Un juzgado de
Massachusetts ha escuchado las declaraciones iniciales en el juicio de una
mujer acusada de instigar a su novio a quitarse la vida con mensajes de texto.
El caso ha recibido la
atención nacional e internacional porque la acusada de 20 años, Michelle
Carter, enfrenta el cargo de homicidio involuntario. En Massachusetts no existe
una ley que criminalice el suicidio asistido.
La fiscalía arguyó que
Carter, quien contaba 17 años cuando ocurrieron los hechos, tuvo un papel
decisivo en la muerte de su novio de 18 años, Conrad Roy III. Encerrado en una
camioneta, Roy inhaló vapores mortíferos de monóxido de carbono y su cuerpo fue
hallado dentro del vehículo en un estacionamiento de K-mart, la mañana del 13
de julio de 2014.
La fiscal Maryclare Flynn
describió en detalle las comunicaciones entre ambos adolecentes antes de la
muerte de Roy. Carter habló con su novio –quien tenía amplios antecedentes de
problemas de salud mental, y ya había intentado suicidarse, en 2012- sobre la
manera de proceder, a dónde ir para que no lo descubrieran, cómo afectaría el
suicidio a su familia, y cómo podría ella ayudarlo.
Según Flynn, Carter alentó
a su novio, en repetidas ocasiones, para que llevara a cabo sus proyectos
suicidas. “Entre julio 6 y julio 12, [Carter][UdMO1]preguntó
a Conrad, más de 40 veces, cuándo iba a matarse”, declaró la fiscal. Los
mensajes de texto presentados como evidencia demuestran que Carter hizo que Roy
le prometiera cumplir: “No es gran cosa”, escribió en un texto, donde describía
la intoxicación por monóxido de carbono. “Solo tienes que hacerlo”, escribió en
otro texto, respondiendo a la vacilación de Roy.
La fiscal retrató a Carter
como una joven desesperada por la atención de los demás. “Utilizó a Conrad como
un peón en su juego enfermizo de vida y muerte”, afirmó Flynn. Añadió que la
última llamada telefónica que Roy hizo a Carter duró 43 minutos, y que cuando
Carter devolvió la llamada, la comunicación duró 47 minutos. Flynn informó que
Roy se apeó de la camioneta cuando los vapores comenzaron a abrumarlo y sintió
miedo, pero “ella le dijo que volviera a meterse en el p…o auto”.
En otro texto que envió a
una amistad tras el suicidio de Roy, citado en los informes mediáticos que
constan en los documentos de la corte, Carter escribió: “Su muerte es culpa
mía”.
“Bueno, la verdad, pude
haberlo impedido. Estaba hablando por teléfono con él, y él bajó del coche porque
estaba resultando y se asustó, y le dije que se subiera al p…o coche otra vez…
porque sabía que volvería a repetir todo el asunto al día siguiente y no quería
que siguiera viviendo de esa manera”, dijo.
El abogado defensor de
Carter, Joseph Cataldo, pintó un cuadro muy distinto de su cliente y de la
relación que tenía con Roy.
La pareja se conoció en
Florida, en 2012 y vivía a 56 kilómetros de distancia en Massachusetts, mas
solo se encontraron en persona unas cuantas veces, y asistían a diferentes escuelas.
Su relación parecía basada en llamadas telefónicas y mensajes de texto.
Cataldo pidió a la corte
que considerara toda su historia de comunicaciones. “La evidencia de los textos
demuestra que Conrad Roy estaba en vías de quitarse la vida desde hacía años”,
argumentó.
Luego de presentar el
expediente psiquiátrico de Roy, como evidencia, Cataldo sugirió que los
problemas de salud mental del joven eran consecuencia de una historia de abuso
doméstico a manos de su padre y de maltrato verbal por parte de su tío y su
abuelo.
El abogado dijo que,
anteriormente, Carter alentó a Roy a buscar ayuda y que, cuando el joven
sugirió que debían hacer como Romeo y Julieta en la obra de Shakespeare, Carter
respondió que tenían que vivir.
Cataldo arguyó también que,
si bien era posible que el juicio de Carter se hubiera visto enturbiado por los
antidepresivos que tomaba debido a sus propios problemas de salud mental y a
una historia de lesiones auto-infligidas, en última instancia, fue Roy quien
tomó la decisión de quitarse la vida. Agregó que los mensajes de texto de
Carter eran ejemplo de la libertad de expresión.
El martes, la corte
también escuchó los testimonios de la madre y la hermana de Roy, Lynn y Camdyn
Roy, quienes afirmaron que Conrad no había mostrado el menor indicio de querer
causarse daños aquel día. Así mismo, informaron haber recibido mensajes de
texto en los que Carter expresaba sus condolencias y ofrecía apoyo tras la
muerte de Conrad, pero no mencionaba haber estado al tanto de lo que su novio pretendía
hacer.
Carter fue acusada en 2015
y apeló el juicio, presentando su caso ante la Suprema Corte del estado. El
verano pasado, la corte dictaminó que podía ser juzgada por su presunta
participación en la muerte de Roy.
En el dictamen, la corte
falló que la “presencia virtual” de Carter al momento del suicidio, y la
“presión constante” que ejerció en Roy, quien se hallaba en un estado mental
delicado, eran prueba suficiente para una acusación de homicidio involuntario.
El lunes, Carter renunció
a su derecho de ser juzgada por un jurado, de manera que la decisión final
dependerá de un magistrado en un juzgado de menores, ya que
era menor cuando ocurrió la muerte de Roy. No obstante, de ser hallada
culpable, es susceptible de una pena para adultos de hasta 20 años en prisión.
Daniel Medwed, profesor de
leyes y justicia criminal en la Universidad Northwestern, dijo a The Washington Post que los mensajes de
texto de Carter demuestran que alentó a Roy, pero que el argumento para una
acusación por homicidio involuntario es endeble. “Casi siempre, las acusaciones
de homicidio involuntario implican una acción directa por parte del acusado…
algún tipo de muerte horriblemente accidental donde la conducta no tomó en
cuenta el riesgo, como disparar un arma hacia una multitud”, explicó. “Esto es
diferente”.
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Publicado en colaboración con Newsweek / Published in colaboration with Newsweek.