Al este de Tijuana, por la carretera que lleva a Tecate, hay decenas de parques industriales que concentran empresas de todo el mundo. En esta zona de la ciudad no es raro ver a asiáticos conduciendo autos último modelo.
Hacia allá está instalada la planta de Toyota que fabrica camionetas Tacoma, una de las inversiones más grandes del estado, justo al lado de las vías de un ferrocarril que podría trasladar mercancías hacia Estados Unidos, deseo de muchos industriales.
Esta ciudad fronteriza es quizá uno de los mayores ejemplos de la globalización. Es la ciudad mexicana con más maquiladoras instaladas, según la Secretaría de Desarrollo Económico del Estado.
Y cuenta con 63 parques industriales registrados en el sitio web de Invest in Baja, donde diversas marcas producen para exportar a otros lados del planeta.
Alrededor de los parques se han instalado pequeñas y medianas empresas locales del giro industrial, que fueron creadas con la aspiración de proveerle a las grandes maquilas.
Pegamentos y Productos Industriales (PPI), fundada por químicos mexicanos en 1986, es una de ellas y hoy emplea a 24 personas.
El frente de su construcción apenas abarca cuatro cajones de estacionamiento, pero suministra pegamento a 60 plantas industriales.
En este inmueble, PPI tiene su planta de producción, bodega y oficinas administrativas.
Es tan pequeña, que en la recepción caben apenas dos personas sentadas y una de pie. Pero su capacidad de producción no es menor.
Al día producen 10 toneladas de pegamento que distribuyen a ensambladoras de muebles, papelería y cajas de cartón para electrónicos para el hogar que por lo general terminan fuera de México.
PPI no está solo en esto. Convertirse en proveedores de las maquiladoras es el sueño que muchos industriales quieren alcanzar. Lograrlo significa asegurar un flujo de pedidos a gran escala.
Juan Alfonso Ciénega, socio fundador de PPI, dice que supo que el pegamento era negocio cuando descubrieron que muchas empresas de manufactura lo requerían y que prácticamente no existían proveedores nacionales. Así nació Pegamentos y Productos Industriales.

Tijuana es quizá el epítome de la globalización. Es la ciudad mexicana con más industrias de manufactura instaladas, y casi el total de su producción se exporta hacia Estados Unidos para después viajar a todo el mundo. FOTO: NEWSWEEK EN ESPAÑOL BAJA CALIFORNIA
Cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994, miles de maquiladoras se instalaron al norte de México para aprovechar la mano de obra barata y su vecindad con Estados Unidos.
La mayoría se asentó en Tijuana y Ciudad Juárez, fronteras con California y Texas, lo estados que aportan mayor Producto Interno Bruto (PIB) a su país.
La economía de California es comparable a la de Francia. Y la de Texas a la de Canadá, según un estudio publicado por The American Enterprise Institute (AEI) con datos de 2015.
Para PPI, la llegada de más ensambladoras los colocó en un escenario repleto de compradores desaprovechados por la proveeduría local.
Donde había escasez, vieron oportunidad.
Pero las trasnacionales no han sido del todo generosas con empresas locales y prefieren importar materia prima que proveerse de ella aquí.
Del TLCAN han pasado 23 años, y la proveeduría local que se instaló en las cercanías de estos parques industriales, se mantiene apenas con un 2% de ventas, de acuerdo a Canacintra Tijuana.
Lo demás lo importan en su mayoría de Asia por su bajo costo, mejor calidad e incluso por comodidad administrativa y fiscal.
Y esto es un problema para la ciudad, porque el 98% del dinero que las trasnacionales destinan para proveerse, sale del país. Cambiar las reglas del juego atraería una derrama económica que según funcionarios e industriales, impactaría más allá del propio sector.
Ese 2% que las maquilas adquieren de proveedores locales, representa 586 millones de dólares al año para Baja California, según Canacintra Tijuana.
Pero una iniciativa de ley pretende aumentar las compras al 30%, lo cual se traduciría en 8 mil 790 millones de dólares por año y más contrataciones de mano de obra calificada.
Por ejemplo Juan Alfonso, director de PPI, calcula que si incrementaran sus ventas de 10 toneladas a 15, requerirían por lo menos un 50% más de personal.
