La dueña de una casa en California, Estados Unidos, tendrá que pagar una multa de 5,000 dólares por cancelar con argumentos racistas una renta que había convenido con una estudiante de origen asiático a través del servicio Airbnb.
Dyne Suh, quien estudia Derecho en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) relató que en la noche del 17 de febrero de este año, Tami Barker canceló de último momento la renta de una casa en Big Bear, California.
La estudiante dice que, aunque había hecho la reservación para ella y un acompañante, en el auto viajaban en realidad cuatro personas y dos perros. Sin embargo, antes de subir le preguntó a la dueña si esta nueva condición contaba con su aprobación y dijo que pagaría el costo adicional que fuera necesario. La dueña afirmó en ese momento que no había problema.
A “tres minutos de la casa”, relató Suh a través de su página de Facebook, la dueña canceló la reserva “por racismo puro y duro”.
“Si te crees que cuatro personas y dos perros van a conseguir una casa en Big Bear por 50 dólares la noche en el fin de semana con más actividad del año estás completamente drogada”, escribió Tami Barker en el servicio de mensajería de la compañía, según relata la joven.
Los mensajes publicados por la joven muestran las respuestas de la arrendataria ante la posible acusación con la plataforma: “No te rentaría aunque fueras la última persona en la tierra. Una palabra lo dice todo. Asiática”. “Reportaré ante Airbnb que eres racista”, escribió Suh. “Quieren algo a cambio de nada”, respondió Barker.
El acontecimiento fue documentado en YouTube y en Facebook por la emisora local KTLA se encontraba en las inmediaciones y entrevistaron a Suh.
Por su parte, el Departamento de Empleo y Alojamiento Justo de California llegó a un acuerdo con la arrendataria luego de una investigación. Tami Barker tendrá que pagar una multa de 5,000 dólares, escribir una disculpa personal hacia la mujer, acudir a un curso universitario de estudios asiático-americanos, participar en un panel de educación comunitaria, hacer trabajos voluntarios en una organización de derechos civiles y comunicar al Departamento cualquier información sobre sus alquileres durante cuatro años.
Además de eso Airbnb, la empresa con la que realizaba su renta, ha decidió vetarla de por vida de sus servicios.