nacional para la Educación Sexual en Cuba.)

También en 2014, Israel, aliado de EE UU, se convirtió en el primer país de su región que integró soldados transgénero en sus fuerzas armadas, según NBC News. En el mundo árabe, la vecina Líbano hizo avances ese mismo año cuando un juez desestimó un caso en contra de una mujer transgénero acusada de tener relaciones del mismo sexo con un hombre. Pero la discriminación basada en la identidad de género sigue siendo ampliamente prevalente en la sociedad libanesa y sus fuerzas armadas.

Algunos de los países que sí permiten a los individuos transgénero ingresar en sus fuerzas armadas, como Bélgica y el Reino Unido, mantienen regulaciones estrictas sobre cuándo los individuos deben finalizar su transición, reportó The Atlanta Journal-Constitution.

En 2016, el Presidente Barack Obama y el secretario de defensa Ash Carter retiraron la prohibición de servicio transgénero e incluso estipularon que el Pentágono pagara la cuenta de ciertos servicios médicos utilizados por algunos individuos quienes se identifican como transgénero, incluidas cirugías y terapias hormonales, según The Hill.

La decisión del Departamento de Defensa de terminar con la prohibición se dio después de que un estudio, comisionado a la Rand Corp., halló que “los costos del tratamiento médico relacionado con la transición son relativamente bajos” y que “acciones previas de integración y las experiencias de fuerzas armadas extranjeras indican un impacto mínimo posible en la preparación de las fuerzas”.

Trump se ha distanciado de las opiniones progresistas de su predecesor y de aliados de EE UU en todo el mundo, especialmente en la política de género. Semanas después de asumir el cargo este año, él eliminó una regulación de la era de Obama que permitía a los estudiantes transgénero usar los baños que se ajustan con sus identidades.

Obama también fue responsable de eliminar la política de “no preguntar, no decir” que se usó por mucho tiempo en las fuerzas militares de EE UU, la cual permitía a gays, lesbianas y bisexuales participar bajo la condición de que los funcionarios no preguntaran su orientación sexual y los reclutas no la revelaran. La prohibición militar de Trump a los transgénero podría llevar a una postura similar de “no preguntar, no decir”, una política a la que Trump se opuso al principio.

“Si una persona gay puede ser un médico o un abogado o un profesor o asumir cualquier puesto de responsabilidad, ¿por qué no puede servir a este país en las fuerzas armadas? “No preguntar, no decir” claramente ha fallado. Las personas gays sirven con efectividad en las fuerzas armadas de cierta cantidad de países europeos”, dijo Trump a la revista pro-LGBT The Advocate en 1999, mucho antes de que anunciara sus aspiraciones políticas, según CBC News.

La lista de naciones conocidas por permitir que las personas transgénero sirvan en las fuerzas armadas se compone de Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Bolivia, Canadá, Dinamarca, España, Estonia, Finlandia, Francia, Holanda, Israel, Noruega, Nueva Zelanda, Suecia, el Reino Unido y la República Checa. Algunos otros países, como Cuba y Tailandia, supuestamente permiten que las personas transgénero sirvan de manera limitada.