Tan solo en la fábrica de Juan, se contratarían más ingenieros químicos y de proceso de producción, así como supervisores en el área de control de calidad, almacenistas, choferes, e ingenieros mecánicos para el área de mantenimiento.
Esto es lo que Marcello Hinojosa, presidente de Canacintra Tijuana, dice que quiere lograr con la iniciativa de la Ley de Fomento a la Proveeduría del Estado de Baja California, que presentó a mediados de junio ante legisladores, empresarios y medios de comunicación.
Hinojosa, quien fue elegido para estar al frente de esta cámara en 2016, ha sido entusiasta en cuanto a la promoción de la iniciativa.
De aprobarse, Baja California iría un paso adelante de las negociaciones que se avecinan para el TLCAN en agosto, y el impacto que estas pudieran tener.
El Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en su interés por recuperar empleos para su país, ha amenazado con imponer un impuesto fronterizo a las importaciones para desalentar a maquiladoras instaladas en México o que planean producir aquí.
Pero Trump también quiere asegurar una mayor participación nacional en las cadenas productivas y con ello evitar que las empresas compren toda su materia prima a China, considerado por muchos el enemigo a vencer de algunos mercados de occidente.
La propuesta de ley de la Canacintra consiste de dos partes: una de estímulos fiscales a maquiladoras, proveedoras e instituciones dedicadas al desarrollo de la proveeduría local, y otra de estímulos no fiscales.
Entre estos últimos, la creación de un padrón de proveedores, un comité para el desarrollo de proveedores, un consejo consultivo y un fondo para el Financiamiento al Fomento de la Proveeduría, de por lo menos 50 millones de pesos, que servirá para el diseño, implementación y evaluación de proyectos, programas y políticas aprobadas por el comité.
Pero además de esta ley que protege al proveedor y estimula al ensamblador, Tijuana necesita desarrollarse más.
Mirna dice que localmente, los proveedores no han podido adaptarse a las necesidades de la industria en tiempos, calidad y precios.
Un factor que entra en el juego, es que localmente no se producen todas las materias primas que se van a transformar, dice Pedro Rosales, administrador de redes de suministro en Philips Lighting Electronics Tijuana.
“La proveeduría local no ha podido desarrollarse por falta de productividad. Específicamente en cuestion de precios, no son competitivos. Esto se debe a que la materia prima que utilizamos no existe localmente y regionalmente solo existe para algunas industrias”, dice.
En Philips Tijuana se ensamblan balastras, que son la parte inteligente de las luces en una lámpara y sirven para mantener y limitar el flujo de una corriente.
Estas piezas tienen uso, por ejemplo, en televisores.
A Tijuana se le conoce popularmente como la capital de los televisores por el número de pantallas que exporta.
Marcello Hinojosa, presidente de la Canacintra Tijuana, es el principal promotor de la iniciativa de Ley de Fomento a la Proveeduría del Estado de Baja California. No se trata del primer esfuerzo por incentivar la compra de materia prima local, pero ahora parece tener consenso. FOTO: COMUNICACIÓN SOCIAL.
Pero la ciudad solo aporta un servicio: en Philips, ninguna de las piezas que integran esas balastras son fabricadas en la región y por eso provee localmente sólo de insumos para el mantenimiento de su planta.
“Cuando tomas en cuenta el costo total, el costo logístico y de inventario y de tránsito, aún así es más competitivo la compra de materia prima en Asia”, dice Pedro.
Ruffo Ibarra es el delegado de la Secretaría de Economía en Baja California y opina que China es un modelo a seguir, porque priorizaron la proveeduría nacional que a la manufactura.
“A través del tiempo fueron generando talento humano y proveeduría local de tal modo que después, casi automáticamente, la maquiladora desapareció y quedó la industria”, y las leyes del país aseguraban la compra de insumos nacionales, dice Ibarra.
Por eso industriales como René Romandía, quien fue vicepresidente de Canacintra durante ocho años y presidente de la cámara entre 2013 y 2016, creen que así debería ser aquí también.
Pero otros, como Luis Manuel Hernández, presidente de la Asociación de la Industria Maquiladora y de Exportación Index Tijuana, opinan que si el precio no es competitivo, esto afectaría al sector.
La iniciativa de Canacintra Tijuana no obligará a que las empresas de manufactura compren más insumos locales, pero pretende crear las condiciones para que a estas les convenga adquirir cada vez más producto nacional.
