El exitoso lanzamiento de un misil balístico intercontinental por parte de Corea del Norte, el cual probablemente sería capaz de impactar a Estados Unidos con una cabeza nuclear, ha cambiado para siempre las opciones de Washington para enfrentar al gobierno de Kim Jong Un.
Corea del Norte aclamó el martes su primera prueba con un misil de esa naturaleza, diciendo que era “un obsequio para los bastardos estadounidenses” el día de la independencia de ese país, reafirmando el poder disuasivo de la nación norcoreana, fuertemente militarizada, y sorprendiendo incluso a los observadores más atentos con el éxito de su proeza nuclear. El misil Hwasong-14 de Corea del Norte podría impactar probablemente en Alaska, Hawái y partes del noroeste del estado de Washington, además de que, con modificaciones relativamente menores, pronto podría tener como objetivo grandes áreas de la Costa Oeste, de acuerdo con expertos afiliados a 38 North, el grupo de vigilancia de Corea del Norte. Al enfrentar una nueva y creíble defensa nuclear, la ventaja del presidente estadounidense Donald Trump para intentar desarmar al gobierno de Kim podría haber cambiado drásticamente a favor del líder norcoreano, el tercero en su dinastía de gobernantes.
“Les da un elemento disuasivo directo contra un ataque estadounidense”, señaló el martes el ingeniero aeroespacial John Schilling en una llamada telefónica en conferencia en relación con la prueba del misil balístico intercontinental (MBIC). “La simple posibilidad de que funcione podría modificar el cálculo político de Estados Unidos”.

El Hwasong-14 es un MBIC de dos etapas con un alcance mínimo proyectado de 7,000 a 8,000 km; sin embargo, Schilling señaló que la prueba del martes pasado “no demostró el desempeño máximo del proyectil”, que podría ser reformado en semanas o meses para alcanzar una distancia de 9,500 km, es decir, “la mayor parte de la Costa Oeste” de Estados Unidos, y podría ser equipado con una cabeza nuclear “casi de inmediato”. Su análisis encontró eco en otro informe realizado por Jeffrey Lewis del Instituto Middlebury de Estudios Internacionales, publicado el martes en The Daily Beast.
El ejército estadounidense reaccionó realizando casi de inmediato ejercicios militares conjuntos con su aliada Corea del sur, con la que su vecino del norte ha permanecido técnicamente en guerra desde los primeros años de la década de 1950. Trump respondió el martes ridiculizando a Kim y, durante una conferencia de prensa en Polonia, realizada el jueves, advirtió sobre las consecuencias del “muy, muy mal comportamiento” de Corea del Norte. Nikki Haley, la enviada de Trump ante Naciones Unidas, reafirmó el miércoles que “las considerables fuerzas militares” de Estados Unidos” podrían ser utilizadas para hacer frente al enemigo de Washington en la región Asia-Pacífico.
El gobierno de Trump ha declarado repetidamente que una acción militar contra el gobierno y las Fuerzas Armadas de Kim sigue estando en la mesa, y ahora las probabilidades de esa acción podrían ser más altas que nunca. Mientras que el Pentágono ha garantizado que el sistema de defensa antimisiles de Estados Unidos está bien equipado para derribar a un MBIC norcoreano, el vocero Jeff Davis admitió el miércoles que tales pruebas habían tenido “resultados mixtos”.
Schilling expuso un panorama aún más sombrío. “En circunstancias ideales, las defensas antimisiles de Estados Unidos funcionan alrededor de 50 por ciento de las veces”, dijo Schilling, y señaló que el surgimiento repentino de un posible conflicto podría incorporar importantes variables que podrían afectar seriamente su índice de éxito.
Con una opción militar indeseable, unas sanciones que no lograron tener un efecto significativo, y con Rusia y China siguiendo su propio camino, Joel Wit, cofundador de 38 North, dijo el jueves que la diplomacia era, probablemente, la mejor ruta a seguir. Kim, que se convirtió en el jefe de Estado más joven del mundo tras la muerte de su padre en 2011, ha hecho frente a las mismas acusaciones de cometer terribles abusos generalizados que enfrentaron su padre y su abuelo antes que él.
La dinastía Kim observó atentamente cómo las operaciones militares estadounidenses eran dirigidas contra otros líderes del mundo y ha afirmado desde hace mucho tiempo que las armas nucleares eran la clave para la supervivencia del gobierno. Después de la primera prueba de armas nucleares de Corea del Norte, realizada en 2006, podría decirse que la prueba del MBIC fue el mayor logro militar de Corea del Norte, declaró Wit aNewsweekel miércoles.
Instó esta semana a los líderes estadounidenses a cambiar el curso y emprender vigorosamente intentos serios para realizar conversaciones.
“Vamos en la dirección equivocada. Debemos parar, respirar hondo y evitar que la situación empeore aún más”, dijo Wit durante su llamada del jueves, y añadió que la política actual condujo a un “callejón sin salida” en el que las únicas opciones son aceptar el creciente arsenal balístico y nuclear de Corea del Norte, o “emprender acciones militares, que serían ineficaces y catastróficas”.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek