Tres mexicanos más, que fueron abandonados junto a otras personas en el interior de una caja de un tráiler en San Antonio, Texas, han sido identificados entre los 10 inmigrantes fallecidos con lo que ascienden a siete las víctimas mortales de esta nacionalidad, informó la cancillería mexicana.
La Secretaría de Relaciones Exteriores de México precisó que 34 de las 39 personas que fueron dejadas a su suerte son de nacionalidad mexicana y de ellas 27 se encuentran hospitalizadas. Una de las personas fallecidas tenía nacionalidad guatemalteca.
Las autoridades estadounidenses presentaron cargos este lunes contra el conductor del camión hallado repleto de inmigrantes en Texas, cerca de la frontera con México. James Bradley Jr., de 60 años y originario del estado de Florida, fue acusado de “transportar inmigrantes ilegales”.
Bradley puede enfrentar cadena perpetua o la pena de muerte por conducir el camiónen el que se hallaron 39 migrantes apilados, dijeron las autoridades. Ocho murieron en el camión y el resto fue llevado a hospitales, con casos de deshidratación y golpe de calor. Dos murieron en el hospital, uno el domingo y otro este lunes.
Por lo menos 17 de los afectados, incluyendo dos niños en edad escolar, se encontraban en condiciones críticas debido al excesivo calor y la deshidratación, dijeron las autoridades.
Los inmigrantes fueron hallados en la madrugada del domingo en el camión sin aire acondicionado en el estacionamiento de un supermercado Walmart en la ciudad de San Antonio, en el estado sureño de Texas, cerca de la frontera con México, después de que uno de los inmigrantes se acercó al supermercado a pedir agua.
Un empleado del supermercado les llevó agua y luego llamó a la policía, que encontró a 38 personas apiladas en el compartimento de carga del camión con el sistema de aire acondicionado descompuesto. Otro de ellos estaba en una zona cercana.
En el camión podrían haber viajado entre 70 y 200 personas, pues algunas fueron llevadas en seis camionetas negras que habían estado esperando al camión, de acuerdo a declaraciones de testigos que han hecho públicas las autoridades y que están descritas en una acusación presentada ante una corte federal.
El documento habla de un viaje de terror, con personas que tenían problemas para respirar mientras otras se desmayaban.
“La gente empezó a golpear las paredes del camión para llamar la atención del conductor. El conductor nunca se detuvo”, de acuerdo a uno de los sobrevivientes, que fue identificado solo como J.M.M-J. “Había un agujero en el camión y nos turnábamos para respirar por ahí”. No se sabe aún cuánto tiempo permanecieron allí