Ofrece por ejemplo, una reducción total o parcial de impuestos o derechos estatales, en proporción a lo que compren de insumos locales. Este descuento es aplicable al impuesto sobre remuneraciones al trabajo personal, o nómina, al impuesto sobre actividades mercantiles e industriales, y a los derechos ante el registro público de la propiedad y comercio.
Maquiladoras, proveedores y empresas que sirvan como incubadoras, podrán elegir hasta dos, y se harán válidos por ejercicio fiscal.
A Mirna Ulbrich, gerente de cumplimiento en Tacna Services, le parece atractiva la oferta.
Tacna es una empresa que da servicios “shelter” o de protección a empresas de manufactura. Se hacen cargo de la parte regulatoria y logística de sus clientes.
“Si yo como maquiladora tengo una población bastante considerable y voy a tener un beneficio fiscal, claro que me conviene”, dice Mirna.
Pero acepta que para algunos de sus clientes, ahorrar no es prioridad. La calidad, sí. Tanto que algunos prefieren pagar más por sus insumos, con tal de tenerla.
Por eso, Ruffo Ibarra dice que los incentivos fiscales pueden ser interesantes, aunque no son suficientes para convencer a las maquiladoras de comprar a empresas locales.
Prueba de esto es que ya existe una Ley de Fomento a la Competitividad y Desarrollo Económico del Estado, que propone un descuento al impuesto sobre la nómina a quienes compren algún porcentaje de insumos locales.
Pero de 900 empresas instaladas en el estado, solo 25 solicitaron el estímulo en 2016, según datos de la Secretaría de Desarrollo Económico.
Por eso, Ibarra dice que el verdadero reto es lograr que los proveedores locales tengan mayor capacitación, calidad en sus productos, y mejores plantas productivas.
“Tenemos que entender que estamos participando en modelos globales de producción” dice Rosío Barajas, directora del departamento de Estudios Sociales de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef).
Para ella es importante buscar una mayor vinculación entre empresas y escuelas, pues considera que la investigación y el desarrollo impactan en la capacidad que tiene una empresa para aumentar su valor con el paso del tiempo.
Todo esto se considera en la iniciativa de Canacintra Tijuana.
Contempla, por ejemplo, el diseño de programas de incubadoras de empresas que fomenten la proveeduría.
El objetivo de la iniciativa es “facilitar los medios o trámites que las empresas, cámaras empresariales o instituciones académicas requieran para que estos compartan su infraestructura a las micro, pequeñas y medianas empresas” a través de asesoría tanto técnica, como administrativa y financiera.

Convertirse en proveedores de la industria de la manufactura es el sueño que muchos empresarios quieren alcanzar. Lograrlo significa asegurar un flujo de pedidos a gran escala. Federico Villa aprovechó esta oportunidad y en 2012 fundó Multiplásticos. FOTO: NEWSWEEK EN ESPAÑOL BAJA CALIFORNIA
Y es que según Mirna, estos son los problemas a los que seguido se enfrentan los emprendedores del sector industrial.
Esto le sucedió a Federico Villa, quien fundó Multiplásticos en 2012.
En su empresa laboran 20 personas, cuyo trabajo consiste en dar forma a una resina para producir piezas que luego entregan a una empresa de manufactura, donde se termina el ensamble de un producto completo.
Federico es ingeniero electromecánico y ha trabajado para la industria maquiladora cuando menos durante 15 años.
En un principio le extrañaba ver que todos los suministros se importaban. Tornillos, resortes o plástico, nada era nacional.
Federico no entendía por qué, habiendo empresas en la región que pudieran fabricar esos mismos insumos, las maquilas preferían traerlas de fuera.
Con el tiempo comenzó a laborar en una empresa que vende máquinas de inyección de plástico. Y una ocasión, tratando de concretar una venta, representantes de una empresa de manufactura le dijeron que no necesitaban máquinas, sino el producto de plástico.
Federico vio la oportunidad de encontrar en ellos a su primer cliente y formar su propia empresa. Les preguntó si aceptarían comprarselas a él, suponiendo que lograra producirlas al mismo costo, y el cliente dijo que sí.
Así que buscó un inversionista y pensó que no necesitaría más.
Tenía el conocimiento para trabajar sobre el estándar de calidad requerido. Entonces comenzó a trabajar y entregar muestras.
Lo que Federico no tenía, era un crédito fiscal que se le otorga a las empresas IMMEX, y que su primer cliente le pidió tener para hacer negocios juntos.
El IMMEX es un instrumento que permite la importación temporal de materiales sin pagar impuestos, según la Secretaría de Economía en su sitio web.
A Federico, su primer cliente le quería transferir moldes para que él fabricara las piezas que ellos necesitaban, y al hacer eso, su empresa tendría que hacerse cargo temporalmente de la responsabilidad del IVA que generarían esos materiales.
Por eso le pedían ser parte de ese programa.
Pero cuenta que acreditarse ha sido una de las cosas más difíciles en su vida como empresario. “Fundar esa empresa fue una travesía”, agrega.
En el portal de la Secretaría de Economía se detallan los trámites que deben hacerse, los documentos a anexar y los compromisos que debe asumir el beneficiario. Dice que buscó asesoría en lugares como Index, y no lo pudieron ayudar.
Aún con el conocimiento de los programas y créditos existentes, cumplir con los requisitos es otro de los retos que las pequeñas y medianas empresas tienen que superar.
Ángel Ríos, coordinador de Import/Export en Tacna Services, dice que una empresa que apenas busca despegar, difícilmente va a poder acreditarse.
En más de un sentido, las PyMes son las más batallan, aun cuando generan el 81% de los empleos en México.
De acuerdo al economista Ismael Plascencia, profesor investigador en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), el 99% de las empresas en México son pequeñas y medianas. Además aportan el 52% del Producto Interno Bruto (PIB).
En cambio, el 1% que representa a las grandes empresas, ofrece el 19% de los empleos formales en México, pero aportan casi lo mismo al PIB que las PyMes, en un 48%.
Mirna dice que algunas empresas de manufactura no compran a proveedores locales, porque las PyMes no pueden operar bajo los términos de sus contratos.
Las maquiladoras manejan plazos de pago que alcanzan hasta los 120 días, y un proveedor local requiere flujo de efectivo. Algo similar sucede con el pago del Impuesto al Valor Agregado.
Las proveedoras extranjeras no los pagan porque el producto final se va a exportar. Pero en el caso de las nacionales, sí deben hacerlo.
Ese impuesto se devuelve una vez que el producto sale de México, pero en el caso de algunas PyMes resulta insostenible tener ese dinero retenido.
Cuenta Federico que en su caso, cada molde puede costar unos 20 mil pesos, y que pueden recibir de cinco a 20 moldes por cliente.
“Imagínate estar pagando un IVA de cada molde”, comenta. Pagarlo no es opción porque las devoluciones tardan y el pago de su nómina no espera.

Aunque las empresas locales podrían beneficiarse con la ley de proveeduría, muchas se enfrentan a retos fiscales y de capacidad de producción. FOTO: NEWSWEEK EN ESPAÑOL BAJA CALIFORNIA.
En casos como estos, los emprendedores no saben qué hacer o a quién recurrir, según Mirna, y es por eso que necesitan de asesores.
El reto de la iniciativa de ley de Canacintra Tijuana es no quedarse en buenas intenciones, opina Rosío Barajas, investigadora de El Colef.
Dice que algunos programas de estímulo no prosperan porque son esfuerzos aislados, no se les da un seguimiento, o están poco enfocados.
Pero Ruffo Ibarra considera que el camino correcto es centrarse en desarrollar a los emprendedores industriales.
“En esta ley buscamos incubación, un directorio de empresas, y muchas otras cosas aparte de los incentivos fiscales, para que las maquiladoras puedan comprar más”, dice Hinojosa.
El diputado Jorge Núñez, presidente de la Comisión de Desarrollo Económico, recibió la iniciativa de Canacintra, que de acuerdo a Marcello Hinojosa, podría ser aprobada en un lapso de seis meses.
Jorge Núñez confía en que así será, pues encuentra que al ser una ley prometedora para el estado, habrá consenso en el Congreso de Baja California.
A Rosío Barajas se le pregunta si una iniciativa como esta sería un buen comienzo.
“Podría ser útil”, responde tras escuchar los puntos principales.
Mientras la iniciativa local avanza en el plano legislativo, Hinojosa dice estar trabajando en una propuesta que quieren llevar al nivel federal, y algunos empresarios ya se mostraron interesados.