Dinero, secreto de la felicidad

El dinero le puede comprar felicidad, según muestra un estudio nuevo. Pero debe gastarse inteligentemente: no en posesiones materiales, sino en actividades que ahorren tiempo y contribuyan a llevar una vida más satisfactoria y relajada.

Un equipo de investigadores encabezado por Ashley Whillans, profesora de la Escuela de Comercio de Harvard, encuestó a casi 4,500 personas, incluidos millonarios, de EE. UU., Canadá, Dinamarca y Holanda sobre sus hábitos de gastos y satisfacción de vida con la meta de abordar lo que ellos llaman la “hambruna de tiempo de la vida moderna”.

El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States (PNAS), observó que quienes creen en el mantra de “el tiempo es dinero” súbitamente sentían que no tenían suficiente de aquel. Entonces, ¿cómo abordar la sensación de escasez de tiempo que lleva a estrés, ansiedad e infelicidad? La respuesta, por supuesto, es el dinero.

Los investigadores primero hicieron una pregunta corta y específica con respecto a si la gente les pagaba a otros para hacer “tareas diarias poco placenteras”, como el trabajo doméstico, para ser capaces de “aumentar su tiempo libre”.

Solo 28 por ciento de los encuestados dijo que sí, gastando un promedio de 147.95 dólares al mes para ganar un tiempo extra. Estas personas también registraron una mayor satisfacción de vida en comparación con quienes no gastaban dinero de esta manera.

En la segunda parte del estudio, los investigadores les preguntaron a más de 1,800 estadounidenses si gastaban dinero para ganar “más tiempo libre”. Las respuestas se dividieron más o menos por la mitad, con quienes gastan entre 80 dólares y 99 dólares al mes, en promedio, en tareas subcontratadas reportando un mayor grado de satisfacción de vida.

Los investigadores parecían sorprendidos de que la práctica de comprar actividades que ahorren tiempo para aumentar la felicidad no esté más extendida. “A pesar de los beneficios potenciales de ganar tiempo, muchos de los encuestados no destinaban un ingreso discrecional a ganar tiempo, incluso cuando podían costearlo: solo poco menos de la mitad de los 818 millonarios que encuestamos no gastaba dinero en subcontratar tareas desagradables”, dijeron los investigadores, añadiendo: “Incluso cuando ampliamos nuestra definición en nuestra encuesta preinscrita, la mitad de nuestros encuestados siguió reportando que no usaba ningún dinero en ‘compras que ahorren tiempo’.

Para concluir sus hallazgos, los investigadores decidieron presenciar directamente el impacto de ganar tiempo para aumentar la felicidad, dándoles a 60 personas en Vancouver 40 dólares para gastarlos en dos fines de semana consecutivos: el primer fin de semana, haciendo una compra material y en el segundo, pagando por una actividad que les ganaría tiempo. Después de revisar cómo se sentían después de cada compra, los encuestados mostraron que gastar dinero en actividades que ahorran tiempo llevó a un aumento en los sentimientos positivos.

Los resultados no solo se aplican a la gente adinerada, ya que los beneficios de hacer compras que ahorren tiempo en la satisfacción de vida eran independientes de la condición socioeconómica del encuestado.

La idea de que hay un efecto positivo en subcontratar la labor doméstica ya sea a otra persona o a máquinas no es nueva. En una charla TED de 2010 vista más de 2 millones de veces, el difunto Hans Rosling, un profesor sueco de salud global y un educador público reconocido, elogió la “lavadora mágica” por cómo le permitía a la gente —principalmente mujeres— quienes pasaban horas lavando sábanas y ropa para la familia el ahorrar tiempo e invertir sus energías en otras actividades que llevaban a un crecimiento económico.

Pero lo que quizás solo era conocido intuitivamente, que subcontratar tareas poco placenteras para aumentar el tiempo de ocio lleva a la felicidad, ahora tiene un apoyo científico.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek